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La corrala guarda silencio

Los vecinos de La Utopía esperan a que amaine el temporal político

Edificio del barrio sevillano de Tiro de Línea, donde han sido realojadas dos familias de la corrala La Utopía. Ampliar foto
Edificio del barrio sevillano de Tiro de Línea, donde han sido realojadas dos familias de la corrala La Utopía.

Paco es uno de los vecinos de la corrala La Utopía de Sevilla a los que la Junta ha realojado temporalmente en un piso de titularidad pública. Al igual que sus antiguos convecinos que ocuparon la corrala hace dos años, ha pasado de buscar a los periodistas a rehuirlos, como hizo este sábado a las puertas de su nueva casa, en el barrio de Tiro de Línea. Los exinquilinos de la corrala, desalojados el 6 de abril, han hecho un pacto de silencio, después de que el miércoles la Consejería de Fomento y Vivienda decidiera realojarlos temporalmente, lo que desencadenó una crisis en la Junta.

“Estoy contento de tener un sitio en el que estar, pero hasta que no se solucione el problema de las demás familias no podemos decir nada”, se excusaba Paco —quien no quiso dar su apellido—, subido a su bicicleta y a punto de ponerse a pedalear. Los antiguos vecinos de la corrala son un difuso grupo por el que han pasado militantes de IU, activistas del 15-M y familias en riesgo de exclusión. Estas familias decidieron ocupar en mayo de 2012 el edificio ubicado en la barriada Polígono Norte de Sevilla, que llevaba dos años cerrado. Primero entreron 11 familias, se fueron sumando familias hasta ocupar las 36 viviendas. La mayoría eran mujeres que habían sido desahuciadas o que no podían hacer frente a un alquiler. En total, en el edificio llegaron a vivir un centenar de personas, entre ellos, una treintena de menores. Han estado sin agua y sin luz la mayoría del tiempo.

La confusión ha rodeado la última etapa de La Utopía, desde que hace una semana fueron desalojados. En un principio se habló de 22 familias afectadas, después la Junta ha rebajado la cifra a 17. Y solo se le han entregado ya llaves a ocho familias.

“La policía ha venido para saber si estamos viviendo aquí”, dice un realojado

A la casa de Tiro de Línea se acercaron este sábado por la mañana dos policías de paisano para comprobar si los realojados se habían instalado en los dos bajos cedidos. “Han venido y nos han hecho un montón de preguntas, querían saber si de verdad estábamos viviendo aquí. Después nos han dicho que todo estaba bien”, comentó Paco, a quien se le ha asignado uno de los ocho pisos, donde está con su pareja. En la otra puerta, no contestaba nadie.

Mientras PSOE e IU reconducen su crisis, los vecinos de La Utopía esperan callados. Saben que su futuro depende de cómo ambos partidos solucionen sus diferencias. Al margen de las ocho familias realojadas transitoriamente, nueve están a la espera de que se acrediten si están en situación de exclusión. De las viviendas concedidas poco más se sabe, salvo que están repartidas por barrios de la Macarena, Cerro Amate y Tiro de Línea.

También es difícil ponerle rostro a los realojados. “Desde la consejería se ha pedido cautela a las familias”, justificaba Juanjo García, uno de los portavoces del colectivo. Según García, las viviendas fueron distribuidas por los propios vecinos atendiendo a unos criterios aportados por los técnicos de la consejería que les entregaron las llaves el miércoles a las puertas del Ayuntamiento, donde permanecían acampados tras su desalojo del edificio de Ibercaja. “Estamos cansadas, la lucha ha sido muy dura, necesitamos tiempo para organizarnos”, dijo esta semana Elena Contreras. Los vecinos abandonaron la acampada convencidos de que todas las familias tendrían su vivienda. “Los contratos están blindados, todas las familias tendrán su llave”, aseguraba el jueves García, quien señalaba que solo era cuestión de horas. Pero las horas se han transformado en días. “Creí que el viernes me darían la llave, pero el proceso se ha quedado congelado. Estoy convencida de que me las darán la próxima semana, reúno los requisitos”, dijo ayer Manuela Cortés (67 años), instalada en casa de su hijo.

Igual de convencida se mostró Aguasanta Quero (39 años), una de las vecinas que ya tienen casa. “Llevamos dos noches durmiendo en la casa. Ya tengo la mayoría de mis muebles. Los servicios sociales saben que mi situación es muy delicada”, afirmó Quero, quien cuenta solo con 300 euros al mes. Lo que ocurre en la Junta no ha mermado la esperanza de las familias. “Estamos tranquilas, estamos contentas”, escribió este sábado en un whatsapp Contreras. Lo que sí ha creado es desconcierto. “Se ha generado tanto revuelo que las vecinas ya no sabemos cómo actuar, no sabemos si nos va a perjudicar hablar con los medios y contar nuestro caso. Será mejor esperar”, añadió Cortés.