Decenas de jóvenes recorren 276 kilómetros para estudiar música

Los padres de 500 niños de la Serranía de Ronda reclaman un conservatorio completo

Alumnos junto al bus en el que hacen cientos de kilómetros para estudiar.
Alumnos junto al bus en el que hacen cientos de kilómetros para estudiar.garcía-santos

Juan Miguel tiene 15 años y vive en Benarrabá, un pequeño pueblo de la Serranía de Ronda. Cursa 4º de ESO en Algatocín, a siete kilómetros de distancia, y cada viernes pierde la última hora de clase para ir a Ronda (a 29 kilómetros por carretera de montaña) y coger el autobús que lo traslada al Conservatorio Profesional de Música Manuel Carra de Málaga. Este centro, a 102 kilómetros de la Ciudad del Tajo, es la única opción que tiene para continuar con sus estudios de piano. Da clase hasta las diez de la noche y entonces inicia el camino de regreso. De vuelta en Ronda, sus padres lo recogen para regresar a Benarrabá. Juan Miguel recorre en total 276 kilómetros y llega a casa bien pasada la medianoche.

A una situación similar se enfrenta Francisco Jesús, de 13 años, que vive en Olvera, provincia de Cádiz. También toca el piano y cursa tercero de enseñanza profesional de música en Málaga. Como en el caso anterior, los viernes sale del instituto una hora antes que sus compañeros. “Me gustaría que estuviera más cerca, pero pienso seguir”, responde al preguntarle por la distancia que recorre para mantener su formación.

Los dos han sido alumnos del conservatorio Ramón Corrales de Ronda, que da cobertura a 25 pueblos de esta comarca, algunos de Cádiz. El problema es que el centro oferta los cuatro cursos de enseñanza elemental y dos años de profesional, pero para completar este grado (otros cuatro años) hay que desplazarse a Málaga. Siempre que se pase la prueba de acceso y se obtenga plaza. En el Ramón Corrales hay matriculados unos 300 niños y sus padres, unidos a los de los 200 alumnos de la Escuela Municipal de Música, han reactivado sus movilizaciones para pedir a la Junta que implante todo el ciclo.

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“Ronda es la población que más lejos está de toda Andalucía de un conservatorio con este grado”, apunta María José Gayubo, presidenta de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del conservatorio. Destaca el sacrificio que hacen los críos y cuenta que muchos tiran la toalla. Antonia Becerra, su antecesora en el cargo, detalla que ni el 10% de los alumnos matriculados continúan formándose en música por el enorme esfuerzo.

Hay 43 chicos, la mayoría en tercer curso de profesional, que se trasladan en autobús los viernes para recibir clases en la capital malagueña. El transporte lo pagan los padres (40 euros al mes), que se turnan en parejas para acompañarlos. En este grupo están Juan Miguel y Francisco Jesús. También Leyla, de 17 años, que vive en el pueblo gaditano de Alcalá del Valle y toca la guitarra clásica. Está en sexto curso de profesional y tiene clases dos días a la semana. Un día se desplaza en autobús y el otro, con su madre en coche.

Los padres echan mano de la promesa que hizo en 1999 el entonces consejero de Educación, Manuel Pezzi, de ampliar la oferta de Ronda en cuanto funcionara una Escuela Municipal de Música. Esta arrancó poco después con las especialidades de trompeta, saxofón y flauta travesera, pensadas para completar los estudios de piano, guitarra, clarinete, violín, viola y chelo del conservatorio.

Sus reivindicaciones han caído siempre en saco roto. El área de Educación del Ayuntamiento ha puesto a disposición de la Junta un edificio, sin éxito, y el tema se ha tratado con la Delegación Territorial de Educación sin avances. A finales de agosto se envió una carta al consejero Luciano Alonso pidiéndole una cita. La AMPA ha planteado incluso la posibilidad de que las clases teóricas se den a través de un aula virtual.

Fuentes de la Delegación de Educación precisan que se trata de enseñanzas no obligatorias y que no se prevé incrementar la oferta. Remiten a la Ley de Educación de Andalucía, que contiene como requisito que en el momento de su entrada en vigor, en 2007, un conservatorio elemental debía tener matriculados 180 alumnos para convertirse en profesional.

Los padres continuarán con su reivindicación y esperan contar con el respaldo de sus ayuntamientos. Hay una campaña para pedir apoyo popular y se han colgado varios videos en redes sociales. “Quiero seguir estudiando música”, dice en una de las imágenes Claudia, de 12 años, desde una calle de Setenil de las Bodegas.

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