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Retrasos en la recogida de basura por el mal estado de la mitad de camiones

El Ayuntamiento culpa a FCC, la antigua concesionaria, de las “deficiencias” del servicio

Estado en el que se encuentran los camiones de basura municipales, según denuncia Izquierda Unida. Ampliar foto
Estado en el que se encuentran los camiones de basura municipales, según denuncia Izquierda Unida.

El final del monopolio que Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) ostentaba desde 1940 en el servicio de recogida de residuos de Madrid viene provocando desde el 1 de noviembre retrasos de horas y, en ocasiones, incluso días en la retirada de la basura de algunas calles y barrios. El motivo es que Urbaser y Ferrovial, las empresas que prestan el servicio desde ese día en 14 de los 21 distritos de la capital y que han sustituido a FCC, no cuentan con los medios suficientes para hacer su trabajo.

El día 1 deberían haber recibido 239 vehículos, de propiedad municipal, de manos de FCC, pero en su lugar, tal y como ha denunciado el Ayuntamiento (PP), se encontraron con “68 recolectores desguazados o con defectos tan graves que son inutilizables”, y otros 48 que “no están en condiciones idóneas de funcionamiento y/o presentan deficiencias tan graves que afectan a la seguridad de los operarios”. Es decir, 116 de los 239 vehículos (el 49%) no estaban en condiciones de ser utilizados, según la documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

Urbaser y Ferrovial, que sabían desde días antes que algo así podía suceder porque se lo habían avisado los trabajadores, se cuidaron de alquilar 60 camiones en Holanda y Alemania para sustituir a los que pudieran recibir averiados. Pero la cifra de vehículos en mal estado desbordó sus previsiones. Se sumaron además otros dos factores para agravar la situación: de los 1.100 empleados que prestaban el servicio —con derecho a seguir trabajando en la nueva contrata—, un centenar decidió no subrrogarse, entre ellos muchos mecánicos y encargados, precisamente los que hacían frente a las deficiencias en los vehículos. Se ha contratado a más de un centenar de trabajadores nuevos.

El otro factor tiene difícil solución: los camiones alquilados para sustituir a los averiados no son exactamente iguales. Para empezar, en vez de usar gas licuado como combustible, emplean gasóleo; el contrato prohíbe expresamente la utilización de vehículos diésel porque son más contaminantes, pero el Ayuntamiento decidió dar permiso excepcionalmente porque “era eso o dejar de prestar el servicio”, tal y como reconoció ayer el concejal de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, ante las críticas de la oposición. FCC considera la medida “discriminatoria” y denuncia que la nueva concesionaria carece además de suficientes surtidores de gas.

Pero no es eso lo más grave: los camiones, además de diésel, son demasiado grandes y no tienen capacidad mecánica (triple eje) para prestar servicio en las calles estrechas. Debido a esas fallas materiales y humanas, durante los 10 primeros días de noviembre se produjeron “disfunciones puntuales”, lo que para los ciudadanos se tradujo en cubos de basura sin recoger durante horas e incluso días. Vicente, un vecino de Puerta del Ángel, denunciaba la semana pasada que el camión llevaba cuatro días sin pasar por las calles de Neguilla y Genista. “Llamamos al Ayuntamiento y acabaron viniendo a por la basura días después”, se quejaba. Un camarero que trabaja en la calle de la Potasa, en el barrio de Butarque, llamó el pasado miércoles para que se recogiera basura que llevaba cinco días acumulándose junto a una zona infantil, informa Luis Javier González. “Esto no ocurría desde la huelga de 2013”, se quejaba Pilar, una vecina de la zona, en referencia a los 13 días de paro de los barrenderos hace un año, consecuencia también de un nuevo contrato municipal.

