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El cambio climático y la presión humana deterioran el litoral catalán

La Fundación Mar denuncia que la calidad del fondo marino y la biodiversidad han empeorado en el último año

'Oculina patagonica', especie invasora en el litoral catalán.
'Oculina patagonica', especie invasora en el litoral catalán.

Los estragos del cambio climático y los efectos de la masificación del turismo en la costa catalana son cada vez más evidentes. La Fundación Mar ha presentado esta mañana su informe sobre el estado del litoral de Cataluña, en el que denuncia “un preocupante deterioro”, y alerta del “aumento de las temperaturas del agua a causa del cambio climático” y la mayor de presencia de especies invasoras en el último año. La Fundación Mar realiza anualmente inmersiones en 17 puntos de la costa, la mayoría en Girona. De estas estaciones de control, solo seis consiguieron mejorar la calidad de sus aguas en los últimos doce meses.

Las peores calificaciones se las llevaron las estaciones del Pont del Petroli (Badalona), Punta Romaní (L´Escala) y Aiguafreda (Begur). De esta última el informe advierte: “Alberga una elevada biodiversidad, pero la frecuentación humana, la contaminación local y general del mediterráneo, la presión de la pesca deportiva y la elevada actividad náutica que se registra en verano, hace que el estado de conservación del fondo marino de la zona control sea deplorable”. Y es que la presión humana es el principal problema de la costa gerundense que denuncia la Fundación Mar.

Los principales problemas que presenta la costa barcelonesa provienen de la “contaminación de la actividad de la capital y su conurbación y del uso de las infraestructuras de movilidad como los buques mercantes”. En Tarragona, el informe revela que sus principales afectaciones provienen de la “intensa movilidad mercante y petroquímica de los grandes buques en el puerto de Tarragona y la presencia de puertos deportivos y pesqueros”.

El informe revela que de las 17 estaciones controladas, en 14 se encontraron especies de algas invasoras. La más frecuente, la Asparagopsis armata, originaria de las costas de Nueva Zelanda. Asimismo, la entidad denuncia la pérdida de biodiversidad del fondo marina. Un fenómeno “que se puede detectar en especies como el coral blanco y el rojo”, o bien en la pérdida de Posidonia oceánica, “planta marina de importancia capital para la calidad del ecosistema”.

Ante la situación del litoral catalán, la entidad ha pedido que se impulse “una estrategia de futuro de todos los agentes implicados en el uso, gestión y preservación de los activos del mar” y, sobre todo, una “mayor aportación económica para la conservación del mar, ya que el presupuesto destinado a estas políticas es menos del 1% de lo que se invierte en el terrestre”, ha denunciado la fundación.