LA CRÓNICA DE BALEARES
Crónica
Texto informativo con interpretación

Marga y los otros

Margarita Roig Torrens (Palma, 1978), con un gesto casi elástico, domina un brazo para situar un dedo sobre una tecla y marcar una sola letra, así escribe

Palma de Mallorca -
La autora Marga Roig, rodeada de dibujantes, autores, editores y organizadores, en la presentación del festival.
La autora Marga Roig, rodeada de dibujantes, autores, editores y organizadores, en la presentación del festival.TOLO RAMON

Con un gesto casi elástico, Margarita Roig Torrens (Palma, 1978) domina un brazo para situar un dedo sobre una tecla y marcar una sola letra. La pausa y el esfuerzo recuerdan el movimiento de una nadadora que supera olas en el mar. Comunicarse, hablar desde una máquina de escribir y sintetizar la voz, o girar las páginas de un libro es lento, duro, exige una sucesión de vuelos insistentes. Es la fuerza de una pasión, para expresarse, poco a poco.

No naufragó, se mueve como una bailarina abstracta sobre ruedas. Vive para disfrutar, leer y ser escritora. En casa usa ordenador y programas apropiados donde completa narraciones breves e imágenes. Se relaciona con el mundo y arma historias de bondad, que narra feliz. Pinta sus cuentos breves. Hasta los 20 años no aprendió a escribir primero, después a leer bien, letra a letra.

Mujer decidida, de mirada limpia, de Sant Jordi, al nacer pasó por un paréntesis, sufre parálisis cerebral. Es usuaria formada en el centro de atención Aspace. En las ferias del caracol y de solidaridad de su pueblo, monta una parada con sus cuadernos de auto edición. Dio varios a las reinas Letizia y Sofía.

Su obra Mis amigos (y otros cuentos), ha sido editada por el festival de Literatura Infantil y Juvenil, celebrado en Palma esta semana. Lleva estampas trazadas adrede por dibujantes de lujo, Max, Pere Joan, Nivola Uyà, Flavia Gargiulo, Gerard Armengol, Irene Gayà, Alex Fito y Anapurna. El literato para jóvenes Joan Manuel Gisbert cree que “lo más alentador y maravilloso” de los relatos es su existencia, el que Marga los haga “por encima de todo desánimo, limitación o barrera”.

Su libro ha sido editado por el festival de Literatura Infantil y Juvenil de Palma

Marga Roig apareció ante la prensa y ante un teatro con mil alumnos en el festival. Su obra e historia remiten a un bello asunto, la voluntad de leer y la pasión de vivir y crear venciendo a los obstáculos. En el festival, ella con su máquina emplazó a una multitud a contagiarse de la lectura.

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Acudió ante un juez para poder votar y editar su obra, pidió una capacitación parcial. Por su dignidad. “La literatura está llena de ejemplos donde la pasión por crear se impone a los límites”, señala Basilio Baltasar, patrón del festival y de la edición de la obra de Roig desde la Fundación Santillana, de PRISA, editora de EL PAIS, con el Institut d'Estudis Baleàrics, la Cátedra Vargas Llosa y la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes con la SER.

Esta persona que escribe, con esfuerzo y movimientos complejos participó fue a la feria de la Ciencia de Palma con sus cuentos en un CD y un programa de traducciones creado en la Universidad UIB. Acudió invitada a las Conversaciones de Formentor y siguió los coloquios de sus colegas. Allí fue descubierta como autora por Basilio Baltasar, quien decidió editarla.

El cónclave de literatos de Palma nació también en Formentor. Un grupo de autores, con argucias y tablas en su capacidad de narrativa oral, se jugó la piel durante un cuarto de hora, cada uno sobre el escenario del Trui teatro, de 1.200 plazas. Intervenir solo en el escenario generó riesgos, entre el silencio atento y aplausos o los murmullos y la desatención.

“Yo quería ser domador de leones y acabé de profesor, que se parece”, sorprendió el ornitólogo y narrador Miquel Rayó, que emplazó a los alumnos coger la “enfermedad de la lectura”. Invitó al público escolar: “Mirad al cielo, llegan vencejos desde África”, siempre en vuelo, nunca se detienen, solo en el nido.

“Un libro es un amigo que necesita un lector”, según Ponç Pons, escritor y traductor, que habló telegráficamente del cine, la música, el arte y las letras “que hacen la vida más interesante”. Emplazó a los jóvenes a formar su propia biblioteca. En las pausas, se vieron animaciones del laboratorio Ladat y teatro clásico de Muñecos Animados. Y hablaron más autores.

“La literatura nos hace vivir la posibilidad de ser otros, de salir de nosotros mismos”, narró Mario Vargas Llosa, que mandó su mensaje por vídeo. “El libro siempre es una aventura”. Ensancha los horizontes, rompe y vence prejuicios, resaltó el Nobel, para quien casi todos los lectores se forman en la primera edad.

El novelista Jordi Sierra i Fabra, autor de 440 libros, siendo niño y tartamudo leía uno al día, explicó. El profesor le llamaba “burro” pero no se rindió. Alzó el teatro en fiesta. Él, cuando era crítico musical, había conocido a los Rolling Stones. Se situó en el escenario, con tablas.

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