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A Coruña obvia informes y cede suelo para cumplir el sueño de los Jove

El promotor proyecta un complejo automovilístico en 10 hectáreas de un parque público

Ángel Jove González, con la colección familiar de coches antiguos.
Ángel Jove González, con la colección familiar de coches antiguos.

El gran sueño de Ángel Jove Capellán, uno de los principales promotores inmobiliarios de A Coruña desde los ochenta, se hará realidad en suelo público. El Ayuntamiento de A Coruña lleva desde 2009 derribando obstáculos a base de estudios y subvenciones para que el hermano mayor del fundador de Fadesa, constructor de viviendas, centros comerciales, hoteles, geriátricos y obra pública, levante un complejo de 107.000 metros cuadrados en el que exhibirá su coleccción privada de coches antiguos, un hobby que le ha llevado a atesorar más de 340 vehículos de incalculable valor, y organizará un sinfín de actividades que van desde carreras todoterreno hasta cursos de formación. El anterior alcalde, Javier Losada (PSOE), pactó por escrito con la familia Jove cederles para este proyecto 10 hectáreas del parque de Bens —una quinta parte de esta zona verde, la mayor de la ciudad—, mientras que su sucesor, Carlos Negreira (PP), acaba de anunciar el traspaso del suelo y el comienzo de las obras entre este año y el que viene. Por el camino el gobierno del PP ha esquivado un informe técnico incorporado al plan urbanístico que recomendaba no levantar las instalaciones en ese lugar por su cercanía a la refinería de Repsol, ubicada a menos de un kilómetro.

“Será tremendamente beneficioso para la ciudad”, asegura Ángel Jove González, hijo del promotor y encargado de darle forma al proyecto familiar, en el que, sostiene, la Fundación Jorge Jove invertirá entre 25 y 30 millones de euros. Esta entidad, registrada como sin ánimo de lucro, fue creada por Jove Capellán en septiembre de 2008 para constituir el Museo Jorge Jove de vehículos antiguos, en homenaje a uno de sus hijos fallecido a finales de los noventa, y promover, según sus estatutos, actividades como la investigación sobre la historia de la automoción, restauración de coches y formación profesional en el sector.

En el patronato de la fundación está representada la empresa matriz de Jove Capellán, Anjoca. Fue a través de esta entidad sin ánimo de lucro como esta familia suscribió el convenio en el que, con la rúbrica del exalcalde socialista Javier Losada, el Ayuntamiento coruñés se comprometió a ceder gratuitamente por 75 años algo más de 10 hectáreas del parque de Bens y a acometer los cambios urbanísticos necesarios para permitir la construcción del complejo de automoción.

Accidentado ha sido el camino hasta llegar al pasado 25 de febrero, cuando Negreira posó para la prensa con el patriarca de los Jove y su hijo en las naves del polígono industrial de Sabón donde guardan su colección de coches antiguos y anunció el impulso al museo del parque de Bens “que aportará un hecho diferencial al noroeste español”. Tras firmar el convenio con Losada en 2009, la fundación intentó conseguir una subvención del Ministerio de Industria. Según una respuesta oficial que el Gobierno central remitió en 2012 a Losada, entonces senador tras perder las elecciones municipales de 2011, Industria otorgó 98.000 euros, pagados por adelantado, para financiar a medias con el Ayuntamiento de A Coruña “estudios previos de viabilidad” del complejo de automoción, cuyo coste se estimó en 200.000 euros. Aunque el convenio entre la fundación y el Ayuntamiento no incluía el pago con dinero público de estudios previos, efectivamente el gobierno local contrató con Deloitte una “auditoría y asistencia técnica” del “anteproyecto del Museo de Automoción e Historia”. Costó 60.000 euros. ¿Qué ocurrió con el resto de los fondos aportados por el ministerio y el Ayuntamiento? El gobierno local de Negreira no ha sido capaz de contestar a esta pregunta. “Lo único que se ha hecho con dinero público es la auditoría”, afirma Jove González.

