Oda a la comida vasca

La venta de productos agrícolas ocupa las calles de San Sebastián durante las fiestas

Dos transeúntes degustan pasteles en uno de los puestos del comercio gastronómico vasco.
Dos transeúntes degustan pasteles en uno de los puestos del comercio gastronómico vasco.Javier Hernández

Decía recientemente Luis Irizar, el padre de la nueva cocina vasca, que a Euskadi le falta sacar la cara y mostrar un poco de “orgullo” por la comida vasca. Ahora que San Sebastián se ha disfrazado a razón de la celebración de las fiestas de la ciudad, el maestro gastronómico seguramente está satisfecho con la oferta diaria que ofrecen los puestos de comida casera en la calle Loiola, en pleno centro, donde se condensa una gama de productos fieles a su tierra de origen, Euskadi.

En las carpas, instaladas durante toda la Semana Grande, se pudieron diferenciar desde suntuosos patxaranes, pimientos y bonito de Getaria, hasta botellas de txakoli, recipientes de pato… y quesos. El queso tuvo una actuación triunfal en la degustación mañanera. Además de vender, los encargados se prestaron a que los clientes degustaran una tabla con diferentes tipos de sabores y los más descarados pudieron diferenciar cuál estaba más de acuerdo a su paladar. Entre los más puros, se podía encontrar el queso de oveja, que ha permanecido durante siglos en la gastronomía vasca.

Para el postre, la miel y los pasteles fueron los más exitosos para llevar a la familia. “Mi hija se va a Asturias mañana, así que le voy a llenar la cesta para que se acuerde de su tierra”, decía un cliente. “Este me gusta mucho, a ver si os pasáis más por aquí”, decía un hombre mientras sacaba la cartera para comprar una botella de vino. Los franceses, amantes de la bebida, tampoco perdieron la ocasión para compararla con la de su país.

Ya en tonos más verdes, los puerros, la lechuga y las zanahorias dieron el aire rural al paseo. Como en los platos de restaurante, los vegetales estaban al lado de la sección de la carne. En una feria de comida tradicional de Euskadi no podía faltar una gama de productos Eusko Label. Antes de la hora de comer, un par de cocineros comenzaron a asar la carne para que los transeúntes se hipnotizaran con el aroma de los chorizos y los trozos de lomo. Como no podía ser de otra manera, la comida iba acompañada por un vaso de sidra. Una gran cantidad de personas que salían de hacer las compras no pudieron resistirse a la tentación.

Los trabajadores de la zona dicen trabajar con “cariño, respeto y mejora continua”. Innovan "sobre el legado de nuestros padres” y por eso la filosofía de su trabajo consiste en "respetar al consumidor", dar información "limpia" y ofrecer una calidad "que no engaña a nadie".

En un ámbito más internacional, desde hace cinco años se aprovecha la parte trasera del Kursaal para colocar el llamado Espacio Zurriola Intercultural, una actividad que reúne los olores y secretos de la cocina mejicana, alemana, argentina, brasileña, italiana... y la de otras muchas naciones que se mezclan estos días en frente de la playa Zurriola. El evento, ambientado con música típica de cada lugar, es una forma particular de culturizarse comiendo y bebiendo. 

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Sin embargo, las intensas precipitaciones impidieron el despliegue. En este aspecto, Juan Karlos Izagirre, alcalde del ayuntamiento donostiarra, mandó ayer un mensaje optimista señalando que “la lluvia también es San Sebastián”, como si fuera patrimonio de la capital guipuzcoana. Para mañana, según las previsiones de Euskalmet, habrá una ligera mejoría metereológica.

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