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Al doble de su capacidad

La perrera municipal de Alcorcón se halla desbordada con 104 perros y 148 gatos

Una quincena de gatos viven en uno de los despachos del centro.
Una quincena de gatos viven en uno de los despachos del centro.

El Centro Integral de Protección Animal (CIPA, la perrera municipal) de Alcorcón se encuentra al doble de su capacidad y con unas condiciones higiénicas y sanitarias que no son las más adecuados para sus moradores y para los trabajadores. Así lo llevan denunciando los sindicatos y el grupo municipal socialista desde hace meses sin que nadie haya tomado cartas en el asunto. Mientras, los responsables del equipo de gobierno, en manos del PP, aseguran que los animales se encuentran “en perfectas condiciones de espacio y salud”.

Nada más entrar en el centro llama la atención que las persianas de muchas ventanas estén completamente desvencijadas. La razón es que lo que debería ser despachos, aulas de formación e incluso el almacén se han convertido en improvisados lugares para que los animales, en especial, gatos estén viviendo de continuo en este espacio. La razón no es otra que el número de animales supera el aforo máximo del centro. Frente a los 50 perros hay 104, según el último censo del CIPA. Si se habla de gatos, la cifra es similar: 148 frente a los 70 como máximo.

El hecho de que los animales estén en lugares que no son los adecuados, como el almacén, motivan que las condiciones de salud no sean las más adecuadas. En el antiguo almacén campan por su fueros más de una quincena de gatos, con el consiguiente olor en un lugar tan pequeño y tan cerrado. Los mininos se ponen incluso en la ventana a tomar el fresco. Un caso parecido se da en la antigua sala de formación transformada ahora en una sala de cuarentena. Los gatos pasan ahí un tiempo hasta que se comprueba que no padecen ninguna enfermedad contagiosa.

El centro lleva desde marzo de 2012 sin agua caliente

“La situación es tan bochornosa que el centro lleva sin agua caliente desde marzo de 2012 y nadie ha tomado cartas en el asunto. Los trabajadores no pueden ni ducharse cuando terminan su jornada laboral en un centro con tanto riesgo como este”, afirman los representantes sindicales.

La falta de espacio hace que se hayan ocupado lugares destinados a otros menesteres como el lavadero de los animales o el almacén del pienso. Estos sitios no pueden ser aseados y desinfectados como requerirían los perros y gatos.

La plantilla también es exigua. Según los sindicatos, hay solo un peón para cada turno, por lo que tiene tiempo material para acometer la limpieza de todas las zonas. Eso hace que muchas veces se acumulen las heces en determinadas zonas.

Algunos ejemplares se pasean por la ventana del centro. ampliar foto
Algunos ejemplares se pasean por la ventana del centro.

Uno de los problemas fundamentales, según explican varios trabajadores, es que las donaciones a particulares se miran “con auténtica lupa”. Es necesario pasar una entrevista con la auxiliar de veterinaria, un cargo creado por el actual equipo de gobierno. A ello se une el requisito de tener que castrar a los animales, lo que encarece el proceso. Ese requisito, según fuentes consultadas por este periódico, no es obligatorio y no viene fijado en ninguna norma regional. El precio de la operación, que se realiza fuera del centro y solo en la clínica que elige la auxiliar, oscila entre los 70 y los 120 euros, según sea gato o perro, hembra o macho.

“Todo esto lo hemos denunciado por activa y por pasiva y nadie nos ha hecho nada de caso. Parece que no les interesa que los animales estén hacinados y que los trabajadores estén en continuo riesgo laboral y de salud”, añaden los responsables sindicales.

La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Natalia de Andrés, denuncia que la situación del CIPA obedece a la división interna que hay dentro del PP en el municipio. El actual concejal responsable, Antonio Sayago, se encuentra como cargo de confianza en el Ayuntamiento de Getafe “por el mal rollo que tienen aquí”, según De Andrés. “Es tal la situación que no recibe ni información ni documentación. Un ejemplo, ¿dónde está el dinero que pagan los ciudadanos por las castraciones de los animales?”, se pregunta la portavoz municipal del PSOE. “A todo ello se une que la anterior concejal, Pilar Araque, que tuvo que dejar el cargo por conducir ebria y atropellar a una persona, sigue haciendo y deshaciendo como le da la gana en el centro”, añade.

El Ayuntamiento afirma que los ejemplares nunca han estado mejor

El equipo de gobierno niega las acusaciones tanto de los sindicatos como del PSOE y asegura que los animales “nunca han estado ni gozado de tan buena salud como ahora”. “No existe ningún problema de salud para los trabajadores, ya que estos están debidamente vacunados y se siguen unos protocolos muy estrictos así como también con los animales, cosa que antes no se hacía”, explican fuentes municipales.

Estas aseguran que la normativa municipal les obliga a acoger a todos los animales abandonados en el municipio o aquellos cuyos dueños no quieran seguir teniéndolos. “¿Quiénes son los sindicatos para decir que no podemos coger más animales? ¿Quieren que vayamos en contra de las ordenanzas o proponen que sacrifiquemos a los animales?”, se preguntaban ayer estas fuentes.