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PACTO CONTRA EL TERRORISMO

El grupo de CiU en el Congreso admite que está fracturado

Josep Antoni Duran Lleida dice sentirse desautorizado por sus socios de Convergència

El grupo de CiU en el Congreso admite que está fracturado
El grupo de CiU en el Congreso admite que está fracturado

La insólita división exhibida por Convergència i Unió en el Congreso de los Diputados respecto al pacto antiterrorista el pasado martes ha vuelto a dejar al descubierto el malestar latente entre los dos socios de federación justo al inicio del ciclo electoral. Fuentes del grupo parlamentario del Congreso hablan de “escaramuzas” en un proceso de separación progresiva.

Aunque la votación era un simple trámite, la decisión de la cúpula de Convergència Democràtica de abstenerse en la toma en consideración de la proposición de ley que recoge el pacto antiterrorista suscrito por PP y PSOE ha vuelto a deteriorar las costuras de la federación.

El portavoz de CiU y líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, dijo sentirse ayer “desautorizado” por la abstención de los ocho diputados de Convergència, ya que, según recordó, el Comité Ejecutivo Nacional de la federación nacionalista había acordado dar su apoyo a la tramitación de la iniciativa.

Duran calificó de “grave” la situación creada, ya que solo los seis diputados de Unió obedecieron la consigna de votar a favor de la iniciativa.

Una de las primeras consecuencias es que puedan dejar de celebrarse las reuniones del grupo parlamentario previas a la toma de decisión sobre las votaciones, según el portavoz adjunto y dirigente de Unió, Josep Sánchez Llibre, visiblemente molesto.

Los parlamentarios del grupo de CiU en el Congreso estudian suprimir las reuniones internas

La dirección del grupo parlamentario, encabezada por Unió, explica que el diputado convergente Pere Macias llamó desde Colombia, donde está en viaje oficial, para intentar cambiar el sentido ya decidido del voto. Lo hizo incluso después de que Jordi Jané anunciara en la tribuna el voto positivo.

Los dirigentes de Convergència Democràtica decidieron ayer no dar explicaciones públicas de lo ocurrido. En privado, un alto dirigente del partido de Artur Mas aseguró que la decisión de votar de forma distinta no tiene por qué abrir una “brecha irreparable” en el seno de la federación, aunque sí admitió que el malestar expresado por Duran Lleida deja las relaciones entre partidos en un “punto complicado”.

Fuentes de Unió en el Congreso aseguran que hay un empeño en relacionar cualquier votación con el proceso soberanista. Recuerdan que la dirección de la federación anunció el voto a favor porque solo se trataba de la toma en consideración y CiU siempre lo ha hecho para favorecer el debate sobre las iniciativas. Otra cosa será el voto final cuando ya se discuta el articulado.

Esta ruptura llega en un momento de especial tirantez entre Unió i Convergència, que siguen sin ponerse de acuerdo en cómo afrontar el debate soberanista con vistas a las elecciones autonómicas de septiembre. Unió rechaza incluir la independencia de Cataluña en el programa y Convergència asegura que su inclusión es algo innegociable.

También está encima de la mesa el relevo de Duran al frente del grupo parlamentario de CiU la próxima legislatura. En Convergència Democràtica la mayoría de sus dirigentes descartan completamente que Duran pueda volver a encabezar una lista de CiU si antes no acepta los postulados independentistas.

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