urbanismo

Daños colaterales de las basuras

Indignación entre comerciantes y vecinos de Getxo por la repercusión en las calles de una larga huelga

huelga de basuras en la calle Mayor de Getxo
huelga de basuras en la calle Mayor de GetxoFERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Una fuerte contusión y una aparatosa caída en la carretera fueron las consecuencias que sufrió el pasado domingo una vecina del barrio de Las Arenas, en la localidad vizcaína de Getxo, que tuvo que salir a la calzada porque las bolsas de basura formaban una muralla infranqueable en la acera. Murallas que nacen, desde hace días, en los adoquines y no en los saturados contenedores y que alcanzan el metro y medio de altura, convirtiéndose en auténticas barricadas para la gente. Esta vecina, como muchos otros, se considera una “víctima colateral” de la huelga de basuras que se está llevando a cabo en el municipio vizcaíno desde el pasado 9 de marzo.

La repercusión social de esta huelga ha obligado al Ayuntamiento de Getxo a solicitar la intermediación del Gobierno vasco en la búsqueda de un punto de encuentro que permita el desbloqueo de unas negociaciones imposibles. La basura se ha apoderado de la imagen de demasiadas calles de Getxo ante la indignación y dosis de incredulidad de los vecinos y comerciantes afectados. Los barrios de Las Arenas y Romo son los más afectados por una huelga que algunos comerciantes de la zona califican de “grave problema en cuanto a presencia y olores”. Una trabajadora de un restaurante italiano, situado a cincuenta metros del emblemático Puente de Bizkaia (Puente Colgante), lamenta que la acumulación de basura se convierte en un festín para gatos y otros animales callejeros.

No quiere mencionar con certeza a las ratas como invitadas a estos improvisados banquetes, pero al tratarse de una zona húmeda y al lado de la desembocadura de la ría son comensales que, tarde o temprano y con mucha sensación de rechazo, los vecinos esperan ver. “Es un problema de higiene”, destacan, entre culpas dirigidas principalmente al ayuntamiento, varios comerciantes relacionados al sector de la hostelería. Los olores empiezan a ser pestilentes y hay zonas concretas en las que abundantes cantidades de papeles, bolsas vacías y trozos de plástico inservibles se han convertido en elementos decorativos de la ciudad. Son muchos también los vecinos que acusan a los huelguistas de tirar estos residuos por las calles durante la noche. Con dos bandos en plena pugna, los vecinos de Getxo son los que están pagando y sobre los que repercute la huelga de basuras. “Por lo menos no hace calor”, se consuela otro pequeño comerciante de la zona de Romo, y la verdad es que la climatología típica vasca, en la que por estas fechas el sol suele brillar por su ausencia y la lluvia muestra continuamente su presencia, hace que los olores no sean males mayores.

Empieza a ser normal

El supermercado más grande de este mismo barrio también es otro de los establecimientos más perjudicados por la pelea entre ayuntamiento y trabajadores. Situado en un bajo, junto al polideportivo municipal de Gobela y a menor nivel que la acera, la rebosante basura suma dos o tres peldaños más a las escaleras que hay para los vecinos que acceden al supermercado. Los fotógrafos de distintos medios se han convertido durante estas dos semanas en algo propio de la ciudad. Ellos muestran, sin ser a estas alturas motivo de asombro o sorpresa para los ciudadanos locales, lugares de Getxo en los que la basura va avanzando día a día, adoquín a adoquín y creciendo bolsa a bolsa. También empieza a ser otra escena habitual ver a las noches a los camiones de recogida de basuras escoltados por la policía, a modo de convoy para evitar altercados, realizando los servicios mínimos.

Una tarea que se les plantea en muchas ocasiones más ardua e incómoda por las trabas físicas que ponen los huelguistas, como por ejemplo en la calle Mayor de Las Arenas, donde colocan los contenedores en perpendicular a la carretera para imposibilitar que el camión los vacíe. “Más allá de una problemática entre el ayuntamiento y los trabajadores de la empresa, el problema empieza a ser preocupante y comienza a afectar a la sanidad y a la higiene del municipio”, apuntan los propietarios de un céntrico restaurante de Las Arenas. “Nosotros estamos tirando la basura una vez al día porque ya nos da vergüenza”, apuntan en referencia al estado en el que se encuentran los contenedores. Al margen de los residuos amontonados, los animales aprovechando la ocasión para alimentarse, los enormes cubos de basura que levitan sobre las propias bolsas o las basuras que poco a poco van haciéndose con calles y aceras, lo que la huelga está dejando son daños colaterales y una “imagen sucia y poco higiénica del pueblo”, se lamenta otra pequeña hostelera getxotarra. “La pelea la estamos pagando los ciudadanos”. Ellos mismos se definen como “víctimas colaterales” de una pelea que no es la suya.

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