Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El dragado del Guadalquivir choca de nuevo con el parque de Doñana

El Consejo de Participación rechaza el plan de defensa presentado por el puerto

Una barcaza cruza el Guadalquivir en Coria del Río, en Sevilla.
Una barcaza cruza el Guadalquivir en Coria del Río, en Sevilla.

Una vez tras otra, año tras año, el dragado el río Guadalquivir se ha chocado con el parque de Doñana, el principal espacio protegido de la comunidad. No es la primera vez y, probablemente, no será la última, pero lo ocurrido este jueves en las comisiones de Agua y Biodiversidad del Consejo de Participación de Doñana son pequeños pasos que en su momento serán decisivos para dar por imposible un proyecto defendido por determinados sectores económicos y sociales, principalmente en Sevilla.

Las comisiones han decidido este jueves emitir un informe en contra del plan para proteger los márgenes del río que había elaborado el puerto de Sevilla, que con el dragado pretende que lleguen buques de mayor tamaño a la capital de Andalucía. El diseño que el puerto ha realizado para proteger los márgenes del río es insuficiente, según lo acordado y que será la base para el dictamen que se votará en el próximo pleno del Consejo de Participación de Doñana, el principal órgano de consulta del parque.

La decisión, adoptada en una reunión que ha tenido lugar en Almonte (Huelva), se basa en las aportaciones realizadas por los científicos de la Estación Biológica de Doñana (EBD) y los investigadores de las universidades andaluces y del CSIC, Miguel Angel Losada y Javier Ruiz.

El director de la EBD, el investigador Juan José Negro, ya avanzó el pasado miércoles a este periódico que la propuesta elaborada por la Autoridad Portuaria era “una chapuza”. Por su parte, Losada —autor del informe que, en 2010, alertó de que el dragado del Guadalquivir tendría consecuencias negativas sobre Doñana— también apreció graves carencias en el proyecto presentado por el puerto de Sevilla.

La protección de la margen derecha en el último tramo del Guadalquivir es fundamental para que se pueda acometer la ampliación del calado que apadrina la Autoridad Portuaria de Sevilla. Así se establece en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto, que el Estado concedió en 2003. La aprobación del plan de protección de las orillas depende de la Consejería de Medio Ambiente y el pronunciamiento del Consejo de Participación de Doñana es obligatorio, aunque su dictamen no es vinculante.

Las dos comisiones reunidas este jueves consideraron que el plan del puerto de Sevilla para los márgenes del río no cumple con las condiciones básicas que fijó la DIA. Entre otros asuntos, los miembros de estos órganos estiman que hay un incumplimiento formal: el proyecto de los márgenes debía haber pasado por una comisión técnica formada por Parques Nacionales, Autoridad Portuaria y Junta de Andalucía, algo que no ha ocurrido. "Administrativamente el proyecto no ha cumplido con los trámites previstos y, por tanto, no puede recibir el visto bueno", han informado a Efe fuentes del Consejo de Participación.

La propuesta del puerto pasa por actuar sobre 3,8 kilómetros del último tramo del río. Y se plantea instalar 4,3 kilómetros de “geotubos”. Estos geotubos son “estructuras rellenas de arena o material granular procedente del dragado”, explica el puerto en la memoria de actuación. “Su recubrimiento se realizará mediante geotextil de tonalidad terriza, de alta resistencia a tracción, permeable al agua y con una porosidad tal que impida el lavado de los finos que componen su relleno”, se añade. El presupuesto de esta actuación sería de 4,27 millones de euros.

Negro critica que las estructuras propuestas para las orillas se utilizan normalmente como solución “transitoria”. Es decir, en los lugares en los que se ha empleado, principalmente en Holanda, era una respuesta de “emergencia” ante problemas concretos.

Sin embargo, la Confederación de Empresarios de Sevilla, defensora de los planes del puerto, ha rebatido este jueves que "esta técnica y esta tecnología que se van a emplear están lo suficientemente contrastadas en todo el mundo” y se han utilizado en zonas de Asia, Holanda, Dinamarca, Estados Unidos y Alemania.

Pero, al margen de este aspecto técnico, también hay un problema en el origen del problema, tal y como ya ha identificado Miguel Losada. Juanjo Carmona, representante de WWF en el Consejo de Participación de Doñana, ha apuntado a Europa Press que “el proyecto del puerto pretende proteger las márgenes del oleaje, una causa de erosión mínima en este caso, mientras que el problema máximo es precisamente lo que quieren poner en marcha”, es decir, el dragado.

A todo ello se añade que la intervención no contempla los costes globales, la posible subida del cauce a largo plazo como consecuencia del cambio climático o datos actualizados. Según los ecologistas, solo la CES se ha opuesto este jueves abiertamente en la reunión de las comisiones a que se informara negativamente del plan de protección.