Jaén trata de sacudirse sus complejos

La ciudad se encomienda a un plan que no resuelve sus carencias en movilidad

Las vías del tranvía de Jaén utilizadas como aparcamiento para coches.
Las vías del tranvía de Jaén utilizadas como aparcamiento para coches.josé manuel pedrosa

Sostiene el sociólogo Felipe Morente que Jaén es una ciudad con unas características ideales para vivir, tanto por su tamaño poblacional (116.000 habitantes) como por los servicios básicos disponibles o la amplitud del espacio urbano que permite ir andando de un punto a otro sin emplear demasiado tiempo. Ahora bien, “estas cualidades que hacen de Jaén una ciudad de dimensiones humanas, no se corresponde sin embargo con el nivel de modernización esperado —si lo comparamos con el desarrollo que han experimentado ciudades de tamaño semejante—, ni ofrece la calidad de vida que se podría haber alcanzado”, reflexiona Morente, profesor de la Universidad de Jaén (UJA).

Y es que, Jaén, que lleva varios años con su población estancada, ha tardado más de una década de estériles disputas políticas en sacar adelante su nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), convertido en la hoja de ruta de la ciudad del siglo XXI. Un plan con el que trata de sacudirse sus complejos pero que no ha nacido con el necesario y deseado consenso político y social para ser ejecutado con claridad. La oposición municipal cree que el gobierno local del PP ha diseñado un “modelo urbano de diáspora”, pues el plan aboga por la construcción de 10.000 viviendas cuando en la ciudad hay otras 7.000 vacías, además de hacer bandera de los centros comerciales en la periferia en detrimento del comercio tradicional.

El nuevo plan urbano de Jaén prevé suelo para los grandes proyectos de futuro de la ciudad, como la Ciudad Sanitaria, la ampliación de la Universidad y para un nuevo recinto ferial. Sin embargo, deja muchas lagunas en cuestión de transportes y movilidad urbana. Y la gran paradoja es que Jaén tiene paralizado desde hace cuatro años un tranvía que costó 120 millones a la Junta de Andalucía y que el gobierno municipal se niega a poner en marcha esgrimiendo su alto coste de explotación. “La irrupción del sistema tranviario supone un impacto en toda la trama urbana y se convierte en una herramienta potencialmente muy decisiva en la ordenación del urbanismo de la ciudad y de su área de influencia”, asegura Ramón Carpena, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

Carpena, autor de varios trabajos sobre movilidad urbana, cree, no obstante, que para que esta infraestructura pueda desplegar su efecto favorable en la ciudad se requieren otras medidas como la conclusión de las rondas de circunvalación de la ciudad, la peatonalización del centro con importantes niveles de disuasión del tráfico rodado, la potenciación del transporte público y, sobre todo, “la fuerte convicción de que estamos ante un sistema cuya razón de existir ha de ser una clara vocación metropolitana, para lo cual necesita planificar su crecimiento”.

Los expertos creen que la existencia y funcionamiento del sistema tranviario condiciona el emplazamiento de los intercambiadores de transporte, tales como la futura estación intermodal, prevista en el nuevo PGOU en el norte de la ciudad, junto al inicio del trazado de la línea tranviaria. “Si las diferentes Administraciones implicadas no son capaces, mediante la imprescindible colaboración, de poner en marcha el sistema tranviario, es preferible que la estación intermodal se mantenga céntrica. Su traslado al norte de la capital comprometería seriamente el futuro de los otros modos de transporte, fundamentalmente del ferrocarril, al que asestaríamos un nuevo y duro golpe en su triste y desgraciada relación con Jaén”, reflexiona Carpena.

Para Inmaculada Herrador, directora del Plan Estratégico de Jaén, “para atraer empresas y evitar la deslocalización de las que existen, Jaén debe mejorar sus comunicaciones, en especial dejar resuelta su conexión por ferrocarril de altas prestaciones con el resto de capitales andaluzas y con Madrid”. Las infraestructuras de comunicaciones que el II Plan Estratégico de Jaén considera claves para la próxima década son las líneas Jaén-Córdoba, que posibilitaría una conexión rápida con la capital cordobesa y con los trenes AVE que la conectan con Sevilla o Málaga, y Jaén-Alcázar de San Juan-Madrid, tramo que forma parte de línea europea de transporte de mercancías que parte de Algeciras hasta el resto del continente (Corredor central).

El sociólogo Felipe Morente considera que algunas razones de la situación postergada de Jaén hay que buscarla en la deficiente gestión pública y la inadecuada administración de los recursos públicos disponibles. Una situación que él retrotrae a las inversiones en las ciudades andaluzas en 1992, coincidiendo con la Expo de Sevilla, y que ha continuado en la última década con un Ayuntamiento convertido en el de mayor deuda por habitante del país. “Son hechos que justifican en sí la calidad de la gestión política de Jaén, de ahí que no extrañen los desafueros cometidos en obras públicas como el esperpéntico tranvía, una obra vacua y obsoleta”, apunta Morente. El profesor de Sociología también cree que la Junta de Andalucía “no está haciendo una política de compensación interterritorial y está aumentando las desigualdades entre las provincias más centrales y empoderadas (Sevilla o Málaga) y las más orientales”.

Con todo, Morente también hace autocrítica: “Los ciudadanos de Jaén también tenemos nuestra cuota de responsabilidad. Somos poco exigentes con respecto a las responsabilidades exigibles a los poderes públicos. Una ciudadanía más activa recabaría más audiencia de las Administraciones tanto locales como autonómicas y estatales”.

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