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Villalabeitia desliza que Kutxabank negoció su fichaje antes del verano

La revelación confirma que el PNV había planificado la salida de Fernández

Una serie encadenada de preguntas sobre la subida de sueldo del nuevo presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia, hizo saltar la sorpresa. Si hasta ahora la historia reciente del banco decía que el ya expresidente de la entidad, Mario Fernández, de 71 años, se marchó el 27 de noviembre del pasado año harto de que le cuestionaran sus planteamientos de futuro con la entidad, ahora resulta que el PNV había planificado su marcha desde hacía más de medio año.

En una rueda de prensa para presentar los resultados del banco durante el pasado ejercicio, el primer ejecutivo del banco que nació de la fusión de las tres cajas, deslizó o reveló, que la entidad que ahora preside negoció con él su salario antes del verano de 2014, lo que dejaría en evidencia que el PNV llevaba prácticamente todo el año planificando su salida, buscando candidatos, y de forma paralela presionando a Fernández para forzar su salida, con la tranquilidad de quien sabe que hay un recambio.

“Antes del verano pasado, se me ofreció esta posición, que a mí me hacía muchísima ilusión, y llegamos a un acuerdo retributivo que era más bajo que la retribución que venía teniendo, cosa que demostré con la presentación a la comisión de retribuciones de cuatro declaraciones de la renta anteriores”, dijo este jueves Villalabeitia.

Se me ofreció la dirección del banco “antes del verano”, dijo el ejecutivo

En ese momento las preguntas se centraban en desvelar cómo es que frente a la moderación salarial que se ha pedido en la casa, y frente al objetivo de rebajar los gastos salariales, dentro del contexto de reducción general de gastos, él había adoptado la decisión de subir sus emolumentos el 73% respecto de los que cobraba Mario Fernández, hasta los 800.000 euros.

La declaración de Villalabeitia ha acabado por confirmar de manera indirecta que los continuos y personales llamamientos de Fernández a la entrada de nuevos socios en la entidad, lo que la izquierda abertzale criticó como “privatización”, y que había agitado la vida política vasca provocando un duro enfrentamiento entre el PNV y el segundo partido, EH Bildu, en tiempos pre electorales, habían estropeado la confianza entre el partido que lo nombró y el presidente del banco, mucho antes de lo que se pensaba. Además, avala la tesis de que las frecuentes reuniones en la sede del PNV entre ambos no eran tanto para acercar posturas, sino para presionar al primer ejecutivo del banco a que acelerara una salida que, por otra parte, ya había anunciado que deseaba.

La gota que colmó el vaso de Fernández fue la declaración del lehendakari, Iñigo Urkullu en la que aseguró, en México, a principios de noviembre que no había “ningún planteamiento de venta” de la entidad bancaria “y menos por parte del PNV”. Fernández recogió su coca-cola, su paquete de tabaco y se marchó.

Villalabeitia dijo estar alineado con ganar eficiencia y más beneficio

A partir del entonces el cambio en la cúpula del banco ha generado algunas turbulencias más de las estrictamente deseadas. El nuevo presidente, que convocó ayer su primera conferencia para hablar de los resultados de la entidad, se pasó más de 45 minutos de los 90 que duró, dando explicaciones por la citada subida salarial y por el traslado a la fiscalía de los pagos irregulares de Mario Fernández al socialista Mikel Cabieces.

Al primer asunto respondió que la referencia no puede hacerse respecto al salario de Mario Fernández cuando era el primer ejecutivo, sino al que él mismo cobraba en su anterior trabajo, y sobre ese, “recibo menos dinero”, repitió varias veces.

En relación a los pagos a Cabieces se mostró convencido de que ese hecho “no empeora la imagen de la entidad”, sino que la “mejora”.

En cuanto al modelo bancario Villalabeitia dijo estar alineado con las tesis de su principal accionista, la BBK, que aboga por la eficiencia frente a la solvencia, para lograr mayores retribuciones a la Obra Social. De hecho, ayer anunció que buscará “la sostenibilidad del negocio bancario” para mejorar sus actuales ratios de retorno sobre activos (0,25%), fondos propios (3,2%) y eficiencia (61%). En estas referencias “no estamos en los primeros puestos del sector y ese será el reto de los próximos años”.

Coincide también en hacer frente al Fondo de Reserva que exija el regulador a BBK por mantener el 57% del banco.