La oposición rechaza el plan

S. V.

El presidente de la Fundación Jorge Jove, Ángel Jove González, confía en que su proyecto salga adelante pase lo que pase en las elecciones porque el bipartito “de PSOE y BNG aprobó” el convenio y “el PP lo materializó”: “No puedo entender que alguien se oponga”. Tacha de “anecdótica” la campaña en change.org que recoge firmas en contra: “La iniciativa es de alguien de Salamanca y en los 'me gusta' hay IP repetidos”.

La oposición cuestiona el plan. El PSOE duda que el complejo se pueda construir en Bens después del dictamen contra esta ubicación por su cercanía a la refinería, ya que la ley de industrias petroquímicas obliga a incluirlo en el Plan Xeral. “Cuando Losada firmó el convenio se pensó en el parque por la necesidad de espacio y porque son piezas históricas pero esa ley de Feijóo lo cambia todo”, señala Mar Barcón, portavoz y candidata socialista. El BNG rechaza la cesión de suelo municipal porque el museo “elimina una importante superficie verde”. Y el candidato de la Marea Atlántica, Xulio Ferreiro, critica que se entregue “un espacio verde público” incluyendo su uso “comercial y privado”: “La construcción de un museo, con una ubicación adecuada, siempre puede ser bienvenida, pero diferenciamos que se acompañe de un enorme conglomerado con fines comerciales”.

Adaptar las normas urbanísticas para dar cabida al complejo de los Jove en el parque tampoco ha sido fácil. En plena tramitación de un nuevo plan general, el gobierno de Negreira encargó un informe a una empresa de ingeniería de Barcelona experta en minimizar los riesgos de accidente junto a las industrias para reordenar urbanísticamente el entorno de la refinería de Repsol. Aquel dictamen, entregado por Trámites, Informes y Proyectos, SL, concluía: “El sector PE I20 queda afectado en gran medida por los alcances máximos de los accidentes tipo Bleve [explosión de vapores que se expanden al hervir el líquido, según sus siglas en inglés] tanto de la refinería de Repsol como de Repsol Butano, por lo tanto, no se debería permitir la construcción prevista del Museo de Automoción e Historia en esta zona”.

En el estudio “la zona de afección de la refinería incluía media Coruña, incluido el museo, y limitaba la edificabilidad, incluso la ya existente”, se queja Jove González, aludiendo a que aquel dictamen cuestionaba un buen número de proyectos urbanísticos previstos en la ciudad, algunos impulsados por los Jove. El gobierno local decidió ignorar este informe en la aprobación provisional del plan y, tras los reproches de la Xunta, encargó un estudio a Repsol en el que la petrolera calificaba de muy bajo el riesgo de que ocurriera un accidente como el descrito por la empresa catalana. En este último documento se apoya Negreira para autorizar el proyecto de los Jove.

El BNG, que mantiene impugano el Plan Xeral del PP, denuncia que el documento sufrió, antes de su aprobación definitiva, varios “cambios sustanciales de última hora” que afectan al complejo de Bens. El arquitecto del Servizo de Urbanismo de la Consellería de Medio Ambiente en A Coruña pidió que se justificase que las actividades previstas son compatibles con “el carácter de un espacio libre”, pero su demanda no fue incluida en el informe definitivo de la Xunta sobre el plan, destacan los nacionalistas.

El complejo es más que un museo. El edificio que acogerá la colección familiar, de tres plantas y en el que se cobrará entrada, ocupará una parcela de 20.000 metros cuadrados. En los 87.000 restantes se construirá una pista de rodaje para los coches, un centro de investigación y formación y una zona de ocio todoterreno para vehículos como quads y motos que, según sus promotores, servirá para “atraer público al museo, no para financiarlo”. “Hemos intentado que no tenga impacto paisajístico con una arquitectura más porosa”, explica Jove.