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Rull reabre la herida con Unió al decir que Núria de Gispert votó ‘sí-sí’

El convergente desata las críticas de su socio horas después de la última crisis

Josep Rull, coordinador de CDC, votando el 9-N.
Josep Rull, coordinador de CDC, votando el 9-N.

La paz entre Unió y Convergència no ha durado esta vez ni 48 horas. Los dos socios cerraron el viernes otro capítulo de su eterna crisis pidiendo a sus candidatos y responsables territoriales respeto a la dirección de los dos partidos y por su autonomía a la hora de afrontar el proceso soberanista. Los convergentes sellaron ese día un principio de acuerdo con Esquerra sobre el plan para el 27-S —se sumaron también los colectivos soberanistas, MES y Reagrupament— y Unió acordará su propio camino en una consulta interna el 14 de junio. Josep Rull, coordinador de Convergència, confió ayer en que los democristianos se adhieran al documento al recordar que su militancia y muchos de sus dirigentes, entre ellos la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, votaron “sí-sí” el 9-N.

Rull remarcó que Convergència respeta el proceso interno de debate de Unió , pero a la vez expresó su tranquilidad por el desenlace de la consulta. “Estamos muy tranquilos. La mayoría de militantes y dirigentes destacados votaron sí-sí como la misma Núria de Gispert”, afirmó en un intento de subrayar la soledad de Josep Antoni Duran Lleida, contrario a la secesión. De hecho, no solo fue De Gispert. Joana Ortega, vicepresidenta del Gobierno, votó en el mismo sentido.

La diputada Montserrat Surroca, portavoz de Unió, difundió horas después unos apuntes en las redes sociales en los que invitó a Rull a acatar el comunicado conjunto que leyeron el viernes por la noche en la sede de Unió Ramon Espadaler, secretario general de Unió, y Lluís Corominas, número tres de CDC, pidiendo respeto a los dos partidos. “El acuerdo nos compromete a todos. También a ti. Basta de especular sobre lo que hará Unió”, espetó Surroca en un mensaje a Rull recordando que se deben respetar los “plazos, decisiones y soberanía” de los dos socios"

Estamos muy tranquilos. La mayoría de militantes y dirigentes de Unió votaron si-si el 9-N", afirma Rull

La ejecutiva de la federación se reunirá hoy tras una semana convulsa que, sin embargo, empezó con el objetivo de Convergència de no definirse como independentista —aunque persiga la secesión— y si hacerlo como nacionalista. Los sondeos vaticinan un desplome de CiU y los convergentes hacen equilibrios para no perder a sus votantes más moderados. Su conflicto con Unió se traslada, además, también a su relación con Esquerra. Los republicanos sostienen que Convergència se opuso a que en el principio de acuerdo sobre el 27-S, que no contempla un calendario, figurara la palabra independencia para no contrariar a Unió. ERC cree que es un documento “de mínimos” que ampliará seguramente en su programa electoral al considerarlo muy esquemático.

¡Basta de especular sobre Unió!", replica Montserrat Surroca, portavoz democristiana

Rull defendió que ese texto es un punto de partida que está abierto a modificaciones -dijo que incluirá plazos- y confíó en que haya futuras adhesiones de otros partidos. La misma idea sostuvo la diputada Marina Geli, exsocialista ahora en MES, que espera que tenga un apoyo “amplísimo”. Convergència, según Rull, no teme la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO) que pronostica que la federación y ERC no alcanzarían ahora la mayoría absoluta y atribuyó el aumento del “no” a la independencia a que los electores empiezan a cerciorarse que la apuesta va en serio y que parte de ese "no" se activa por miedo. “Tenemos estos meses para explicar bien que Cataluña puede convertirse en un estado del sur de Europa como Austria”, dijo.

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