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LOS LUGARES DE LA BIEN QUERIDA

Alitas de pollo y ensaladilla rusa

En el recorrido de la artista vasca se suceden platos caseros y jardines, y son tan estimulantes unos makis como unos cactus

Ana Fernández-Villaverde frente a una puerta de una de las calles del centro de Madrid.
Ana Fernández-Villaverde frente a una puerta de una de las calles del centro de Madrid. kike para

1. Bar Santos. Mi bar favorito de Madrid. Es un bar de barrio en una de las zonas más chulas de la ciudad, Ópera. Siempre que volvemos de viaje pasamos por ahí para tomarnos unas cervezas y unas alitas de pollo, que son la especialidad de la casa. Cualquier tarde me podéis encontrar por aquí. Silvi es el dueño e Ismael y Javi sus ayudantes. El trato es familiar. (Santiago, 2)</MC>

2. El Rastro. Cuando llegué a Madrid hace muchos años el primer piso en el que viví estaba en la Ribera de Curtidores. Compartía piso con un fotógrafo y muchos de mis vecinos eran anticuarios. Siempre me he sentido muy vinculada a esta zona. Ahora voy todos los domingos que puedo.

3. Miyama. En este restaurante japonés está todo buenísimo. Solo voy en ocasiones especiales para darme un homenaje porque que el precio es elevado. La comida, el asesoramiento y la presentación son de 10. Puedes comer en la barra mientras ves como los cocineros preparan los platos y es una gozada la pulcritud con la que trabajan. (Flor Baja, 5)

4. Real Jardín Botánico de Madrid. Un lugar lleno de cosas por descubrir, misterioso y asombroso. Muy inspirador, sin duda. La zona de los cactus me asombra cada vez que voy. (Pl. Murillo, 2)

Amores y desacuerdos

Con Premeditación, Nocturnidad y Alevosía, Ana Fernández-Villaverde (Bilbao, 1074) finiquita su tríptico, quizás, y gracias a la deconstrucción del cuadro, su mejor repertorio hasta la fecha.

5. Calle Madera. En Malasaña. Es una calle que frecuento mucho porque hay dos carpinterías Maderas Pérez a las que voy a menudo a por tablas, listones y cualquier elemento de madera que pueda necesitar.

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6. Café Molar. Esta es una pequeña librería/café/salita de exposiciones y conciertos, situada en el Rastro. Es el único sitio que conozco en el centro con un rinconcito para niños y los que somos padres y nos gusta tomar refrescos por la tarde lo agradecemos. (Ruda, 19).

7. Bar Boni. Está regentado por Luis. Puedes comer un menú del día económico y casero y también dan cenas por encargo. Esta calle es una de las más curiosas del centro; tiene una fuentecilla de piedra. Los jueves por la noche te llevas la guitarra, te arrancas por el palo que quieras y haces amigos. (Espejo, 11).

8. Los Galayos. Restaurante/bar situado en la mismísima Plaza Mayor. En contra de lo que pueda parecer, por su localización de lo más turística es un lugar donde cuidan muchísimo a sus clientes y la calidad es buenísima. Sus dueños son muy trabajadores y eso se nota. Sus tapas de ensaladilla rusa y el puré de patata con chorizo están riquísimos. (Botoneras, 5).

9. La Fuente del Ángel Caído. Es bestial esta escultura del parque de El Retiro. Lo elegí como tema para una exposición a la que me presenté de pintura al aire libre. No gané ningún premio oficial pero lo vendí ahí mismo nada más acabarlo y a buen precio. Tuve 3 o 4 ofertas, fue muy gracioso.

10. Los jardines del Palacio Real. Es un sitio precioso para dar un paseo o tumbarse una tarde de primavera a leer. Hubo un verano que íbamos mucho con unos amigos a refrescarnos en las fuentes y pasar la tarde con los perros. Lo más gracioso es que más de un turista nos preguntó dónde se sacaban los tickets para instalarse y refrescarse en el agua. (Bailén, s/n)

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