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La camiseta de Asunta y el semen se analizaron con el mismo instrumental

Los peritos que declararon ante el juez aseguraron que usaron todos los protocolos de limpieza

El laboratorio de Criminalística que analizó el origen de la mancha en la camiseta que Asunta llevaba puesta el día en el que la mataron empleó el mismo instrumental para el semen de un hombre al que investigaban por una denuncia de violación en Arroyomolinos (Madrid).

Seis meses después del crimen, la instrucción del caso Asunta sigue girando como una peonza en torno a las dos gotas de esperma que contenían dos fragmentos diminutos de una prenda que compartió mesa y herramientas de trabajo -pipetas, tijeras y demás instrumental- con el esperma extraído como prueba de un preservativo rescatado de la basura . Durante más de cinco horas, desde las 17 hasta las 22:30 horas de la noche, cinco peritos de la Guardia Civil declararon ayer por videoconferencia para responder a las preguntas que defensa y acusación popular plantearon sobre un informe del sumario que acredita que dos de los 17 fragmentos en los que se recortó una mancha con fluido orgánico de la camiseta de Asunta contenían esperma.

Fue un interrogatorio largo y tedioso entrecortado por fallos técnicos, relatan las personas que lo presenciaron, y con Rosario Porto, madre y presunta asesina en prisión provisional, sentada como imputada y abogada al mismo tiempo. Testificaron los cinco peritos citados: los dos autores del informe, el director técnico de otro ampliatorio que había requerido el juez y dos personas más que hicieron los recortes en la camiseta de la niña. En total, la mancha tenía unos 7 centímetros de largo por 4 de ancho y estaba impregnada con un fluido orgánico sin especificar. “No era semen en toda su extensión”, recalcan fuentes del caso. De ese pedazo se hicieron 17 recortes milimétricos que se pusieron bajo la lupa del microscopio. Dos de ellos, diminutos, contenían rastros de esperma y los otros 15 no.

Los peritos reconocieron que se empleó el mismo material para tratar ambas pruebas. Una instrucción del Instituto Armado especifica que los ensayos se deben deben repetir con distintos equipos, lotes y personal en días diferentes, lo que denominan prueba de reproductibilidad. “Dijeron que no habían detectado evidencias objetivas de contaminación pero no detectarlas no implica que no las hubiera”, razonan los abogados de la Clara Campoamor, que sostienen la acusación particular y consideran que la explicación más plausible para entender como el semen de un hombre que afirma que nunca ha puesto un pie en Galicia salpicara la camiseta de una niña asesinada en Teo entre las 19 y las 20 horas del 21 de septiembre es un episodio de contaminación accidental que, formalmente, nadie admite. “Se usaron las mismas tijeras y las mismas pipetas”, dicen. Destacan, no obstante, el trabajo “impecable” de lo investigadores en informes detallados y muy exhaustivos.

A los propios técnicos del laboratorio -exponen los letrados- les sorprendió tanto el resultado de las pruebas periciales que llamaron directamente al cuartel de la Guardia Civil de Arroyomolinos para preguntar si el propietario del semen seguía o no detenido. Esta llamada al puesto ni es habitual ni está protocolizada, subrayan. El diminuta mancha de esperma que ha dado lugar a muchas semanas de pruebas y testimonios que ha forman parte de un sumario muy extenso pertenecen a un joven de veintipocos años y nacionalidad colombiana, que sostiene que la noche que la pequeña fue asesinada estaba cenando con amigos en un terraza de Madrid. Aportó fotos subidas ese día a las redes sociales, facturas del restaurante y el relato de varios testigos que lo sitúan ese día en la capital. Este joven, aprendiz de panadero en paro, es tercer imputado en el crimen de Asunto junto a los padres adoptivos de la niña, Rosario Porto y Alfonso Basterra, ambos en prisión desde hace meses como presuntos autores del asesinato de su hija.

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