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Dulce de leche en el jardín

La dramaturga y actriz argentina, autora de ‘Luciérnagas’, busca su espacio en Madrid

Carolina Román, en el café teatro de Matadero Madrid. Ampliar foto
Carolina Román, en el café teatro de Matadero Madrid.

1. Teatro María Guerrero. Cuando vine a vivir a Madrid [desde Buenos Aires], pensaba: “Qué maravilla si la vida me permite trabajar en este sitio”. Iba a hacerlo como actriz, aunque tenía tres frases, pero se llenó de termitas y tuvimos que estrenar en La Latina. La vida ha dado una vuelta rocambolesca y me permite estrenar como dramaturga y actriz con Adentro [el próximo abril] (Tamayo y Baus, 4). 

2. Matadero. Es un referente para mí en muchos sentidos: la calidad del teatro que se programa, el espacio que mezcla gastronomía con arte y ocio... Y la feria del barrio, que se celebra aquí. Me parece imprescindible para Madrid como capital (Plaza de Legazpi, 14).

Recoger lo sembrado

Su obra En construcción, dirigida por Tristán Ulloa, llegó a los premios Max. Luciérnagas está en cartel y Adentro se paseará por el CDN. El truco es que no hay truco: “Mucho trabajo duro, muchos años” (Luciérnagas, en el Teatro del Arte).

3. Teatro del Arte. Es una sala que está apostando por dramaturgos y directores contemporáneos. Además, que me encarguen la dramaturgia de algo [su obra Luciérnagas] después de haber hecho En construcción, es un lujo (San Cosme y San Damián, 3).

4. Equipo Centro. Aquí hice, hace cuatro años, la formación de terapeuta en Gestalt. Es donde junté mis pedacitos, los reconocí y los quise. Cuando terminé tuve una consulta, que dejé el año pasado. Pero quiero volver, es algo que se complementa con la actuación (Fernández de los Ríos, 3).

5. La Recoba. Es un pequeño Buenos Aires en Madrid. Ahí van todos los tangueros que pasan por Madrid. Echan el cierre y te puedes tomar unos tallarines, una pizza, una milanesa, a la hora que quieras. He tenido la suerte de amanecer cantando tangos. La nostalgia a veces se hace insoportable, y aquí se alivia (Magdalena, 27).

6. Librería Ocho y medio. Estuve trabajando allí hará 12 años. Leí todo y me vi todo lo que Jesús y María [los propietarios] me recomendaban. No tenía pasta entonces, pero viajaba con la cabeza. A Jesús se le echa mucho de menos [falleció en 2013], se me hace muy difícil pasar por allí (Martín de los Heros, 11).

7. Cines Ideal. No sabía que existía aquí el cine en versión original, y de las primeras tardes en Madrid me topé con esta sala. Este y los de Martín de los Heros son mis cines de referencial. Para mí ir a los Ideal es un premio al final del día (Doctor Cortezo, 6).

8. Il Piccolino della Farfalla. Lili [la propietaria] me mima todo y más. Como no tengo madre, ella cada vez que voy me da un palito con dulce de leche… Se puede cenar a cualquier hora, y comida casera. Para mi niño es como una abuela postiza (Huertas, 6).

9. Champañería María Pandora. Ahí me reúno a hablar con mis amigos de verdad: arreglamos la vida, nos reímos, lloramos, es un ritual. Una cosa muy importante, que uno no tiene cuando es de fuera, es su sitio emocional. Por eso quizás repito tanto los lugares a los que voy, para tener una referencia (Gabriel Miró, 1).

10. Quinta de la Fuente del Berro. Voy a dormir la siesta con mi hijo, a pata suelta y descalza. No va nadie, siempre estamos solos, incluso en verano. Me encanta cuando estos espacios tan privados [el Ayuntamiento lo adquirió en 1948] se abren al público. Yo llevo mi canasta, mi manta, mis bocatas, mi niño, y a dormir.

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