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El impago de nóminas amenaza la limpieza de colegios y centros de salud

La empresa Linorsa, que limpia edificios públicos por toda Galicia, recibió contratos de Vigo y Santiago cuando ya arrastraba deudas con su plantilla

El personal de Ourense convoca una huelga

La limpieza de una considerable parte de los edificios públicos de Galicia (centros de salud, colegios, dependencias municipales, juzgados o el Parlamento gallego) está en el aire. Los trabajadores de Linorsa, adjudicataria, por ejemplo, de los colegios de Vigo y Ourense y de una veintena de ambulatorios de la provincia de Pontevedra, no cobran su salario íntegro desde hace meses y han empezado a convocar huelgas indefinidas. La empresa, que ingresa puntualmente de las Administraciones, solo mantiene al día los pagos a los trabajadores de los colegios religiosos concertados, denuncian los representantes sindicales. La concesionaria justificó sus impagos apelando a la deuda contraída con ella por el Ayuntamiento de Parla, golpeado por la Operación Púnica. Los trabajadores entienden que hay “un claro desvío de fondos públicos hacia intereses que están bajo la lupa policial”, mientras los principales Ayuntamientos dicen que no encuentran fórmulas que les permitan rescindirle los contratos a corto plazo.

“O lo arreglan en un par de días o buscaremos soluciones jurídicas que nos permitan rescindirle el contrato a la mayor brevedad. No les daremos ni una semana de plazo para que empiecen a pagar a los trabajadores”. El concejal de Fomento del Ayuntamiento de Vigo, David Regades, se muestra tajante. El gobierno local vigués prorrogó hace apenas dos semanas la concesión de la limpieza de los colegios municipales a Linorsa pese a que el contrato vencía el 31 de diciembre, para sorpresa de los trabajadores que entonces ya habían visto recortados sus ingresos. Pero Regades sale al paso de las críticas asegurando que el Ayuntamiento desconocía que la empresa no pagaba a los empleados. “Ahora que lo sabemos no lo consentiremos; estamos del lado de los trabajadores y dado que somos el Ayuntamiento que más pronto y mejor paga de España, exigimos el mismo trato por la empresa a los trabajadores que prestan un servicio para esta Administración”, asegura el edil.

La misma crítica de haber hecho la concesión a Linorsa el pasado junio, cuando los empleados ya protestaban porque esta incumplía sus pagos y había anunciado su falta de liquidez, hicieron ayer los trabajadores de Santiago al alcalde, Agustín Hernández. El regidor se mostró de acuerdo con las reivindicaciones de los empleados aunque reprobó las movilizaciones que, dijo, “no contribuyen a buscar una solución”. Hernández asegura que intenta dar con ella, aunque avanza que el pliego de contrataciones no le permite la rescisión automática. Una situación similar a la que se ha encontrado el Ayuntamiento de Ourense cuyo regidor, Agustín Fernández, asegura que busca también soluciones para las limpiadoras mientras estas convocan para hoy una huelga indefinida. Aseguran que se sumarán a ella en días consecutivos sus compañeras del resto de Galicia.

Mientras las Administraciones públicas empiezan a desenmarañar los pliegos de condiciones con los que blindaron a Linorsa, esta continúa acumulando impagos a la plantilla. Ya les ha anunciado a sus representantes que no percibirán la extraordinaria de Navidad —tampoco han cobrado la de octubre— y que no podrá ingresarle las nóminas completas de noviembre y diciembre.

Linorsa se mantiene inamovible en los impagos. En el acto de mediación celebrado hace unos días con representantes sindicales de las cuatro provincias, la empresa no respondió a ninguna de las propuestas de los trabajadores. Tampoco a la del árbitro, que puso como condición para el acuerdo que se ingresara a todo el mundo la misma cantidad. La empresa también ha rehusado por segunda vez atender a este diario. Con las negociaciones rotas y las primeras convocatorias de huelga en marcha, la principal concesionaria de la limpieza de Galicia se resguarda bajo la letra pequeña de los pliegos de condiciones que la amparan, especialmente en las adjudicaciones de última hora, para seguir contratada mientras los Ayuntamientos se preparan para gestionar una huelga que podría llegar a poner en jaque servicios públicos básicos.