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Apoteosis bravú en el Festival de Cans

El festival de cortometrajes celebra el XX aniversario de "a primavera do rock galego"

"Os Diplomáticos de Monte Alto" en 1999
"Os Diplomáticos de Monte Alto" en 1999

Con el "día dos veciños", como es habitual, arranca hoy la undécima edición del Festival de Cans, en O Porriño. Esta tarde es especialmente emotiva, porque, antes del pase privado del documental Querida Gina, de Susana Sotelo, y del serán que vendrá después, se recuerda con cariño a dos miembros de la comunidad, Juan y Serafín, actor el primero y conductor de chimpines el segundo, recientemente fallecidos. Para el festival ya son inmortales, dado que con sus papeles imprescindibles fueron motores de un éxito que durante cuatro días del mes de mayo llena la aldea de foráneos e inflama el orgullo de sus residentes los trescientos sesenta y uno restantes.

Orgullo de aldea, activismo lingüístico y descentralización de la cultura son, quizás, los mimbres que sostienen la base del Festival de Cans, una filosofía que encaja directamente con el movimiento bravú, una corriente de expresión que impregnó la literatura, las producciones artísticas y audiovisuales y sobre todo la música, en los años 90 y comienzos de la década del 2000. Por eso, Cans es el lugar elegido para comenzar la celebración del vigésimo aniversario de la fundación del movimiento. "El Año Bravú no es una institución sino una red de amistad", aclara el polifacético Xurxo Souto, fundador, abanderado y ahora difusor de algo que, desde la distancia temporal, ve convertido en "una tradición": "Los gallegos seguimos teniendo la condición de nacer en la ciudad con un pie en la aldea".

Una exposición, con conciertos y charlas en paralelo, promovida por el Concello de Pontevedra, un blog y una estela de actos diseminados por todo el país, como homenajes a figuras emblemáticas como Xosefa de Bastavales y Pinto d'Herbón, serán algunas de las actividades que marcarán la efemérides. La mecha se prenderá al abrigo del Festival de Cans durante la jornada del próximo sábado, 24 de mayo, con Heredeiros da Crus, que tocarán en el Torreiro también para celebrar el XX aniversario de la publicación de su primer disco, A cuadrilla de Pepa Loba, proyecciones de los primeros videoclips de rock en gallego realizados para el programa de TVG, Xabarín Club, el estreno de la nueva pieza audiovisual de Os Diplomáticos en el Jalpón Fri rodado en "la ciudad más grande de Galicia: Coruña-Vigo", ya que ambas comparecen fundidas en una única localización, la presentación, con Souto al frente, del Año Bravú y los pases de tres documentales rodados en momentos diferentes: Nor-noroeste, a viaxe bravú (1997), de Sonia Barros y Marta Piñeiro, Galiza Bravú (2010), de Xaime Miranda, Elena Albán y Sabela Sampedro y la cinta menos conocida, Kompostela, kapital bravú (1997), un documental producido por la Universidade de Santiago de Compostela como práctica de un grupo de alumnos de Periodismo tutelado por el cineasta Basilio Martín Patino. Toda una apoteosis de lo bravú entre galpones, galliñeros y chimpines, como debe ser.

"El bravú se conserva la reivindicación de la aldea, pero ya despolitizado, más pop y pegado a los referentes de ahora", explica la periodista María Yáñez, encargada de la selección audiovisual para la cita. "A pesar de que es un movimiento extraordinariamente documentado dado que muchos de sus protagonistas se movían en los medios de comunicación, todavía falta tener cierta perspectiva histórica para analizarlo en profundidad", añade. Más centrado en la literatura en este momento y puntualmente reunido con Os Diplomáticos, "es la felicidad absoluta, porque solo nos juntamos cuando nos apetece", Souto enarbola la causa sin nostalgia: "Me encanta una frase de Miguel Anxo Murado que dice que somos 'todo lo contrario a la morriña'; ese estallido ocurrió hace 20 años y ahora no tendría sentido, lo que importa es seguir poniendo en valor lo que somos con estéticas nuevas".