El alegato de adiós de Juan Barranco

El ex alcalde no concluirá la legislatura para que otros impulsen “el cambio necesario”

Juan Barranco, en el 25º aniversario de la muerte de Tierno Galván.
Juan Barranco, en el 25º aniversario de la muerte de Tierno Galván.álvaro garcía

Juan Barranco Gallardo, 67 años, anunciará a media mañana su retirada total de la vida política. Su despedida implica la dimisión como vicepresidente de la Asamblea de Madrid, su escaño de diputado regional y la presidencia del Partido de los Socialistas de Madrid, PSM. “No dimito ni de mi compromiso con los madrileños ni con mi partido, el PSOE”. En este partido milita desde hace 41 años y se lo ha dado “todo”. De su agradecimiento a los madrileños, que le hicieron alcalde en dos ocasiones, y le auparon en votos a ser el senador más votado de España, hablará esta mañana en el cementerio madrileño de La Almudena, junto a la tumba del que fuera alcalde de Madrid y su mentor Enrique Tierno Galván.

No por casualidad Juan Barranco ha elegido este acto de aniversario de la muerte del “Viejo Profesor” hace 29 años. Los valores de la ética, el compromiso con los valores de la izquierda y el realce de la política con “una actividad noble” es el hilo conductor por el que discurrirá la despedida de Barranco ya que esos atributos los encarnó, a su juicio, Tierno Galván y también rodearon la política en los años ochenta y noventa.

Parte del desafecto de los ciudadanos nos lo hemos ganado a pulso

¿Por qué se va de la política? “Mi tiempo ha terminado y son otros compañeros los que deben protagonizar e impulsar un tiempo nuevo”, explica Barranco a EL PAÍS. Con la entrevista de Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, publicada ayer en este periódico, en la mente reconoce su “estupor”. “El planteamiento de Podemos es absolutamente irreal porque los ciudadanos no van a querer como él dice que las opciones estén entre el PP y Podemos”, asegura.

Su esperanza ahora en el momento de su adiós, sin esperar a que concluya la legislatura en mayo, está en que los ciudadanos no hagan caso de los “cantos de sirena” del equipo de Pablo Iglesias y miren al PSOE. “La única esperanza del cambio deseado por los ciudadanos es el PSOE como garantía de las reformas necesarias, de los cambios y de la estabilidad”. Se dispara el veterano político ante las proclamas del nuevo partido e incluso con “el reto” de Iglesias a debatir con la presidenta de Andalucía, Susana Díaz. “Los socialistas damos la bienvenida a todos los debates que quiera Podemos, también con su líder, pero queremos saber con qué Pablo Iglesias: el de hace seis meses o el de ahora”.

El declive empezó cuando Zapatero anunció recortes y no disolvió las Cortes
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El sentimiento de cierta injusticia que rezuman las palabras y actitudes de Barranco van acompañadas con el reconocimiento de que si Podemos ha nacido es por “demérito” de su propio partido. “Parte del desafecto de los ciudadanos nos lo hemos ganado a pulso”, señala Barranco, que sigue el camino de otros históricos socialistas. Hace dos semanas dijo adiós a la política activa el que fuera vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, tres meses antes se despedía otro ex vicepresidente Alfredo Pérez-Rubalcaba y el ex ministro de Trabajo Valeriano Gómez, todos muy implicados siempre en la política madrileña además de ser dirigentes nacionales.

“Los errores son evidentes”, señala Barranco, entre ellos “no haber disuelto las Cortes en 2010 cuando Zapatero anunció recortes drásticos”. Ese fue uno de los principios del declive del PSOE. “Hubiéramos perdido las elecciones, seguramente, pero no nuestras banderas y nuestros principios”. Ahora confía en que el cambio pueda representarlo Pedro Sánchez y su nuevo equipo y que en Madrid sus candidatos Antonio Carmona para el Ayuntamiento y Tomás Gómez para la Comunidad, tengan éxito. En su despedida no quiere bajar al terreno de lo muy concreto como por ejemplo opinar sobre los avatares de su partido en Madrid. Su larga trayectoria está jalonada por su acción como “hombre bueno, a pesar de haber tomado partido por alguno de los contendientes siempre que ha habido división interna. Aun así se le reconoce su lealtad con el proyecto e incluso puede presumir de haber sido y seguir siendo amigo de quienes no apoyó”. En su entorno se asegura que en los últimos tiempos no se siente cómodo con algunas de las decisiones y actitudes de la dirección regional. No obstante, ahora que se va solo quiere ayudar a su partido a que “protagonice el cambio”. Hoy en el cementerio de La Almudena dirá a sus compañeros que el PSOE debe seguir representado los valores “de la igualdad y la solidaridad”. “Le digo a mi partido que si nos equivocamos que sea a favor de los débiles”.

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Sobre la firma

Anabel Díez

Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

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