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Memoria viva de Barcelona

Xavier Theros publica ‘Tots els meus carrers’, una relación personal del autor con la vida pública de la ciudad

Carrer Petritxol en una imagen de Consuelo Bautista que ilustra el libro de Theros.
Carrer Petritxol en una imagen de Consuelo Bautista que ilustra el libro de Theros.

“Barcelona no es otra cosa que unas cuantas calles, los paisajes donde aquellos a los que amo han sido felices y desgraciados, todo a la vez”, mantiene el antropólogo y cronista Xavier Theros durante la presentación Tots els meus carrers, su nuevo libro en el que se realiza un recorrido por calles, plazas, mercados, paseos y jardines de Barcelona que han marcado la vida del autor y de muchas de las personas vinculadas con él.

“Se trata de un libro muy importante para mí, porque quería explicar una historia familiar a través de anécdotas íntimas, la mayoría de las cuales no había contado nunca. Era importante que de alguna forma yo estuviera presente en el libro, que lograra un cierto protagonismo”, reveló ayer el escritor y poeta catalán durante un acto moderado por el periodista Sergio Vila-Sanjuán, celebrado en la antigua Fábrica Lehmann, ahora sede de la editorial Comanegra que publica el libro.

Tras el éxito de Barcelona a cau d’orella (publicado en la misma editorial), el escritor vuelve a poner, como si fuera marca de la casa, a la ciudad condal en el centro de la historia que aparece como un telón de fondo permanente para las vivencias y las inquietudes humanas que relata. <TB>

Los rincones olvidados y aquellos más famosos, los paisajes sugestivos y los más temibles se convierten, dentro de las páginas de la fructífera crónica de Theros, en la auténtica conditio sine qua non para todas las relaciones, pero también en espejo que revela y desnuda los vínculos sentimentales de cualquier existencia individual.

El libro es un recorrido por casi una treintena de lugares por Barcelona, la ciudad que el autor no para “de querer” desde aquel día en el que leyó por vez primera Guía Secreta de Barcelona con que en 1974 el filósofo y periodista catalán Josep Maria Carandell llevó a cabo la innovadora actividad de contar las experiencias y los sitios más latentes de la ciudad de esa década. “Creo que después de leer el libro de Carandell a los 16 años, tomé mi primera conciencia de la calle. Empecé a darme cuenta que existían muchas calles que no había vivido, otras que tampoco conocía”, explicó Theros subrayando también que la calle barcelonesa favorita para él será siempre la pequeña Aiguafreda, situada en el barrio de Horta-Guinardó, porque “es la única que todavía conserva pozos”.

Theros hizo hincapié en la importancia que han tenido las entrevistas para realizar su libro, recalcando que solo los relatos que cuentan las personas completan la información que se conserva en un archivo. “Más allá de libros y registros oficiales, he trabajado mucho con la memoria, la mía, la de familiares como mis padres y abuelos y la de mis amigos, porque creo que la crónica urbana, que para muchos es un sujeto histórico y para otros periodístico, reside en su capacidad de explicar historias que solo las vivencias de la gente pueden confirmar”, aseguró el autor.

“Es un libro arriesgado porque ha renovado la manera de hacer crónica gracias a su combinación de la memoria objetiva y familiar. Es una descripción minuciosa y trabajada y una delicia para la lectura”, aseguró Vila-Sanjuán