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El turismo de calidad no elige Valencia

La rentabilidad hotelera de la capital contrasta negativamente con las de otros destinos

Los hoteles compiten por la oferta más barata

Un grupo de turistas con sus equipajes en el centro de Valencia.
Un grupo de turistas con sus equipajes en el centro de Valencia.

A Valencia le ocurre algo parecido como a Madrid o Bilbao: la rentabilidad de sus hoteles cae por una espiral que empezó hace seis años. El turismo de calidad, el que gasta, mira de soslayo a la ciudad que hasta hace nada disfrutó de eventos como la Copa América o la Fórmula 1 y que ahora se desinfla con una deficiente conexión aeroportuaria y unos hoteles que compiten por ver cuál tiene la oferta más barata. La crisis lleva mucho tiempo apretando, pero lugares como Alicante, Calpe, Gandia o Benidorm consiguen cifras positivas de rentabilidad en las que no entra Valencia, según el Barómetro de la Rentabilidad y el Empleo de los Destinos Turísticos Españoles de Exceltur, realizado con datos de 2013 del Instituto Nacional de Estadística.

Desde el 2008, el ingreso medio por habitación disponible (RevPAR) ha caído en la capital un 23,7%. Valencia ha pasado de sacar pecho por ser la quinta urbe europea que más congresos organizaba a convertirse en un lugar donde la guerra de precios hotelera no parece detener la caída o hacer más atractivo el destino para el turista que gasta: el dato interanual de 2013 muestra que sube la ocupación un 1,9%, pero la RevPAR desciende un 2,7%.

“El turismo de calidad se va a otro lado. Valencia lleva mucho tiempo en el low cost. La guerra de precios está disminuyendo la rentabilidad turística”, conviene Ana Merelo, gerente de Valencia Guías y presidenta de la recién conformada Valencia Premium, una asociación que reúne desde cocineros con estrellas Michelín hasta los hoteles cinco estrellas o tiendas de alto nivel adquisitivo.

La elitista Copa América ya zarpó, el trencadís del Palau de les Arts se cae, “se han perdido eventos, congresos”, recuerda Merelo antes de abordar una anécdota muy ilustrativa: hace dos años una empresa suiza de renombre le pidió una selección de hoteles para escoger uno en el que alojar a sus empleados. La propuesta presentada fueron tres hoteles de cuatro estrellas. “A mí”, cuenta la empresaria, “la oferta que me pareció mejor fue la más barata, pero precisamente el cliente suizo la descartó por eso, por barato. La oferta de calidad ha de ser visible; si no, se desconfía”.

Los datos ofrecidos en el mes de marzo por Hosbec, la patronal hotelera de Benidorm y Costa Blanca, muestran que una habitación cuesta de media en Valencia 65,5 euros, solo 4,5 más que la media de los casi mil establecimientos hoteleros de la comunidad. En el último año, los hoteles de la capital bajaron la tarifa media diaria de sus habitaciones un 4,5%. Y lo barato solo vende en Benidorm, una ciudad que ha roto con la estacionalidad y tiene una ocupación media del 75%. La auténtica capital del turismo valenciano tiene una planta hotelera que le ha permitido descender un 3% su tarifa media, según Exceltur, y aumentar la RevPAR un 1,1% durante el 2013. En la Comunidad, por norma general, todos los destinos incluidos en el estudio de Exceltur que han bajado precios han descendido en rentabilidad: Peñíscola (Castellón) o Dénia (Alicante) son los ejemplos.

Las opiniones de los expertos sobre la nula rentabilidad hotelera son variadas. Van desde la mala imagen que tiene la ciudad por la corrupción política a un exceso de oferta hotelera. Rafael Alcaína, secretario de la asociación de agencias de viaje valencianas (Aedave Valencia), es de otro sentir: “Los apartamentos turísticos no ayudan. En Valencia han proliferado brutalmente. Andas por El Carme (el casco antiguo) y cada cuatro casas hay una llena de apartamentos, muchos no regularizados”. Es Alicante la que ofrece el contraste más claro con Valencia, una ciudad entre el turismo de playa y el urbano que en la Feria Internacional de Turismo Fitur de 2013 rabiaba por no tener una marca turística como la del cap i casal. La encuesta de Exceltur apunta ahora a un incremento de sus ingresos del 14% y a una ocupación que subiría nueve puntos, aunque los propios hoteleros alicantinos rebajan esas cifras por “demasiado optimistas”.

La diferencia entre las dos capitales son los medios de transporte. Mientras en Valencia piensan ahora que el AVE perjudica a sus hoteles ya que la gente de negocios va y vuelve en el día, en Alicante han notado un moderado incremento en invierno de madrileños y manchegos, dato positivo en un contexto en el que lo que tira del turismo son los extranjeros. “Y Manises no tiene las rutas internacionales de L’Altet”, apunta Ana Merelo. El aeropuerto de Alicante-Elche (antes L'Altet) fue el que más creció entre los de su tamaño de la UE en tráfico de viajeros en 2013, un 8,8%. Es más un aeropuerto internacional que nacional: en marzo lo usaron 265.000 ingleses frente a 87.000 españoles. El de Manises (Valencia) descendió un 3,2% hasta los 4,6 millones de pasajeros al año.

Calpe y Elche: mayor rentabilidad

"No hemos bajado los precios, pero sí hemos aumentado los servicios. No vale llenar como sea, hay que ser un poco exquisito, eso lo reconoce el visitante”. Las palabras de Jan Van Parijs, concejal de Turismo de Calpe, resumen por qué esta localidad es la campeona en rentabilidad turística de la Comunidad Valenciana, incrementándola en un 22%. La ciudad del Penyal d’Ifac puede presumir de unos hoteles de cuatro estrellas con menos de 10 años, “el listón bastante alto y una comercialización sensata”, resume el edil de una localidad donde “un alto número de turistas de todos los perfiles repite”.

Elche aparece como una rara avis en la encuesta de Exceltur. No está considerada turismo de playa y rompe con la tendencia nacional en la que los centros urbanos sufren un descenso. También rompe el axioma de “menor precio, menor ganancia”. En la ciudad de las palmeras han descendido un 8,8% la tarifa media diaria hotelera y han conseguido un repunte de la ocupación y la rentabilidad de casi el 15% y el 5%, respectivamente. “Tiene una planta hotelera que va a más”, explica el profesor de Sociología del Turismo de la Universidad de Alicante Tomás Mazón. “Han apostado por el turismo cultural, por preservar un patrimonio importante y rodearlo de hoteles buenos”, dice este profesor responsable de la cátedra, que recuerda que en los años 90 la gente venía a hacer negocios a Elche y se hospedaba en Alicante.