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Colau aspira a quitar la alcaldía a CiU impulsada por la división del voto

Guanyem tira la toalla y elige como nueva marca Barcelona en Comú

La candidatura Guanyem ya no es Guanyem, sino Barcelona en Comú y afronta una nueva etapa. Con marca nueva y la confluencia cerrada, la alianza entre Guanyem, ICV, EUiA, Podemos, Procés Constituent y Equo eligirá en las próximas semanas su lista definitiva. La encabezará la activista Ada Colau y el resto de nombres serán un complejo mix de cuotas por partidos, perfiles profesionales, representación territorial y de género. A partir de ahí abordarán el programa y propuestas concretas, más allá de la voluntad, reiterada, de “recuperar” la ciudad para la “mayoría social que siente que la está perdiendo y lo está reclamando”, y convertirse en una “alternativa donde la gente esté en el centro de las políticas públicas”. La semana que viene anunciarán, aseguraron, las “primeras medidas de choque” en vistas a unos comicios cuyos resultados los expertos auguran muy fragmentados y en los que la lista más votada será determinante.

La candidatura compareció ayer en el Pati Llimona y explicó que pasa a llamarse Barcelona en Comú ante la imposibilidad de utilizar el nombre Guanyem, registrado por el concejal de Santa Maria de Palautordera Julià de Fabián López ante el Ministerio del Interior. Los impulsores de la candidatura dejaron claro que solo contemplan un rival: el actual alcalde, Xavier Trias (CiU). Ni mentaron a PSC, ERC, el PP o Ciutadans. Sí a la CUP, para recordar “que tienen la puerta abierta” en la alianza. En mayo, se trata, insistió Colau, de elegir “entre Barcelona en Común y la candidatura de Trias”. Preguntada por la posibilidad de tener que pactar tras las municipales, la respuesta fue la misma una y otra vez: “Vamos en serio, estamos convencidos de que hay una mayoría y vamos a ganar. Barcelona en Común nace con vocación ganadora y no con espíritu de pactar; nacemos para echar a CiU”. Colau no respondió a la pregunta de si es partidaria de que logre la alcaldía la lista más votada. Y tras mucha insistencia, respondió sobre un eventual pacto: afirmó que cualquier acuerdo “debería validarse con la ciudadanía” y que supondría que el resto se sumara a un código ético “que ahora nadie aplica”.

Uno de los portavoces de la alianza, Eloi Badia, explicó que el partido tomará forma de “coalición técnica, instrumental” con ICV-EUiA para optar, en función de sus resultados, a instituciones como la Diputación. También confirmó, como adelantó EL PAÍS, que Barcelona en Comú contará con fondos de ICV para financiar la campaña. Ante la ambiciosa postura de Barcelona en Comú, los expertos advierten de que el gran reto en el Ayuntamiento de la capital será gestionar un resultado que auguran muy fragmentado.

]El doctor y profesor en ciencia política Lluís Orriols responde a la voluntad de Barcelona en Comú de “ser mayoría” que “no habrá grandes mayorías de voto, los partidos estarán en torno al 20% de intención de voto, se trata de saber quién tiene más”.

El 39% d elos electores todavía no sabe a quién votará en las municipales del mes de mayo.

Orriols recuerda que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General dice que los Ayuntamientos los gobierna o la lista más votada o aquella coalición que sume mayoría absoluta. Justo las circunstancias que hicieron alcalde a Trias con solo 14 concejales de 41. No tenía mayoría pero tampoco el resto logró una coalición de 21 regidores. “En Barcelona, con un Ayuntamiento tan fragmentado será muy difícil aglutinar partidos que lleguen al 50%, eso facilitará que quien llegue primero a la photo finish, entre CiU, ERC y Barcelona en Comú, sea el alcalde”. “Luego, pase lo que pase”, advierte, “vendrá la dificultad para gobernar”.

La investigadora del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS) y profesora de la Universidad Autónoma Lucía Medina apunta que Barcelona en Comú “hace más complejo el panorama local porque fragmenta más a la izquierda”, pero al mismo tiempo, “puede facilitar la recomposición de alianzas”. Medina apela también a la movilización del voto abstencionista y recuerda que el último sondeo del ICPS (con resultados de toda Cataluña) revela que de los ciudadanos que se abstuvieron en 2011, el 39% no sabe qué votará, el 20% se lo está pensando y un 11% irá a Podemos, esta vez integrado en la candidatura de Colau.

También desde la Autónoma, el profesor de Ciencia Política Agustí Bosch valora que la estrategia de Barcelona en Comú “de erigirse en favoritos de la izquierda tiene más que ver con la situación de debilidad del PSC y la estrategia de ERC de aproximarse a CiU, que con algo deliberado”. Con datos históricos en la mano, Bosch ve muy difícil que la candidatura “pueda obtener el resultado de Maragall en sus buenos tiempos”. De ahí la importancia de la lista más votada.

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