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Cuarta noche de disturbios en Barcelona por el desalojo de Can Vies

Los Mossos d'Esquadra detuvieron a 23 personas en Sants

Se repite la quema de contenedores y los daños en entidades bancarias

Encapuchado en los incidentes de Sants de anoche.

Más de 3.000 personas se han concentrado este jueves en la plaza de Sants de Barcelona para reclamar la liberación de los 30 detenidos —aunque 12 ya habían sido puestos en libertad— el día anterior durante las violentas protestas contra el derribo de Can Vies que se suceden en el barrio desde el pasado lunes. La manifestación se desarrolló de forma pacífica hasta once de la noche, cuando un grupo de jóvenes de entre los 2.000 asistentes que aún quedaban en el lugar repitió los episodios de violencia que se vivieron en las tres jornadas anteriores.

Entidades bancarias y contenedores volvieron a concentrar la ira de los manifestantes

Las llamas y las piedras volvieron a la calle de Sants. La ira de un grupo de manifestantes se concentró de nuevo en los contenedores —media docena ardían a las 23.30— y en las entidades financieras de la zona, que fueron convenientemente apedreadas y alguna de ellas fue atacada con fuego en presencia de una dotación de los antidisturbios de los Mossos. El resto del mobiliario urbano también padeció la acción de los violentos: vallas, marquesinas, cabinas telefónicas. La sede del Banco Popular fue uno de los locales más afectados: cerca de las dos de la mañana se podía atravesar las puertas de cristal roto para ver las sillas y mesas destrozadas sobre un suelo cubierto de papeles.

Los Mossos formaron una línea cortando el acceso a Plaza España. Frente a ellos, un joven sentado en el suelo levantaba un cartel tan arrugado que no se podía leer lo que decía. Detrás de él, ardía un contenedor y, sobre ambos, volaban las piedras. Un vecino intentaba apagar las llamas desde su balcón con una manguera. Ante el anuncio de "intervención policial inminente", las vías de los alrededores de la plaza de Sants y las callejuelas de la España Industrial volvieron a convertirse en un correcalles donde unos —la policía antidisturbios— intentaban anticiparse a los otros —los manifestantes—. Los Mossos d'Esquadra detuvieron a 23 personas.

Atlas

La Plataforma De Can Vies aseguró que las cargas policiales durante estos tres días de manifestaciones han dejado más de un centenar de heridos. El colectivo condenó el despliegue policial en el barrio, anunció su intención de reconstruir el centro y afirmó que Can Vies es solo “la gota que derramó el vaso. Esto va más allá que Can Vies, es el rechazo a todos los ataques que sufrimos por parte de nuestros gobernantes”.Enfundado en su chaleco amarillo de iaioflauta, Alfonso Romero, de 63 años, coincidía: “Protestamos porque los políticos quieren una Barcelona diferente a la que deseamos los ciudadanos. Ellos quieren una ciudad de lujo, llena de turistas y gente con dinero. Nosotros, en cambio, vamos al centro y no podemos consumir nada con esos precios”.

A su lado, Rosario Cunillera, de 69 años, añadía: “Ni siquiera pedimos estar por encima de los turistas, solo en igualdad”.Antes de los incidentes, el sentimiento entre los manifestantes era que la policía "había querido provocar" con "tremendo despliegue policial": al menos una quincena de furgonetas y un helicóptero. Algunos comentaban la tranquilidad de la concentración. Otros, corrían el rumor: "Se va a liar". Pocos minutos después, empezaba a arder el primer contenedor.

“Si nos quitan Can Vies, queremos guerra”

S. G. A

Antes de que se iniciaran los graves incidentes, un centenar de manifestantes se había reunido alrededor de las nueve de la noche ante el edificio de Can Vies, ya en ruinas. Tras derribar la valla a patadas, pocos eran los que se resistían a fotografiar la excavadora que la noche del martes había ardido en llamas. “Guerra” se leía sobre el metal ennegrecido. “Si nos quitan Can Vies, queremos guerra”, gritaba un grupo de jóvenes.

A las nueve de la noche, el ruido de las cacerolas ensordeció la plaza de Sants durante media hora. La Plataforma de Can Vies leyó un manifiesto pidiendo la dimisión del alcalde de Barcelona, el convergente Xavier Trias, y el regidor del distrito, Jordi Martí. Tras la sonora protesta, los concentrados acordaron dirigirse a la comisaría de Les Corts, “para que nuestros compañeros arrestados nos escuchen”, decían.

La marea de gente se encaminó a la comisaría, pero a la altura de la calle de Normandía, cambiaron de rumbo al ver a los antidisturbios bloqueando la Travessera de Les Corts. Los organizadores desconvocaron la manifestación. Fue entonces cuando la gran mayoría de los concentrados decidió regresar a la plaza de Sants donde, otro día más, volvieron a aparecer los actos de violencia a lo largo de la calle de la Creu Coberta y hasta la sede del distrito, en Hostafrancs.

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