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Se desata un brote de sarna en un centro para discapacitados de Vigo

“Uno de los chicos lleva quejándose desde hace dos meses”, explican familiares

Al menos cinco residentes del centro de atención a personas con discapacidad de Chapela (Redondela) han sido aislados tras desatarse un contagioso brote de sarna en este centro ubicado a las puertas de la ciudad de Vigo. En la residencia, dependiente de la Consellería de Traballo e Benestar, viven 120 personas con discapacidad, algunas de las cuales comenzaron a mostrar síntomas hace semanas. “Uno de los chicos lleva quejándose de picores desde hace dos meses”, explican familiares de los residentes. Fuentes sanitarias de la Xunta de Galicia han confirmado a este diario que tuvieron conocimiento de la situación el jueves por la tarde, momento en el cual se activó el protocolo de investigación y control asociado a estos brotes. Estas mismas fuentes matizan que “al ser demasiado pronto” todavía no pueden precisar “exactamente” el número de afectados, aunque aclaran que la red de vigilancia epidemiológica del área sanitaria de Vigo ya trabaja para “controlar la situación lo antes posible y evitar más contagios”.

La sarna también ha atacado a los trabajadores. Algunos de los cien empleados del centro han comenzado a mostrar síntomas y están siendo tratados con permitrina. Los afectados se quejan de que las mutuas “solo están cubriendo los gastos de la medicación para nosotros y no para nuestros familiares”, que deben ser medicados igualmente ya que la escabiosis es altamente contagiosa. “Cada tubo del medicamento cuesta 18 euros y hace falta uno por persona”, aseguran. El protocolo a seguir estipula que los contagiados deben ser puestos en cuarentena y que, además, se debe aplicar tratamiento profiláctico preventivo a las personas que hayan tenido contacto cutáneo con ellos. También deben ser desinfestados el edificio y los útiles como sábanas o ropa. “No han hecho nada” matizan las familias. También denuncian que nadie se ha puesto en contacto con ellos para explicarles qué deben hacer a pesar de que los responsables tienen conocimiento de la situación desde la aparición del primer caso.

Los internos en el centro de Chapela sufren discapacidad psíquica profunda y buena parte de ellos deficiencias físicas asociadas. Los trabajadores mantienen contacto físico directo con ellos debido a esta dependencia casi integral, pero los responsables sanitarios no han facilitado vestuario desinfectado suficiente. La norma preventiva estipula que debe ser desechado cada vez que se entra en contacto con un infectado. Por el momento no ha sido determinado ni el foco de la epidemia ni número exacto de afectados. La sarna presenta un largo período de incubación que puede superar las seis semanas desde el momento en el que el parásito anida en la epidermis.