Los comercios de Claudio Coello sostienen a Madrid en el sector del lujo

Madrid es la tercera ciudad de España en el sector. Las empresas registran una cifra de negocio de 976 millones de euros este año

El auge de comercios en la calle Claudio Coello sostiene a Madrid como el tercer mercado más importante de España en el sector de los servicios de lujo. Las empresas de la capital han acumulado una cifra de negocio de 976 millones de euros a lo largo de 2014, según las previsiones que publicó ayer la Asociación Española del Lujo, integrada por más de 50 firmas del sector. El dato supone un 18% del mercado nacional, que alcanzará los 5.427 millones de euros, y sitúa a la capital solo a la cola de Barcelona (32%) y Marbella (27%). “Claudio Coello es un referente de empresas emergentes artesanas y de moda, un lugar al que cada vez van más creadores que no encuentran sitio en la calle Serrano”, asegura la presidenta de la asociación, Cristina Martín Blasi.

El lujo artesanal ha florecido en Madrid, que el año pasado representó el 17% del reparto nacional del sector. “Ha habido una mejoría en firmas de artesanos, marroquinería y joyeros españoles”, explica la presidenta de la asociación, que considera insuficiente el esfuerzo del Ayuntamiento para atraer clientes. “Madrid no está haciendo unas buenas campañas en turismo de lujo, y es una pena que desaproveche su oferta”. Martín Blasi pone a Barcelona como ejemplo por las guías especializadas sobre el sector, su presencia en ferias internacionales o la organización de bodas en edificios emblemáticos.

Clientes nacionales

“Los clientes extranjeros buscan firmas internacionales. Un bolso de Louis Vuitton les cuesta aquí un 30% menos que en China”. A diferencia de sus competidores, Madrid no puede entrar en el sector de los cruceros, una de las razones por las que el cliente nacional sigue teniendo más peso que el turista extranjero, un perfil más conservador que incluye a compradores de las provincias del entorno. “El turista busca la innovación, el nacional quiere líneas más básicas. Una chica de Hong Kong compraría un bolso con las asas en un color fosforito y una de Madrid se lo llevaría en negro o en beis”.

Aunque el éxito de la capital se basa en marroquinería, moda y accesorios, el perfil del cliente nacional limita la importación de algunos productos. “Hay líneas exuberantes que no llegan porque las propias firmas ya saben que no se van a vender”. Madrid lo compensa con la importancia creciente de la gastronomía como producto de lujo español. “Hay turistas que vienen solo para llevarse jamón envasado en la maleta”.

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