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La alta velocidad entre Chamartín y Atocha arrastra tres años de retraso

El Estado no da fechas para el estreno del túnel que conectará la red española

La tuneladora Gran Vía rompe el último trozo de túnel hasta alcanzar las inmediaciones de Atocha, en febrero de 2011. Ampliar foto
La tuneladora Gran Vía rompe el último trozo de túnel hasta alcanzar las inmediaciones de Atocha, en febrero de 2011.

España dispone de la segunda mayor red ferroviaria de alta velocidad del mundo, con 3.100 kilómetros. Solo por detrás de China. Sin embargo, la conexión directa, sin transbordos, entre Norte y Sur con Madrid como nudo neurálgico de comunicaciones, hoy por hoy no existe. Pese a una inversión global de más de 45.000 millones de euros, viajar por ejemplo de Málaga a Valladolid a 300 kilómetros por hora, sin cambiar de AVE y de estación, no es posible. Y así lo seguirá siendo. Al menos, un año más, por la demora en la finalización del túnel exclusivo para la alta velocidad entre Atocha y Chamartín: el estreno del enlace, previsto para 2012 y que permitiría circular de una punta a otra del país sin detenerse en la capital, cumplirá en 2015 el tercer año de demora.

“El túnel se terminó de perforar en 2011, y es muy lamentable que cuatro años después aún no esté en servicio. La conexión AVE entre Atocha y Chamartín multiplicaría las posibilidades de conectividad entre las mitades norte y sur de la península”, lamenta Rafael Simancas, diputado del PSOE en el Congreso.

El objetivo de la infraestructura —terminada de horadar en febrero de 2011 por la tuneladora Gran Vía, en un acto al que asistieron José Blanco, ministro de Fomento; Esperanza Aguirre, presidenta regional; Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid— es unir las líneas de alta velocidad del noroeste de España (las que finalizan en Chamartín) con las que unen la capital con Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga y Sevilla, con origen y llegada en Atocha. Con ello se pretendía mejorar, además de posibilitar los servicios directos Norte-Sur, la rotación de los trenes y la explotación de la red.

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias de España (Adif), entidad pública dependiente del Ministerio de Fomento, asegura que “a principios del próximo año” se licitarán las obras para finalizar el proyecto, con entre 30 y 50 metros de profundidad en sus tramos más hondos. En concreto, para la electrificación (catenaria e instalaciones asociadas) y señalización del túnel, que a la espera de una solución permanece con las bocas de sus dos extremos tapiadas, según fuentes de la Administración autonómica. Adif, que en 2013 justificó los retrasos por las “actuales dificultades presupuestarias”, prefiere no comprometerse y elude dar una fecha exacta: ya afirmó en su momento que el túnel se inauguraría en 2014. “No hay un plazo para la puesta en servicio, desconocemos la estimación de la duración de la obra”, se muestran prudentes en el ente público, donde no descartan que el túnel entre las dos estaciones de AVE en Madrid —pasa bajo más de 500 edificios— no esté operativo hasta 2016. Otras fuentes alargan el plazo incluso hasta 2018, con seis años de retraso sobre la fecha prevista.

En principio, la obra estaba presupuestada en 356 millones, de los que, observaba Adif hace un año, ya se habían ejecutado más de 280 para construir el túnel de 7,3 kilómetros de longitud, la plataforma y la colocación de la vía. El coste de las obras por realizar sería de unos 100 millones, calculan en Adif (en los presupuestos generales del Estado para 2015 hay una partida de 38 millones para la obra). Entre las tareas pendientes se tiene que construir una vía entre Atocha y Torrejón de Velasco. El motivo es que en la actualidad los convoyes que conectan con Levante y Andalucía comparten la misma salida y llegada a Madrid. “Con las vías adicionales se incrementará la capacidad del servicio y se evitarán embudos logísticos”, explican en Adif.

La apertura del túnel, mejoraría el flujo entre Norte y Sur pero, al menos a corto plazo en el mejor de los casos, solo permitiría que los trenes se parasen en Chamartín a su paso por Madrid. “Atocha no cuenta de momento con una estación pasante, habría que hacerla”, reconoce el Gobierno de Mariano Rajoy. “Que solo se dé servicio en Chamartín sería un parche”, critica Simancas.

La Comunidad, al igual que el Estado gobernada por el PP, ha exigido en los últimos meses que el AVE llegue también al aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas para “reforzar la interconexión entre ambos medios de transporte y potenciar el papel” de Barajas como “gran hub” o nudo de comunicaciones internacional con vuelos de larga distancia.

Para ello habría que hacer obras de adaptación de la línea entre Chamartín y la Terminal 4, valoradas en unos 50 millones por Fomento. “La plataforma está preparada y sólo tendrían que tenderse la vía y la catenaria”, explica el Ejecutivo de Ignacio González. El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero llegó a dar también 2012 como el año en que el AVE llegaría a Barajas.

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