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Hernández echa del Obradoiro a músicos callejeros porque lo piden la Iglesia y el Hostal

El BNG denuncia que quienes tocan bajo el arco de Xelmírez pierden así su "único modo de vida"

El alcalde de Santiago, Agustín Hernández, ha atribuido este lunes el desalojo de los músicos que tradicionalmente tocaban en el Arco de Xelmírez, en las inmediaciones de la Praza do Obradoiro, a las "reiteradas quejas" del Arzobispado y del Hostal de los Reyes Católicos. Preguntado al respecto por los periodistas, el regidor compostelano ha manifestado su "voluntad de compatibilizar" su música con "la actividad comercial, residencial y, por supuesto, turística". "Tendremos una reunión con ellos para buscar un punto de encuentro", ha insistido.

Y, tras puntualizar que este grupo de músicos (diversos intérpretes organizados, que se reparten las horas del día en uno de los lugares del casco histórico más codiciados para tocar) "no tenían ninguna autorización de acuerdo con el reglamento vigente", ha dejado claro que "nadie puede apropiarse de un espacio concreto de la ciudad". "Y tenemos una ordenanza que regula perfectamente dónde es posible tocar y en qué condiciones", ha apostillado.

Así, ha abogado por hablar con los músicos para "buscar un punto de encuentro" entre el derecho a tocar en la calle, "la posibilidad de cualquier expresión de arte en la calle" y, "lógicamente, la voluntad y aspiración, por ejemplo, del Arzobispado o de los alojados en el Hostal a tener un mínimo de tranquilidad y de descanso". Según ha explicado, el detonante de esta situación fueron las "reiteradas" quejas del Arzobispado, del Hostal y de "gente que venía a visitar la exposición On the Road respecto del continuo ruido que originaba esa práctica".

"Nosotros estamos dispuestos a hablar, pero tenemos que tener claro el punto de partida", ha proseguido en su argumentación el regidor, quien ha destacado que "es cierto que, como hecho consumado, existía un grupo que hacía uso del derecho a tocar en este punto, pero fuera de regulación de los puntos". Por ello, cree que "quienes hacen uso de la posibilidad de tener actuaciones musicales en la zona vieja deberían ajustarse y seguir las reglas que sigue el resto". "Lo que no es normal es que alguien se apropie de un determinado espacio cuando existe una regulación sobre una serie de puntos y un procedimiento con una evaluación de los artistas para lograr lo mejor para la imagen de la ciudad", ha insistido.

A esto ha añadido que le parece "un mal inicio de cualquier tipo de negociación plantear cuestiones innegociables cuando la otra parte, el Ayuntamiento, muestra voluntad de llegar a acuerdos frente al hecho de que ellos no tenían soporte de ningún tipo para tocar en ese punto".

Finalmente, ha subrayado que "es verdad que es un punto referente de mucha gente que cuando llega al Obradoiro disfruta un canto lírico o la gaita", pero ha pedido "buscar equilibrio entre una cuestión de interés particular de los músicos, legítimos, con el interés general y la imagen de la ciudad". "Ése es el papel del Ayuntamiento", ha resumido.

Por su parte, el portavoz del BNG en Compostela, Rubén Cela, ha reclamado a Agustín Hernández que rectifique su prohibición de que los músicos no puedan tocar en el arco de Xelmírez, en lo que identifica como "última ocurrencia del Gobierno municipal". En esta línea, el Bloque lamenta que "tocar en la calle no es delito y, por lo tanto, no hay que tratar los artistas de calle poco menos que como delincuentes". En todo caso, aboga por que se revisen los horarios y los decibelios si fuese preciso. Además, recuerda que algunos de los músicos tienen como "único medio de vida" esta actividad, y recuerda al Gobierno municipal que "el atractivo de una ciudad no se mide sólo en su gastronomía ni en su patrimonio artístico, sino que hay otros elementos como la oferta cultural que son fundamentales".