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‘Granta’ inicia su cuarta aventura en español apostando por la crónica

Galaxia Gutenberg cobijará en octubre la versión de la mítica revista inglesa

Sigrid Rausing, en el centro, junto a Valerie Miles; al fondo, el editor Joan Tarrida.
Sigrid Rausing, en el centro, junto a Valerie Miles; al fondo, el editor Joan Tarrida.

Quizá no exista una red tan poderosa para detectar y cazar hoy el nuevo talento en el ámbito literario y en el de la crónica periodística como la mítica (e histórica: se fundó en 1889 por estudiantes universitarios de Cambridge) revista Granta. Cual ojo de Guadiana, desde 2003 hasta 2012 ha ido teniendo con intermitencias versión española, vida vinculada a los vaivenes de la trayectoria de la editora Valerie Miles, quien con el también consultor editorial Aurelio Major, han ido dándole salida como responsables de la cabecera en castellano bajo el paraguas de Emecé (grupo Planeta), Alfaguara (entonces Grupo Santillana) y Duomo (grupo Mauri Spagnol). En octubre, en su cuarta vida, Granta en español estrenará guardaespaldas de sello independiente: Galaxia Gutenberg.

“Estamos bastante bien posicionados en ensayo y esta asociación nos permitirá captar para nuestra área de narrativa nuevos autores, especialmente extranjeros; Granta para eso es un observatorio ideal por su fuerte credibilidad”, admite Joan Tarrida, director-propietario de Galaxia Gutenberg. Quizá envalentonado por el respetable éxito de su reciente revista de pensamiento La maleta de Portbou (más de 3.000 ejemplares de media en sus primeros cuatro números), Tarrida dará cobertura a una publicación que apunta a unas 256 páginas, con una quincena de textos (la mitad, de la edición inglesa), con salida bianual (octubre y marzo), tirada entre los 1.500 y los 2.000 ejemplares (“con esos es sostenible: si no encontramos esa mínima cifra de lectores entre España y América Latina…”, deja ir el editor), distribución sólo en librerías (“el lector de Granta no es de quiosco”) y a un precio entre 14 y 15 euros. Y, además, tendrá versión digital.

“Nos arriesgaremos: voces nuevas y dar al público algo que no sabe que quiere”, aseguran los editores Valerie Miles y Aurelio Major

“La edición en español es muy especial para mí porque arrancó antes de mi llegada y porque de las 12 Granta en diferentes idiomas que existen hoy ha sido siempre la más parecida a la inglesa por su carácter transnacional”, apunta la propietaria (desde 2005), presidenta y desde hace poco más de un año directora de la Granta original, Sigrid Rausing. Debe ser cierto que siente cariño por la versión española (fue la primera en lengua no inglesa que salió al mercado) porque Rausing se prodiga poco ya que es toda una silenciosa celebridad: es una de las mayores filántropas del Reino Unido, donde está entre las 100 mujeres más influyentes y ricas. Nieta del cocreador sueco del sistema de envases Tetra Pak, su fundación (que heredó de su abuelo), la ahora Sigrid Rausing Trust, tiene un presupuesto este año de unos 27 millones de euros, que suele destinar a ayudas a asociaciones de derechos humanos de todo el mundo.

Con una sobria blusa gris que parecía a juego con su Mac, arremangada, sin disimular alguna mecha de pelo blanco a lo Susan Sontag, ni anillos ni pendientes y solo con un discretísimo collar de diminutas perlas, Rausing admite que está “muy involucrada” con la revista y la editorial del mismo nombre, y renueva su sintonía con los enfoques que Miles y Major quieren dar a la versión española. “Queremos ser los ojos de la revista en el ámbito español, pero también deseamos asumir riesgos en estos tiempos de parálisis: buscaremos voces nuevas, originalidad, tendencias y pondremos especial atención en la crónica periodística”, dibujaron al alimón los editores, entroncando así con colaboraciones míticas de la cabecera como La caída de Saigon, de James Fenton, La invasión de Panamá, de Martha Gellhorn o la que ellos mismos promovieron en el primer número de Granta en español, con el seminal reportaje El valle de Dios, de Justin Webster, sobre las fosas de los represaliados en la Guerra Civil española. “Deberíamos servir para prescribir, para dar algo que el público no sabe que quiere”, remachan.

Sigrid Rausing, propietaria y directora de la publicación, está entre las 100 mujeres más influyentes y ricas del Reino Unido

En esa filosofía ligeramente exquisita se apuntó también la voz suave, calmada pero con un deje profundo, de Rausing, que insistió en que la fundación no patrocina “para nada” la revista. “El modelo de negocio es sencillo, como una franquicia: nos asociamos con editores de prestigio que pagan una modesta cantidad por la cabecera y el 50% del contenido de la edición inglesa”. La publicación vende hoy una media de 30.000 ejemplares, la mitad por suscripción (en castellano alcanzó los 10.000, su cénit, en octubre de 2010 con el celebrado monográfico sobre Los mejores narradores jóvenes en español). Antropóloga de carrera, tocada por el amor al libro (fundó con su esposo, en 2005, la editorial Portobello Books, pocos meses antes de adquirir Granta), cree que el momento editorial “es complicado, con la crisis económica y el crecimiento del poder de Amazon, pero lo peor pasó y aún estamos a tiempo de salvar las librerías independientes”.

En ese contexto, Rausing piensa que la clave está “en que cada editor busque, se centre y actúe en función de lo que es, de su especificidad y atienda bien a sus autores”. Ahora está remodelando la web, con la que ofrecerá, por ejemplo, la venta de artículos sueltos y abrir un poco la ventana a lectores y escritores; pero tampoco demasiado: “No nos abriremos a la opinión masiva; diarios como The Guardian han comprobado lo difícil que es gestionar eso, la gente dice cosas delirantes y nosotros no queremos frivolizar nuestra publicación”. Y pone como ejemplo de los tiempos el incremento de originales que aterrizan en Granta: cuando solo podían llegar por correo clásico postal eran “unos 100 textos a la semana; hoy nos llegan unas 6.000 al poderse tramitar por correo electrónico”. Eso sí, si pasa el filtro el reportaje suele retribuirse con unos 600 euros (según extensión, en general, generosa, y pedigrí del autor), así como una suscripción de un año gratuita a la publicación. “La tendencia de Granta como publicación es a crecer; y más de lo que esperábamos”, apunta. Y sin filantropía, aún.