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De Miró para Barcelona con amor

Una exposición en la fundación del pintor explora su relación con la ciudad a partir de sus obras públicas

Joan Miró delante del muro del aeropuerto de El Prat en el que realizó en 1971 el mosaico cerámico. Ampliar foto
Joan Miró delante del muro del aeropuerto de El Prat en el que realizó en 1971 el mosaico cerámico.

En 1970 Luis Permanyer entrevistó a Joan Miró con motivo de la inauguración del Mural del Aeropuerto. Cuando el entonces joven periodista le envió el texto para que le diera su visto bueno, Miró se lo devolvió acompañado por una hoja autógrafa, donde con tinta roja y su orden característico, detallaba las obras que quería donar a Barcelona. “A: un mural en el aeropuerto para los que llegan por aire. B: una escultura de 30 metros en el parque Cervantes para los que llegan por carretera. C: un pavimento (el mosaico Pla de l’Os) en la Rambla para los que llegan por mar”, escribía Miró que de esta forma se encargaría de dar la bienvenida a todos los visitantes de su ciudad natal. La letra “D” correspondía a su proyecto más ambicioso, la Fundación en la colina de Montjuïc que ha tomado esta valiosa carta como punto de partida para la muestra De Miró a Barcelona, primera entrega del ciclo Miró. Documentos, que se propone profundizar en diversos aspectos de la vida y obra del artista.

Dibujo preparatorio del mosaico del Pla de L'Os de la Rambla. ampliar foto
Dibujo preparatorio del mosaico del Pla de L'Os de la Rambla.

“Los cuatro proyectos responden a la misma voluntad de que el arte entrara de forma natural a ser parte de la vida cotidiana de aquella España gris de finales de los 60”, indicó Rosa María Malet, directora de la Fundación y comisaria de la muestra.

Pese al pequeño formato, la exposición, abierta hasta el 2 de noviembre, comprende algunas joyas inéditas como la fotografía de Francesc Català-Roca, elegida para la portada del catálogo, que inmortaliza a Miró delante de los 500 metros cuadrados totalmente inmaculados de la pared del aeropuerto poco antes de empezar el trabajo. Català Roca firma también una película inédita sobre el proceso de realización del mural, que entonces ni siquiera se llegó a montar.

Educado y comedido, pero también riguroso en su convicciones, Miró no mezcló nunca su relación con la ciudad y sus habitantes, con su opinión de quienes la gobernaban. Por ello no acudió a la inauguración del Mural del Aeropuerto en 1971, tal y como no había presenciado en 1968 a la primera retrospectiva que le organizaba su ciudad en el antiguo hospital de la Santa Creu. “En ambos casos excusó su ausencia por motivos de salud con palabras educadas, que sin embargo no dejaban dudas sobre su integridad moral”, recordó Malet, que ha organizado ya otras muestras de carácter documental a partir del fondo que Miró donó a la Fundación.

Maqueta del mosaico del aeropuerto de El Prat ampliar foto
Maqueta del mosaico del aeropuerto de El Prat

En esta ocasión también se exhiben unos dibujos preparatorios de las obras, prestados por la Fundación Pilar y Joan Miro de Palma de Mallorca y la correspondencia epistolar entre el artista y el arquitecto Josep Lluís Sert, su gran amigo y autor del edificio de la Fundación. Más allá de breves menciones a problemas burocráticos, no hay explicación del porqué no se llegó a construir la escultura del parque Cervantes. De aquel proyecto, concebido por la ciudad de Chicago, que finalmente lo realizó en 1981, tan sólo queda el modelo donado por el marchante Pierre Matisse, instalado en el Patio Norte. Por su parte, Barcelona consiguió una obra para dar la bienvenida a los visitantes que llegan por tierra dos años después. La escultura Mujer y pájaro se inauguró en el parque del Escorxador en 1983, una vez más sin la presencia de Miró ya muy mayor, que falleció unos meses más tarde.