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¡Bravo Thomas!

Brillante, emotiva con un baile pleno de ricas frases coreográficas resultó Medea de Thomas Noone en el Mercat

Brillante, emotiva con un baile pleno de ricas frases coreográficas resultó Medea de Thomas Noone. La expectación que había despertado el estreno del último espectáculo ideado por el coreógrafo británico, afincado en Barcelona, no defraudó. Traducir en baile la obra de Eurípides no era tarea fácil, el público asocia inevitablemente este drama a la Medeade Granero, sin duda uno de los mejores ballets de la historia de la danza española. Sin embargo Noone sale victorioso de este ambicioso proyecto, ya que ha creado una magnífica obra de corte moderno en la que, a través de un fluido vocabulario coreográfico, expresa toda la carga emocional que desprende esta tragedia griega, a la que arropan una excelente interpretación, una impecable puesta en escena y muy especialmente una acertada banda sonora compuesta por Jim Pinchen.

Este creador, que siempre se ha caracterizado por la abstracción en sus obras, ha sabido afrontar con destreza y con una madurez creativa admirable el mito de la madre que sacrificó a sus hijos para castigar a su marido, Jasón. En un escenario desnudo con un sugestivo juego de luces en blancos, referencia a la luz del Mediterráneo, seis bailarines (Javier G. Arozena, Alba Barral, Jerónimo Forteza, Erik Regoli, Karolina Szymura y Eleonra Tirabassi), encarnarán con convicción a los protagonistas del drama clásico. La desnuda y austera escena contrasta con la riqueza y expresividad del veloz y poderoso baile. El gesto agresivo se combina con el emotivo, trenzando un vocabulario dinámico y fértil en registros. Los pasos a dos y los tríos son de una gran belleza, la desesperación, el amor y la muerte esculpen los cuerpos de los bailarines, que se debaten en un mar de pasiones. Un mar de pasiones siempre controlado por Noone, que no se permite ninguna concesión, no hay ni un gesto banal ni una situación de folletín, la grandeza de los sentimientos que emana el drama de Eurípides encuentran su justa expresión en baile ideado por el coreógrafo. Nada es gratuito.

Si bien todos los miembros de la Thomas Noone Company realizaron una brillante interpretación, hay que destacar a Alba Barral en el papel de Medea y a Karolina Szymura en el de Corinto. Mención especial merece la sugestiva y acertada música electrónica compuesta por Jim Pinchen. La partitura emana una solemnidad, que enfatiza la carga emocional que reina en escena. El espectáculo puede verse en el escenario del Mercat hasta el 15 de febrero.