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Rosas y lágrimas por la duquesa

Decenas de curiosos acuden a la Casa de las Dueñas para despedir a Cayetana de Alba

Familiares de la Duquesa de Alba a su llegada a la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento de Sevilla.

Cinco rosas blancas consiguen abrir la Casa de las Dueñas, la residencia más querida de Cayetana de Alba y donde la duquesa ha querido morir. A las puertas, más de un centenar de curiosos y vecinos del barrio se agolpan detrás de las vallas. Nada impide acercarse a la verja del palacio, pero con un silencioso respeto, los vecinos prefieren observar desde la distancia. “Le tengo mucha simpatía. Tiene mucho carisma y lo siento en el alma”, asegura Amparo, a quien se le saltan las lágrimas al recordar a la duquesa y quien prefiere seguir hablando de ella en presente.

Tras llegar con una hora de retraso, el coche fúnebre —un Mercedes plateado— ha salido de la Casa de las Dueñas pasadas las 13.15 con dirección al Ayuntamiento. El vehículo ha abandonado el palacio en medio de una cascada de claveles blancos y aplausos. "Duquesa, guapa", han gritado algunos de los asistentes. Detrás, han salido varios vehículos con los familiares. En el primero, iban el marido de Cayetana, Alfonso Díez, y su hijo Carlos. En el segundo, su nieta Cayetana, hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, no podía reprimir el llanto y trataba de secarse las lágrimas con un pañuelo.

Las rosas blancas no han sido las únicas flores que han entrado a lo largo de la mañana al recinto. A las once de la mañana llegaba una inmensa corona de rosas rojas, justo después de que Fernando Parias, exalcalde de Sevilla, recordara la figura de la duquesa.

Minutos más tarde acudían al palacio los diseñadores Victorio y Lucchino, quienes han destacado la libertad y sencillez de Cayetana. “Le gustábamos como diseñadores, pero sobre todo porque éramos sevillanos. Eso, para ella, era mucho”, ha afirmado José Víctor Rodríguez Caro.

A su llegada, al hermano mayor de la Hermandad del Cristo de los Gitanos, José Moreno, le faltaban las palabras y poco ha querido hablar ante los periodistas. "Se nos ha ido una hermana", ha sentenciado a su entrada al palacio sin confirmar si parte de las cenizas de la duquesa serán depositadas en la iglesia del Cristo de los Gitanos. "Necesito darle un abrazo a la familia", ha agregado.

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