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OPINIÓN

Y volver, volver, volver...

El Consell Metropolità de L'Horta está muerto y enterrado y no conviene practicar el arte de la resurrección

Hay titulares que parecen anunciar un gran acontecimiento pero que si uno se detiene en la letra pequeña la cosa no es para tanto. A mí particularmente leer Tormenta de ideas para rescatar el ente que gobernaría la Gran Valencia me provocó ciertamente la curiosidad, aunque yo del periodista hubiera evitado lo de "Gran Valencia": suena a Paleolítico Superior. Así y todo hice una excepción y entré al trapo del detalle de la noticia. ¡¡¡Ah bueno!!!, exclamé para mis adentros al terminar la lectura. La cosa va, básicamente de puesta en escena teatral para que tirios y troyanos nos enteremos de que "el ente que gobernaría", en condicional, si el PSPV-PSOE ganara o ganase las próximas elecciones sería "al estilo del Consell Metropolità de l´Horta que el PP liquidó en 1999". Y para eso montan una "tormenta de ideas" convocando el próximo sábado en Torrent en la sede de la Mancomunitat de L'Horta Sud a los alcaldes y portavoces de L'Horta.

Como a un servidor le asustan las tormentas, y más si son de "ideas", me limitaré a apuntar, por si procede, algunas menudencias que a buen seguro ya habrán tenido en cuenta los estrategas convocados el sábado, por lo cual pido disculpas de antemano.

La primera de ellas es por aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. El Consell Metropolità de L'Horta (CMH en adelante), además de tener un nombre que es en él mismo un oxímoron (metropolità y Horta son términos ligeramente antitéticos), está muerto y enterrado y no conviene practicar el arte de la resurrección. Es de mal gusto y, además, aquel organismo -que pertenece a épocas ya pasadas- se creó con mucha buena voluntad y a trancas y barrancas pero no solo obedecía a un clásico esquema burocrático de plenos, comisiones etc.., sino que no tenía -no quiso la Generalitat de Lerma- competencias en urbanismo y transporte ni tampoco una financiación acorde. Las cosas claras. No interesaba, en el propio PSPV-PSOE, que aquello cogiera vuelo lo cual no empece para entender que el PP -tras un breve letargo- se lo cargara porque no quedaba estética una mancha roja en un mar azul y, cosas de la vida, en 1999 el único organismo que desentonaba en la colorimetría era el metropolitano.

Otro pequeño detalle es que ya entonces, en 1987, que fue cuando se creó el CMH, sabíamos los que colaboramos en el parto de los montes que el área metropolitana de Valencia, la Valencia real que ahora parece haberse puesto de moda en el léxico, ya había desbordado la comarca de L'Horta para incluir gran parte del Camp de Túria y algunos otros municipios de comarcas limítrofes. De hecho, en la encuesta de transporte metropolitano de 1991 se consideran 67 municipio (más o menos) y no los 44 de L'Horta. Luego alguien ha tenido la desfachatez de realizar otra encuesta de movilidad metropolitana en 2010 limitándola, de nuevo, a la comarca de L'Horta con lo cual no se pueden comparar los resultados. Graciosillos los de la consejería de turno. Por tanto, más allá de la opereta, si se desea "una gestión coordinada, planificada y estratégica" (¡¡Jesús, cuánto palabro!!) del territorio metropolitano habrá que inventar algo nuevo que se ajuste a la realidad y que minimice el comportamiento burocrático. Fórmulas, haberlas, haylas, (y no hablaré si no es en presencia de mi abogado) pero en medio de una tormenta nunca se sabe que puede pasar.

No sé si los estrategas convocados están pensando en la asimetría, la flexibilidad y la cooperación voluntaria o se han quedado en los años ochenta. Tampoco sé si han caído en la cuenta de que un gobierno metropolitano eficaz es imposible sin la previa disolución de la Diputación de Valencia o de la conversión de ésta en florero. ¿Cómo, si no, piensan allegar los recursos humanos y financieros necesarios? Por otra parte, el gobierno metropolitano exige que la Generalitat delegue competencias (y recursos) hacia abajo y que los alcaldes hagan lo propio hacia arriba. ¿Está Ximo Puig al tanto? ¿Van a proponer delegar competencias municipales, del alcalde y del Pleno, en el nuevo órgano? Porque un gobierno metropolitano debe "entender" de la planificación de los usos del suelo, del transporte, del ciclo del agua, de la gestión de residuos, de la vivienda, de la promoción económica... Y deberían sobrar todos los (supuestos) asesores y que los concejales hicieran política en la calle y no encasquetándose los manguitos de funcionario para "resolver" expedientes. Item más, ¿tienen pensado instituir la figura del gerente y dotar a éste de un equipo cualificado o hacemos como que queremos pero en realidad no queremos?

Ya sé que son menudencias y que todo está atado y bien atado pero antes de que se desate la tormenta prefiero guarnecerme de la intemperie y practicar el noble arte del dolce fare niente. Salud y república.