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Citroën da marcha atrás en la reducción de salarios en Vigo

La empresa renuncia a bajar los sueldos un 5% y el 50% la paga extra

La dirección de la planta viguesa de PSA Peugeot Citroën ha rectificado su propuesta de rebaja salarial, planteada para competir con fábricas de bajo coste en la producción de una nueva línea de furgonetas. En una reunión mantenida ayer con el comité de empresa, la compañía retiró dos de las medidas más controvertidas: la reducción del salario bruto anual del 5% y el recorte del 50% de las pagas extras, aunque no consiguió la aprobación de los representantes de los trabajadores, que siguen considerando la propuesta “un paso atrás gigantesco”.

 Citroën, presente en Vigo desde 1958, sorprendió a sus más de 7.000 trabajadores el 20 de octubre con una reforma del convenio que, además de las dos medidas ya retiradas, plantea la congelación hasta 2019 y recortes del 33% en la prima de objetivos, del 10% en la antigüedad y del 50% en los complementos de nocturnidad, tercer turno y domingos y festivos. El objetivo es competir con factorías que producen a un coste mucho menor. En concreto, con la eslovaca de Trnava, que también opta al proyecto K9 para la fabricación de las nuevas furgonetas.

La renuncia a la rebaja del salario bruto anual y las pagas extras, adoptada según fuentes de la empresa para “garantizar los derechos consolidados” de la actual plantilla, se sustituirá con una nueva tabla de evolución salarial que afectará a las futuras contrataciones, y que se pondrá encima de la mesa esta misma semana. Los representantes sindicales valoraron los “matices” de la nueva propuesta, pero avanzaron su rechazo a la doble escala salarial y al resto de recortes salariales y sociales tal y como están planteados en la reforma del convenio.

El Sindicato Independiente de Trabajadores, mayoritario en el comité, planteó su “disconformidad” con las rebajas que quiere introducir la compañía, a la que reclama que “matice” más sus propuestas “excesivas”, como las reducciones de complementos y pluses. Los sindicatos UGT, CC OO y el nacionalista CIG tratan de consensuar un frente de protestas contra la iniciativa empresarial, en tanto que la CUT ha trasladado a la semana próxima la convocatoria de huelga que promovía para esta semana.

La empresa se propone cerrar un acuerdo definitivo antes del 17 de noviembre. La urgencia de las negociaciones se debe la inminente decisión sobre el proyecto de las furgonetas, que viene precedido de una feroz competencia entre distintas fábricas del grupo. “Vigo ni es una fábrica cara ni de bajo coste”, por lo que tiene que decidir “hacia dónde inclina la balanza”, advirtió el director de la fábrica, Yann Martin.