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La oposición en Cádiz pide una auditoría del segundo puente

La nueva infraestructura va por 506 millones de euros cuando se adjudicó por 272

Obras del puente sobre la bahía de Cádiz. Ampliar foto
Obras del puente sobre la bahía de Cádiz.

La más costosa obra que ejecuta ahora mismo en carreteras el Ministerio de Fomento va camino de récord. El Gobierno concedió la construcción de un puente entre Cádiz y Puerto Real, el segundo entre ambas localidades y tercer acceso por tierra a la capital gaditana, a la empresa Dragados en 2007, cuando era ministra Magdalena Álvarez, por 272 millones de euros. Pero los Presupuestos Generales del Estado de 2015, tras un nuevo incremento, cifra ya el coste total de la obra en 506 millones. PSOE e IU se unieron ayer en reclamar una auditoría técnica y política que aclare el porqué de este llamativo aumento.

Las obras del segundo puente sobre la bahía de Cádiz se plantearon como una respuesta a los continuos atascos que sufría el paso José León de Carranza, el único que une hasta ahora Puerto Real y Cádiz. La capital gaditana está únicamente conectada a la península por este puente y por la autovía que la une a San Fernando. Este tercer acceso, tras plantear varias alternativas y pasar por varios despachos, finalmente se acordó bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con Álvarez como ministra. La obra se adjudicó por 273 millones en 2007 con un plazo de ejecución de 42 meses. Debería haberse terminado en 2010.

La obra comenzó con el estadillo de la crisis y con José Blanco como ministro sufrió los recortes presupuestarios que planteó en 2010 el Gobierno de Zapatero. La adjudicataria Dragados paró los trabajos por falta de financiación, aunque finalmente se llegó a un acuerdo para retomarlos. Rajoy llegó al Gobierno en 2011 y, a pesar de la pretensión de la alcaldesa, Teófila Martínez, del PP, tampoco los trabajos cogieron el ritmo suficiente para inaugurarlo en 2012 aprovechando el año del bicentenario de la Constitución de 1812.

Varios expertos en grandes construcciones han señalado que en este retraso está parte del sobrecoste acumulado de la obra. Los continuos aplazamientos han hecho que se incremente el precio puesto que se trata de unos trabajos en el mar que requieren un alto coste de mantenimiento, mucho más que si fuera en tierra. A esos retrasos se les ha sumado varias modificaciones sustanciales al proyecto inicialmente previsto: un tramo móvil reclamado por Navantia para que puedan pasar los barcos más grandes, una plataforma para que vaya el tranvía y un cambio en la rotonda de acceso a la capital gaditana. Todos estos cambios han introducido valoraciones al alza en el presupuesto.

Las cuentas generales reflejan que el coste total de la obra es ya de 506 millones, 33 millones más que lo previsto el año pasado. Este sobrecoste es lo que ha llevado a la oposición a reclamar una auditoría técnica. “Todo cambio en un presupuesto tiene una responsabilidad política que tiene que aclararse”, exigió la secretaria provincial socialista, Irene García. El PP no se opone a esa auditoría. “Si hay que pedir responsabilidades habría que pedírselas a Magdalena Álvarez, que fue la primera en retrasar la obra y a incrementar su precio con las modificaciones”, argumentó el presidente de la Diputación, José Loaiza.

La obra se recupera ahora de un reciente parón que ha ralentizado el ritmo de los trabajos en agosto y septiembre por nuevas discrepancias económicas entre Fomento y Dragados.

La alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, confía en que, a pesar de ello, esté listo en 2015 y pueda presentarse, al menos con todo el tablero completo a las elecciones de mayo.

Sin embargo, el retraso de la obra y su elevado coste en una ciudad con graves problemas laborales y de exclusión social puede impedir que el puente sea el arma electoral ideal con el que soñaba la alcaldesa. El periódico alemán Der Spiegel ha hurgado en la herida al publicar una fotografía del puente inacabado en un reportaje sobre corrupción y mal uso de fondos europeos. El Ayuntamiento ha enviado una queja formal.