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Noriega asciende al liderazgo de Anova tras la salida de los críticos

Beiras compartirá con el alcalde de Teo la portavocía de la organización

Martiño Noriega y Xosé Manuel Beiras, en la última asamblea de Anova
Martiño Noriega y Xosé Manuel Beiras, en la última asamblea de Anova

Anova intenta empezar una nueva vida solo dos años después de nacer. Lo hace mermada de efectivos, tras la marcha del sector contrario a mantener los pactos con Esquerda Unida de los que nació la coalición AGE, pero con la voluntad de poner fin a las “rencillas internas” que han jalonado sus primeros pasos, como subrayó este sábado su fundador, Xosé Manuel Beiras. El veterano político, tras asistir al abandono de dirigentes que llevaban años trabajando junto a él y que le habían seguido en su salida del BNG, encara la nueva etapa rodeado en los puestos clave de la organización por un grupo de militantes jóvenes, en su mayoría por debajo de 40 años. El más significado, el alcalde de Teo, Martiño Noriega, compartirá a partir de ahora con Beiras la portavocía de la organización.

 Beiras y Noriega fueron los dirigentes más votados en la última asamblea de Anova, donde el sector crítico aglutinado en la corriente Cerna sufrió una derrota que desembocaría en su salida de la formación. Los dos ejercerán a partir de ahora una especie de coliderazgo, acompañados en la primera línea por el diputado autonómico Antón Sánchez, el tercero más votado en aquella asamblea, quien compartirá el puesto de coordinador con Brais Fidalgo, un militante de la Fronte Popular Galega (FPG) en la comarca de O Ribeiro. Los nuevos cargos fueron decididos este sábado por los miembros de la comisión permanente elegidos previamente en la asamblea.

La escisión de Cerna ha sido el final de una larga tormenta interna que ha quemado muchas energías en Anova y ha dañado su imagen pública tras el sorprendente éxito electoral de AGE en las autonómicas de 2012. También ha reducido su militancia. De los datos difundidos por Cerna se deduce que serán unos 200 afiliados los que abandonen la organización, entre ellos la diputada autonómica Consuelo Martínez, que, con todo, se mantendrá en el grupo parlamentario de AGE. El número no es muy elevado, pero tampoco lo es el del conjunto de la militancia de Anova, en torno a un millar de personas hasta ahora, según las cifras oficiales que algunos rebajan.

Sus dirigentes admiten los daños que ha causado este proceso a la formación política, pero en privado transmiten cierta sensación de alivio porque prevén que a partir de ahora mejorará la cohesión interna. De alguna manera lo expresó este sábado el propio Beiras: “Hay una conciencia clara de que ahora se trata de que no haya más rencillas internas, sino un proceso normal de intercambio de visiones”. Beiras admitió que se han producido bajas, pero se mostró desdeñoso con Cerna: “Yo no sé si existe. No vaya a ser como Resistencia Galega, que fue un invento del poder y luego mediático”, informa Europa Press. Con una organización pacificada, Beiras confía en que Anova sepa atraer a nueva militancia y conectar mejor con los movimientos ciudadanos.