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Un jurado declara culpable a un hombre que mató a otro de un escopetazo

El hombre, que le disparó por la espalda, es considerado culpable de asesinato y eximido de tenencia ilícita de armas

La policía inspecciona el vehículo en el que murió Óscar Fernández. Ampliar foto
La policía inspecciona el vehículo en el que murió Óscar Fernández.

Un jurado popular ha declarado culpable a Apolinar Mecheba Watson, de 22 años, de haber matado de un disparo de escopeta al vecino de Leganés Óscar Fernández Garrido, de 25 años, en octubre de 2012. Los integrantes de este tribunal popular han aplicado las eximentes incompletas de miedo superable y de reparación del daño, ya que ha pagado parte de los 76.000 euros a los que ha sido condenado a pagar a la familia como responsabilidad civil.

El asesinato se produjo el 17 de octubre en el Parque Leganés Tecnológico, cerca de la M-40 cuando quedaron Óscar Fernández y Apolina Mecheba, conocido como Api, que le debía 10.000 euros al primero. La policía dijo cuando arrestó a Api que se debía a una deuda por compra de anabolizantes y esteroides, mientras que la familia del fallecido lo negaba. Era por un dinero que le había dejado para comprar un coche. Le disparó con una escopeta con los cañones recortados que llevaba en el maletero. El disparó le entró por el cuello sin que la víctima se percatara de la que se le venía encima.

La víctima Óscar Fernández.
La víctima Óscar Fernández.

Los empleados de las pocas fábricas que había por la zona se sorprendieron al ver un coche, un Renault Laguna, con las luces encendidas. Cuando llegaron, vieron a un hombre corpulento (Óscar medía 1,78 y pesaba 90 kilos, según sus familiares) caído hacia delante sobre el volante y con el cinturón de seguridad puesto.

A los pocos días, la policía centró sus investigaciones sobre Api y decomisó en su domicilio —en el barrio de Leganés Norte—, tras el pertinente registro judicial, el arma utilizada en el crimen y algunas ropas manchadas de sangre, supuestamente de la víctima. Víctima y autor se habían conocido en el gimnasio, ya que ambos eran amantes del deporte. Ambos se entrenaban en el mismo centro, en el barrio de El Carrascal.

La fiscal y el abogado de la acusación particular, ejercida por el letrado José María Garzón, en representación de la familia, aceptaron una condena de 10 años de prisión al aplicar las dos eximentes incompletas. Los integrantes del jurado se han mostrado contrarios a que le sea suspendida la ejecución de la condena y que se pueda pedir el indulto, aunque se cumplan los requisitos legales para que le sea concedido.

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