Calabuig paga 95 millones a La Caixa y toma el control de Aguas de Valencia

La entidad catalana se hizo con el 30% de las acciones al serle adjudicado Banco de Valencia Un laudo arbitral le obligaba a vender su participación al presidente de la compañía de aguas

El presidente de Aguas de Valencia, Eugenio Calabuig, ha tomado este jueves el control de la compañía al comprar la participación en la compañía que tenía Caixabank. Calabuig, a través de la empresa de su familia Fomento Urbano de Castellón, ha desembolsado 95 millones de euros por el 30% de las acciones de Aguas de Valencia. Los Calabuig han solicitado financiación para reunir en torno al 40% de los fondos. La operación se cerró una día más tarde de lo previsto, después de que el miércoles las partes negociaran durante 10 horas.

Caixabank no tenía directamente acciones de Aguas de Valencia, sino el 49% de Inversiones Financieras Agval, la sociedad en la que participaban Fomento Urbano y Banco de Valencia. La entidad catalana se hizo con esa participación al serle adjudicado el desaparecido banco valenciano por un euro. La empresa de la familia Calabuig ostenta el 51% de los títulos de la misma. Quedarse con la parte de Caixabank le proporcionará algo más del 60% de Aguas de Valencia.

Calabuig ha afirmado que este jueves empieza “una nueva etapa en Aguas de Valencia tras asegurar la mayoría de capital valenciano", y ha considerado el acuerdo "una garantía de estabilidad”. El presidente ha añadido que la “vinculación y vocación en la gestión del agua es una constante histórica" en el seno de su familia, "y, por eso, lo conseguido hoy es muy importante".

El otro paquete accionarial significativo, un 33%, es propiedad del grupo francés Suez, que es a su vez socio de Caixabank en Aguas de Barcelona.

La entidad financiera catalana no tenía inicialmente intención de desprenderse de su participación en la compañía valenciana, a juzgar de los movimientos que realizó desde que le fue adjudicado, tras ser rescatado por el Gobierno, el Banco de Valencia. La imputación de Calabuig en la causa abierta en la Audiencia Nacional junto al anterior consejero delegado del Banco de Valencia, Domingo Parra, entre otras cosas por un supuesto fraude en el reparto de acciones de Inversiones Financieras Agval, que habría beneficiado a Fomento Urbano a costa de los intereses de la desaparecida entidad valenciana, hizo pensar que la balanza podía caer de parte de Caixabank. A partir de ese momento, sin embargo, las victorias de Calabuig se sucedieron.

La Audiencia Nacional deshizo el embargo cautelar que había dictado sobre las acciones de Fomento Urbano en Agval. La Comisión Nacional de la Competencia consideró peligroso que Caixabank estuviera a la vez en los consejos de Aguas de Valencia y Aguas de Barcelona, al tratarse de compañías rivales. Y planteó a la entidad catalana que eligiera; optó por Aguas de Barcelona y sentó en Aguas de Valencia a consejeros independientes.

Un laudo arbitral de la Cámara de Comercio de Valencia concluyó, finalmente, que la adjudicación de Banco de Valencia a Caixabank encerró una venta de la participación de Agval, lo que suponía una transgresión de los estatutos de esa sociedad, que conceden a los socios el derecho de tanteo si alguno de ellos se desprenda de su participación.

El arbitraje obligaba a la entidad catalana a vender. Solo faltaba por determinar el precio, que fue lo que este miércoles impidió terminar las negociaciones. La fijación del valor había quedado en manos de un auditor nombrado por Inversiones Financieras Agval, donde Fomento Urbano tiene mayoría.

¿Cuál debía ser la fórmula de cálculo? Cuando Caixabank adquirió Banco de Valencia, su participación en Aguas de Valencia se valoró en 63 millones de euros. Los estatutos de Agval contemplan, sin embargo, que en caso de venta el valor de los títulos se obtendrá multiplicando por 20 veces su PER (siglas inglesas que expresan una ratio entre el valor y el beneficio de una compañía), lo que ofrecía una cantidad de 120 millones de euros.

Aguas de Valencia cerró el pasado ejercicio con unos beneficios de explotación de 24,9 millones de euros, un 15% más que en 2012. La cifra de negocios aumentó hasta 250 millones, y los dividendos, hasta 12,5 millones.

Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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