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Jerez se hace circuito de motos

La Junta prevé un impacto económico en la zona de 57 millones de euros

Un joven quema el neumático de una moto en la avenida principal de Jerez. Ampliar foto
Un joven quema el neumático de una moto en la avenida principal de Jerez.

El calendario ha hecho posible que Jerez saque músculo el fin de semana de celebración del Gran Premio de España de Motociclismo. La coincidencia del puente del primero de mayo con la cita motera vaticina un mundial de récord. Un simple vistazo al entorno del circuito de velocidad y las carreteras de la bahía de Cádiz en los primeros compases de este largo fin de semana constata el tirón de esta parada del campeonato y el incremento de aficionados avanzado por las Administraciones, que auguran la llegada a Jerez y las poblaciones cercanas hasta el domingo de hasta 250.000 visitantes, 20.000 más que en la edición precedente.

Jerez es sede del Gran Premio desde hace casi 30 años. Para algunos veteranos, una mirada en la zona de aparcamiento entre las puertas 1 y 2 de acceso al trazado basta para saber si este será un buen mundial para las cientos de personas que resisten en sus negocios el resto del año por la caja de la motorada. Entre un auténtico mar de centenares de motocicletas y coches estacionados, uno de los parados que este fin de semana se saca unos euros como controlador de acceso, asegura que desde hacía algunos años no veía tanta afluencia. “Esto no es lo habitual de los viernes a esta hora de la mañana”, asevera mientras señala en el suelo la fila en la que acaba de aparcar el último en llegar, una pareja de Salamanca que repite desde hace ocho años. “Siempre que podemos, bajamos. El ambiente de este gran premio no es comparable”, apunta una motera tras quitarse el casco. Como otros muchos aficionados, duermen en localidades de costa y se acercan a las carreras bien temprano.

El mundial de motos dejó en la zona en 2014 una inyección de 52 millones de euros y, según los datos de la Consejería de Turismo, este año esa cifra puede alcanzar los 57 millones. Varios indicadores hacen prever el repunte: la venta de localidades supera un 10% la del ejercicio pasado y las reservas en los hoteles de la provincia de Cádiz estaban en los días previos al evento al 97%, mientras que en Jerez, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda ya era imposible encontrar una cama. No solo es el fin de semana más rentable del año para los hoteles. Muchos jerezanos alquilan segundas residencias y hasta viviendas habituales. En tres días se llegan a embolsar entre 300 y 1.000 euros.

Un mundial seguro

Jerez logró dejar de ser una ciudad sin ley durante el Gran Premio de España de Motociclismo. Atrás quedaron años en los que se llegaron a contabilizar hasta ocho víctimas mortales, algunas de ellas evitables.

Un espectacular dispositivo de seguridad impide las carreras ilegales a plena luz del día en avenidas transitadas por otros vehículos y peatones, o los caballitos a lo largo de 100 metros de calzada ante la mirada en primera fila de chavales y menores eufóricos.

Más de 5.000 personas vigilan el desarrollo del mundial. Hasta 1.600 agentes de la Guardia Civil, Policías Nacionales, locales, personal de la DGT, más de 500 sanitarios en hospitales y ambulatorios y tres helicópteros que sobrevuelan la zona son las cifras básicas del despliegue que consensúan las administraciones.

Este no es un Gran Premio cualquiera para Jerez, que ostenta en 2015 la capitalidad mundial del motociclismo, una distinción que por primera vez ha otorgado la federación internacional de este deporte. Gracias a este reconocimiento el trazado andaluz alberga hasta diciembre la celebración de hasta siete pruebas internacionales de motor.

El Gran Premio de España de Motociclismo es el evento deportivo de cuantos se celebran en el país que reúne a un mayor número de personas. Son tres días de pruebas y un agosto anticipado para muchos hosteleros que no dejan pasar la oportunidad de sacar su tajada al evento con una oferta distinta. En los barrios más flamencos y gitanos de Jerez, como Santiago y San Miguel, agudizan el ingenio. Además de bebida y comida, ofrecen al visitante foráneo diversión en forma de espectáculos improvisados de cante y baile. Las banderas de España a las puertas indican al motero donde parar. Un ejemplo es Casa de Tía Juana la de El Pipa. Allí la fiesta comienza desde el desayuno del viernes, con motos aparcadas a la sombra de la propia iglesia de Santiago, y se prolonga, a saltos, hasta la mañana del domingo de las carreras. “Oír y ver el flamenco en esta casa durante el Gran Premio debería ser obligado, al menos para los aficionados españoles”, asegura entre risas un motero asturiano que lleva acercándose a Jerez desde hace más de una década.

El mundial de motos es un revulsivo en la provincia que arrastra la tasa de paro más alta del país (42%). El éxito de este evento se mide por dos vías, un impacto económico directo de más de 50 millones y la promoción del destino. Las imágenes de Jerez y la marca Andalucía que se exhibe en las curvas del trazado de velocidad durante las carreras llegan a una audiencia de 250 millones de espectadores. Estos beneficios tanto en gasto turístico como en difusión de la zona justifican la alta inversión que hacen las Administraciones. Solo para pagar a la organización el canon de la prueba motociclista, la Junta aporta 3,7 millones de euros y el Ayuntamiento jerezano el ingreso de la taquilla, que supera los dos millones de euros.