El sospechoso de matar a cinco personas estaba en busca y captura

El casero de Majadahonda tenía que ingresar hace dos meses en un centro psiquiátrico

Guardias civiles junto al detenido tras el registro.Atlas/ Foto: Carlos Rosillo (atlas)

El hombre que supuestamente está detrás de la desaparición de Adriana G., la inquilina de 55 años y de origen argentino, estaba en busca y captura para que ingresara en un centro hospitalario psiquiátrico, según confirmaron fuentes de la investigación. Este varón de 32 años y nacionalidad española también protagonizó un fortísimo altercado en la vivienda hace dos años por lo que tuvieron que intervenir agentes de la Guardia Civil del puesto de Majadahonda (70.400 habitantes) para reducirlo y llevárselo detenido, dada la agresividad con la que se enfrentó a los guardias.

Estos nuevos datos se conocen justo el día en el que los agentes de la Policía Judicial y especialistas de Criminalística realizaron una segunda inspección al chalé, situado en el número 6 de la calle de la Sacedilla. El minucioso registro se prolongó durante casi ocho horas.

Fuentes de la investigación relataron que el detenido, del que no ha trascendido todavía su nombre, tenía una requisitoria (una orden de busca y captura) por parte de un juzgado de la región para que ingresara en un centro hospitalario psiquiátrico. La orden fue dada hace unos dos meses, pero la policía no pudo localizarlo. Esto ocurre cuando la persona cambia de domicilio o habita en uno diferente del que consta en el juzgado o en los archivos policiales. Pueden pasar así semanas e, incluso meses o años, en el caso de que el juez no insista en la averiguación de su actual domicilio y que se le detenga con carácter inmediato.

Los investigadores han informado desde el primer momento que el detenido, que se encuentra en prisión provisional comunicada y sin fianza, sufre problemas psiquiátricos y que ya ha estado ingresado por estos motivos. De hecho, algunas fuentes hablan de que puede sufrir brotes de psicóticos, pero este extremo no ha sido confirmado.

Otro incidente en el que estuvo implicado el casero de la mujer desaparecida ocurrió hace unos dos años, según fuentes de la investigación. Se inició por causas no esclarecidas una discusión con alguna de sus inquilinas. Fue la propia mujer la que llamó a la Guardia Civil. La comunicante dijo que se estaba produciendo un caso de violencia doméstica, pese a que los implicados (el casero y la inquilina) no estaban emparejados.

Cuando llegaron los agentes, se encontraron con el ahora detenido en actitud extremadamente violenta. Le pidieron que se calmara pero, en lugar de deponer su actitud, inició un fuerte enfrentamiento con los guardias civiles. Se abalanzó contra ellos y empezó a golpearlos. Estos le tuvieron que reducir por la fuerza y se lo llevaron detenido acusado, entre otros delitos, de resistencia, desobediencia y atentado contra agente de la autoridad.

El registro de este lunes fue el segundo que la Guardia Civil realizó desde que se detuvo el pasado 8 de abril al casero en el chalé de Majadahonda. A las diez y media de la mañana, los agentes de Criminalística aparcaron dos furgonetas delante de la vivienda y abrieron un biombo para impedir que se viera parte de la vivienda desde el exterior. Poco antes de las once, llegó el detenido, que fue introducido en la vivienda con la cabeza tapada por una cazadora y custodiado por dos guardias civiles. Vestía chaqueta negra, pantalones vaqueros y una camisa roja.

En el registro estuvieron presentes también su abogado defensor, un letrado designado de oficio; la secretaria del Juzgado de Instrucción número 1 de Majadahonda y los especialistas de Criminalística. “Se ha mostrado muy frío y distante en todo momento. No ha colaborado nunca. Se ha mantenido como si no fuera con él todo el asunto”, relataron fuentes de la investigación.

El letrado del arrestado declinó hacer declaraciones sobre el caso. Ni siquiera quiso que se conociera su nombre ni el de su cliente. Cuando salió el detenido a primera hora de la tarde, los vecinos que estaban asomados a sus balcones y en las terrazas empezaron a insultarle.

Los agentes le metieron entonces a la carrera en un coche camuflado color gris, que tuvieron que proteger de los periodistas y los cámaras. Estos lo rodearon y no dejaron de pegarle flashazos con la intención de sacar la cara del detenido. Este la tenía cubierto por una cazadora marrón.

El registro de este lunes se centró en buscar restos biológicos, en especial manchas de sangre, que pudieran pertenecer a alguna de las posibles víctimas del casero. “También se valoran los gestos y los movimientos que hace el detenido durante el registro por si puede sacar algún detalle o prueba que permita avanzar la investigación”, añadieron las fuentes.

Además de la argentina desaparecida, la policía busca a la tía del arrestado y dueña del chalé, de la que no se sabe nada desde hace cuatro años, además de otros tres inquilinos de la vivienda. El detenido afirma que ingresó a su tía en una residencia de ancianos, pero que no recuerda dónde se halla el supuesto asilo donde reside.

Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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