Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Hay que ponerse de acuerdo

Hay que devolver la confianza a la gente, harta de las instituciones y los partidos de siempre

Si no se remedia, esta campaña electoral pasará a la historia como la de los monólogos. No solo por el tipo de comparecencia televisiva de los partidos (es un fraude llamar a eso debate) sino también por sus aspiraciones y propuestas.

La presidenta solo conjuga los verbos en primera persona. Yo quiero, yo pienso, yo resuelvo, yo gobierno... dice siempre, e incluso se presenta en carteles donde no aparece el logo de su partido. Como si su sola figura fuese suficiente para afrontar y resolver los problemas de nuestra tierra. La candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, reitera que desea gobernar en solitario y en ningún programa electoral se desarrollan ideas y propuestas para Andalucía que se basen en acuerdos mayoritarios y transversales.

La cuestión no es baladí. Los grandes problemas de las naciones rara vez pueden resolverse bien por un grupo social en exclusiva o en su solo interés y, mucho menos, por un único partido o gobierno, como ha hecho el PP en esta crisis.

Hace ya años, pero en una coyuntura en cierto modo tan grave como la actual, el profesor Fuentes Quinta se dirigió por televisión a los españoles pocos días después de ser nombrado ministro de economía y vicepresidente del Gobierno. Los problemas económicos, dijo entonces, nunca tienen soluciones económicas sino políticas y “solo pueden superarse mediante el esfuerzo y la colaboración de todos (...) negociando, buscando acuerdos y transacciones”. El ministro pedía “la colaboración responsable de todos los grupos y de todos los partidos” porque “la oposición es parte del poder”.

Estamos en una encrucijada complicada. Los grandes partidos hasta ahora gobernantes en España se han granjeado una gran desafección porque han prostituido las instituciones permitiendo una corrupción galopante y aprovechándose de ella. Y ahora es imprescindible una regeneración profunda de la vida política que solo puede venir de acuerdos muy amplios, no solo entre fuerzas políticas diversas sino también entre éstas y la ciudadanía.

En Andalucía tenemos que erradicar la corrupción, reformar la Administración y ponerla de nuevo en marcha, hacer frente a un entorno adverso y combatir la desigualdad, acabar con nuestro conformismo, lograr que demasiadas cosas e instituciones funcionen de otro modo para crear más empresas, empleo y riqueza que se quede aquí. Y, sobre todo, hay que devolver la confianza a la gente, demasiado harta de las instituciones y partidos de siempre pero no dispuesta a echarse sin más en brazos de otros nuevos o de remozadas marcas blancas de los viejos.

Un equipo de EL PAÍS TV recorre las provincias andaluzas para reflejar ocho escenarios de la comunidad que vota el 22-M pulsa en la foto
Un equipo de EL PAÍS TV recorre las provincias andaluzas para reflejar ocho escenarios de la comunidad que vota el 22-M

Son metas inalcanzables si cada partido aspira, como nos dicen, a conseguirlas solo. Se necesita, por el contrario, sacrificio común y no solo de unos pocos, convicción generalizada y mucha más fuerza y voluntad de la que puede proporcionar un gobierno monocolor o el mero pacto por el poder entre partidos.

@juantorreslopez