La Fura cede sus papeles

La compañía dona al Institut del Teatre archivos generados durante 35 años

De izquierda a derecha, Àlex Ollé y  Pere Tatiñá, de la Fura dels Baus, muestran algunos objetos del archivo cedido.
De izquierda a derecha, Àlex Ollé y Pere Tatiñá, de la Fura dels Baus, muestran algunos objetos del archivo cedido.MASSIMILIANO MINOCRI

En 1992, cuando faltaban cien días para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, la compañía teatral La Fura dels Baus plasmó por escrito sus planes para el espectáculo, los planos que querían que aparecieran en televisión o las entregas previstas de vestuario. El resultado fue un abultado informe forrado de papel dorado con apuntes tomados a mano y fotografías particulares en el que quedó al desnudo un nuevo concepto de espectáculo al aire libre, con coloridas redes humanas, gigantes o grúas. La Fura dels Baus donó ayer al Instituto del Teatro este informe y otros 25.000 documentos generados durante 35 años de trayectoria artística, para su preservación y difusión.

El Museo del Teatro arrancará en mayo

M. P.

Los sótanos del Institut del Teatre guardan incalculables tesoros. Son miles de objetos, esbozos escenográficos, vestuario o colecciones de carteles relacionados con el mundo de las artes escénicas. Sin embargo, en la actualidad los fondos del Museo de las Artes Escénicas (MAE) solo pueden visitarse solicitando cita previa y en grupos reducidos. Tras varios anuncios fallidos de traslado y apertura del museo, el director y gerente en funciones del Institut, Jordi Roig, dijo ayer que están trabajando en un proyecto "pequeño" para trasladar algunas piezas a una ubicación a la que "podría acceder todo el mundo".
Fuentes del Institut explicaron que están estudiando la posibilidad de inaugurar en mayo, coincidiendo con La Noche de los Museos, una sede estable en una de las alas del inmueble. De hecho, en la actualidad esta zona acoge una retrospectiva de Mariaelena Roqué, DespullesDespullades. Según estas mismas fuentes, la idea es abrir una primera exposición que abarcaría diez espectáculos representativos de todos los géneros.
Se incluiría, por ejemplo, Terra Baixa, de Àngel Guimerà, y alguna obra de la compañía de danza Gelabert-Azzopardi, que donó todo su vestuario al organismo. "No empezaremos con un gran museo, sino con uno de dimensiones limitadas", explicó Roig, quien tampoco descarta trasladarlo después por completo a La Casa de la Prensa. Estas eran las intenciones en 2011, cuando el entonces presidente de la Diputación, Antoni Fogué, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, firmaron un convenio por el que la ciudad cedía por 50 años el edificio de la Prensa para que la Diputación pusiese en marcha el nuevo equipamiento. Entonces el proyecto se frustró.

Es una cantidad ingente de recuerdos, vídeos, guiones, instantáneas y procesos de creación, los cuales pasarán a formar parte del Centro de Documentación-Museo de las Artes Escénicas (MAE) del Instituto. La intrahistoria de transgresión, carnalidad e impacto visual de La Fura dels Baus será digitalizada y podrá ser consultada por investigadores y público. Lo irán ampliando, explicó ayer Pere Tantiñà, uno de los fundadores de la agrupación, quien temía que el material se deteriorara. "Esto es para las nuevas generaciones", añadió Tantiñà durante el acto de donación, que fue oficializado por el presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve, y por el gerente y director general en funciones del Institut, Jordi Roig.

El archivo recorre desde 1974 hasta 2009 e incluye “joyas de la prehistoria” de La Fura como octavillas pintadas a mano las cuales repartían al público en sus primeros pasacalles y espectáculos, como Miracles del Pagès Tarino i la seva dona Teresina, que presentaron en Moià. También fotografías de la mula con la que recorrían la geografía en esa época en la que se guiaban “por la intuición, sin padres ni maestros”, en palabras de Tantiñà.

Todo ello hasta el impulso que supuso su salida extranjero en lo que su amigo y dramaturgo José Sachis Sinisterra llamaba “La Internacional Festival”, en referencia a los festivales europeos en los que exploraban nuevas tendencias. “La Fura no podría hacer los espectáculos con los que empezó. Ahora que un tío vaya en tanga y con una antorcha entre la gente ya está prohibido en todos sitios. En aras de la seguridad nos están cortando por todos lados”, se quejó Tantiñà, quien animó a las nuevas generaciones “a desnudarse y llenarse de fango”, como hicieron ellos. El archivo lo componen fotografías de muñecas hinchables desparramadas en el suelo durante una acción en la Torre Calatrava, en 1996, o carteles del barco que adquirieron en 2004 para Naumon!, con el que después transportarían decorados de sus espectáculos hasta China. También documentos de óperas como L'Atlàntida, o La Condemnació de Faust.

A partir de 1984, el número de documentos creció coincidiendo con el estreno de Accions, su primer espectáculo dentro del “lenguaje furero”. “Son embajadores de la escena catalana, y lo han conseguido a través de la innovación, tanto en el teatro de calle como en las óperas sofisticadas y grandes montajes”, afirmó Esteve. Àlex Ollé, también integrante de La Fura dels Baus, animó a otras compañías a donar sus archivos para “dignificar el sector”.

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