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El maquinista identifica a otro técnico conocedor del riesgo de Angrois

Las víctimas le habían pedido que revelase a quién se refería cuando tras el accidente lamentó que ya había dicho "al de seguridad que esa curva era peligrosa"

El abogado de Francisco José Garzón, el maquinista imputado por el accidente de tren de Santiago, ha comunicado al juzgado instructor de la causa el nombre de la persona a la que su defendido se refería cuando, justo tras el siniestro y aún junto a las vías de Angrois, se lamentó de que él ya había dicho"al de seguridad que esa curva era peligrosa”. Una asociación de víctimas le reclamó hace algo más de un mes a Garzón en una carta abierta que identificase a ese interlocutor al que apelaba en sus lamentos, que ha resultado ser un responsable regional de seguridad en la circulación de Renfe. Varias partes personadas en la causa restan importancia a la posible declaración judicial de este técnico por tratarse presuntamente de una conversación oral e informal, cuando en la instrucción ya consta como prueba una alerta por escrito sobre el riesgo de la curva, y las personas que la conocieron no aportaron información relevante cuando comparecieron como testigos. También destacan el hecho de que ni el juez ni el fiscal, con visiones opuestas de la investigación, se interesasen hasta ahora por preguntar a Garzón la identidad de esa persona.

La existencia de conversaciones entre los maquinistas de Renfe sobre la peligrosidad de la curva de Angrois fue algo que los propios conductores reconocieron a varios medios de comunicación poco después del accidente, siempre con la condición del anonimato. Hasta el momento, sin embargo, solo se ha descubierto un documento que plasmase esos temores por escrito.

Hace un año el abogado de Garzón reveló el correo electrónico que un maquinista jefe había enviado a sus superiores en Renfe sobre el “riesgo” de la curva de Angrois y la posibilidad de que se produjese un accidente justo como el que sucedió el 24 de julio del pasado año y que dejó 79 muertos y decenas de heridos. Ese maquinista jefe lo hizo en diciembre de 2011, apenas unos días después de que se inaugurase la línea de alta velocidad Ourense-Santiago en la que ocurrió el siniestro. Su alerta llegó a una decena de técnicos intermedios de Renfe, pero no fue conocida por Adif, empresa pública gestora de las vías, por lo que no se mejoró la protección de la curva con sistemas técnicos que pudiesen evitar el exceso de velocidad de Garzón, que circulaba despistado tras recibir una llamada telefónica del interventor del tren.

Ese aviso previo y por escrito, sin embargo, no ha sido tenido en cuenta ni por el primer juez instructor del accidente para encausar a esos técnicos de Renfe, que solo fueron llamados a declarar como testigos, ni por la Audiencia Provincial de A Coruña para ratificar la imputación a 12 cargos de Adif, que el tribunal levantó hace ahora un mes para volver a dejar a Garzón como único imputado.