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Feijóo se desentiende del supuesto pago en negro del PP gallego a Bárcenas

La policía no encuentra la operación, de 2009, en las cuentas oficiales

Rajoy, Feijóo y Louzán (con camisa roja), durante una tarde de toros en Pontevedra en 2011.
Rajoy, Feijóo y Louzán (con camisa roja), durante una tarde de toros en Pontevedra en 2011.

El presidente de la Xunta y del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, aseguró ayer ignorar una supuesta entrega de dinero negro de su formación en Pontevedra al extesorero del partido en Madrid Luis Bárcenas investigada por la policía. Los agentes certifican a la Audiencia Nacional que el PP estatal asumió en 2009 un embargo de 187.000 euros que pesaba sobre el partido en Pontevedra, que no devolvió luego esa cantidad como hizo en otras ocasiones. Según Bárcenas, los gerentes regional y provincial fueron avisados de que debían devolverlo y este último se desplazó a Madrid meses después y le entregó 50.000 euros en metálico. Ni esa salida figura en las cuentas oficiales gallegas ni la entrada en las madrileñas. Bárcenas asegura que entregó ese dinero a Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, presidente y secretaria general del partido.

“No conozco absolutamente nada de esa información”, dijo ayer Feijóo cuando se le preguntó cómo devolvió el PP gallego aquel dinero cuando él ya era presidente de la Xunta y llevaba más de tres años al frente del partido, y si es cierto, como declaró Bárcenas, que fue en negro. “Seguro que si se está investigando desde hace muchos meses al respecto, se concretará cualquier tipo de comentario o de actuación que haya, pero sobre ese asunto no tengo información ninguna”, respondió.

La investigación policial, entregada hace un mes al juez Pablo Ruz, de la Audiencia Nacional, surgió tras una declaración ante el magistrado del propio Bárcenas un año antes: “Como consecuencia de una deuda que tenía el partido en Pontevedra, embargaron las cuentas del partido nacional [...] Entonces yo hablé con el gerente regional del partido y con el gerente provincial de Pontevedra y les dije: ‘Lo embargado, embargado está, pero ese dinero tenéis que devolvérnoslo’”. Según la policía, la deuda de 187.000 euros la asumió Madrid en septiembre de 2009 sin que conste ni en sus cuentas oficiales ni en las gallegas que después se le devolviese. En otros casos similares, tanto en la misma sede pontevedresa como en la regional madrileña, estas acabaron devolviendo el gasto a la central. “Se desconoce el motivo por el que asumieron dicha deuda sin que Pontevedra tuviera que devolver esta cantidad”, dice la policía.

El informe policial recoge la explicación de Bárcenas. “En febrero de 2010, el gerente [de Pontevedra] me llamó, vino a verme, y me trajo 50.000 euros”, declaró el extesorero al juez. “Evidentemente yo no me los quedé sino que los entregué [...] 25.000 euros a Mariano Rajoy y 25.000 euros a María Dolores de Cospedal”, dice Bárcenas, que concreta que las entregas se produjeron en marzo “al presidente, en su propio despacho” y a Cospedal “en el despacho de ella en el Senado, contiguo al mío”.

El PSdeG, por boca de su secretaria de Organización, Pilar Cancela, destacó ayer que “en esta ocasión Feijóo no puede alegar que él no estaba o que no pasaba por allí, ya que era el máximo responsable del partido”. Por ello le pidió “una explicación rápida y contundente en un momento en el que está en duda la gestión [del PP] y en el que la imagen y las compañías de Feijóo también siguen siendo tema de investigación”.

Cuando trascendió la supuesta contabilidad b de Bárcenas, Feijóo pidió “luz y taquígrafos” a su partido en Madrid. Ayer se sacó de encima los supuestos pagos en negro de 2009. Poco después, a otra pregunta en la misma rueda de prensa sobre el supuesto fraude fiscal del expresidente catalán Jordi Pujol, Feijóo calificó la información que está conociendo por los medios de comunicación de “impactante” y “decepcionante”. Y defendió que “el Gobierno tiene que actuar con todos igual, ya sea con dirigentes del partido que lo sustenta, ya sea con dirigentes de otros partidos”, para concluir que “quien la hace acaba pagándola, con independencia del cargo que ostente u ostentara”.