Sanjuanbenito circunscribió esas “deficiencias de horario y frecuencia de recogida” a los 10 primeros días del mes; ahora el servicio “se ha estabilizado”, lo que no significa que se preste de forma óptima. Eso es así gracias, principalmente, al esfuerzo de los trabajadores, tal y como admitió el edil, que incluso han doblado turnos. Pero también a medidas excepcionales que van más allá del uso de camiones diésel: el Ayuntamiento ha validado temporalmente un turno de tarde para recoger la basura, cuando lo habitual es que se haga por la noche o por la mañana.

Fuentes municipales no aventuran cuándo se normalizará el servicio: para ello será necesario reparar todos los vehículos que puedan ser reparados, y comprar otros para sustituir a los que están para el arrastre. O, tal y como señala el Ayuntamiento, que FCC devuelva otros 62 camiones que se comprometió por contrato a comprar en 2002. El servicio se prestaba hasta ahora con 301 vehículos, y aunque el Ayuntamiento se comprometió a aportar sólo 239 en el nuevo contrato, FCC tendría la obligación a devolver los otros 62, que podrían servir para sustituir a los ahora estropeados.

Fuentes de la empresa indican sin embargo que esos 62 no corresponden todos al servicio en los 14 distritos de los que se han hecho cargo Urbaser y Ferrovial, sino que parte son para los otros siete, que aún conserva FCC.

Además, dichas fuentes precisan que sólo devolvió 12 camiones averiados, y si el resto no funciona no es por culpa suya sino por falta de mantenimiento de la nueva contratista. De hecho, asegura que puede probar que hasta el día 1 estaban siendo utilizados.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? El contrato de los 14 distritos de la periferia lo ganó FCC en 2002 por un plazo de 10 años; en 2006, obtuvo también el de los siete distritos del centro. Así, la empresa prestaba servicio en toda la ciudad, usando indistintamente medios y personal en ambas zonas; si un camión de la periferia se estropeaba, se cubría con un doble turno de uno del centro.

En 2014, tras dos prórrogas, el Ayuntamiento adjudicó el nuevo contrato de la periferia a Urbaser y Ferrovial, que se ofrecieron a recoger la basura un 10% más barato que FCC; eso no significa que el servicio cueste menos, pues el Ayuntamiento elevó un 24% el pago respecto al contrato anterior.

Tras la amenaza de huelga de los trabajadores que iban a pasar de FCC a Urbaser y Ferrovial, al final el problema no fue laboral sino de medios: la empresa saliente debía devolver los camiones en buen estado al Ayuntamiento para que éste se los diera a la entrante, pero la mitad llegaron mal.

La compra de los vehículos, en 2002, corría a cargo de FCC, pero la empresa arguye que su vida útil (“de 8 a 10 años”) se ha sobrepasado. Pero al Ayuntamiento eso no le vale: por contrato, FCC debe devolverlos en buen estado, así que, si por un mal mantenimiento (fuentes municipales indican que la vida útil es muy superior si se conservan bien y no hacen dobles turnos, como la empresa ha reconocido que hacían) se estropean, FCC debe reponerlos.

La empresa admite que sufrían 200 averías diarias, lo que sale más o menos a una por camión cada tres días. Pero también matiza que, andar, andaban, por lo que presentará alegaciones al requerimiento que recibió del Ayuntamiento el lunes pidiéndole cuentas. Añade además que venía avisando desde hace tiempo del estado de los vehículos.

El dinero para los nuevos camiones (y para compensar las disfunciones) podría salir de la garantía incluida en el contrato anterior (27 millones de euros), pero ambas partes prevén una larga batalla legal. La oposición cargó ayer la culpa en el Ayuntamiento. Para Ruth Porta (PSM), es “colaborador necesario en la comisión de ilegalidades, consintiendo a sabiendas que se produzcan incumplimientos” en el contrato. Raquel López (IU) denuncia la “subasta y expolio de los servicios públicos”, que pide remunicipalizar. Y Patricia García (UPyD) denuncia que el Ayuntamiento es el responsable de que FCC no mantuviera los camiones. “Y los perjudicados, los madrileños”, resumió.