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El AVE Madrid-Alicante sigue a medio gas por las pruebas de seguridad

La nueva conexión supera el millón de viajeros sin solventar los problemas

Obras en las vías de la alta velocidad en Alicante.
Obras en las vías de la alta velocidad en Alicante.

“El tren lechero”, como calificó el presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios, Vicente Boluda, al nuevo AVE entre Alicante y Madrid por sus excesivas paradas y poca velocidad, sigue igual y no mejora. La ministra de Fomento, Ana Pastor, cuando se inauguró la nueva línea, en junio del año pasado antes de las fiestas de Fogueres, se comprometió a que en enero el tiempo máximo entre las dos ciudades sería de 2,05 horas, una vez superadas las pruebas de seguridad y alta velocidad entre Albacete y Alicante, donde está previsto que el tren pueda superare los 300 kilómetros hora.

Sin embargo, el tren tarda lo mismo (entre 2.20 y 2,45 horas) y siguen las pruebas de seguridad en el trayecto entre Alicante y Albacete. Y por si fuera poco, la polémica de las lanzaderas, lejos de solucionarse, sigue viva. Los alcaldes de las principales localidades turísticas, como Benidorm o Torrevieja, exigen que haya una conexión directa de autobús desde la estación de Alicante hasta los destinos turísticos. Sin embargo, el Ayuntamiento de Alicante vetó desde el principio esta iniciativa alegando problemas logísticos y de congestión del tráfico. La alcaldesa, Sonia Castedo, quiere que los pasajeros del AVE cojan un taxi hasta la nueva estación de autobuses y luego el autocar. “No puede ser que los turistas tarden más de Alicante a su destino que en el AVE desde Madrid, hay que lograr un billete único y un servicio más rápido", reclama Gema Amor, concejal de Turismo en Benidorm, que está gestionado con Renfe y Alsa, la empresa de autocares de la zona, una lanzadera directa desde la estación Villena que tardaría “prácticamente lo mismo que desde Alicante”.

Sin embargo, el otro problema sigue siendo la velocidad. Los empresarios alicantinos reclaman desde el primer día que se deben reducir tiempos, pero pasan los meses y todo sigue igual. Fuentes de Adif reconocen que se están realizando pruebas de seguridad de la línea hasta obtener los correspondientes informes técnicos favorables. “Están en la recta final, pero todo debe estar atado y bien atado”, apuntó un portavoz de Adif que no supo aventurar una fecha concreta aunque confía en que “no vaya más allá de marzo”. El problema es que los trenes AVE que cubren el corredor entre Alicante y Madrid, desde el pasado 18 junio, tardan entre dos horas y 20 minutos y dos horas y 45 minutos, en función del número de paradas que realicen.

Todavía no hay lanzaderas a las localidades turísticas

Los empresarios de Alicante exigieron que el trayecto se pudiera hacer en dos horas para ganar en competitividad, y la ministra de Fomento se comprometió en lograrlo a largo de este mes de enero. Pero las pruebas siguen y se tarda lo mismo que el primer día. El sistema de seguridad ERTMS 2 permite alcanzar velocidades máximas de 300 kilómetros hora, sin embargo el sistema Asfa, que es el que estaba operativo inicialmente entre Albacete y Alicante, solo permitía llegar a los 200 kilómetros por hora.

Pese a estos inconvenientes, los trenes de alta velocidad que unen Alicante y Madrid han superado el millón de viajeros. El nuevo servicio ha transportado a 1.002.813 viajeros en los 200 primeros días de funcionamiento. Desde su inauguración el 18 de junio, la demanda de estos nuevos servicios de alta velocidad ha crecido de forma constante, hasta alcanzar una ocupación media del 80%.

La ciudad de Alicante no forma parte oficialmente de la red de ciudades AVE de España, un colectivo de 19 municipios que ofertan promociones y ventajas para los clientes de Renfe. Valencia y Villena sí que forman parte de este consorcio del que tanto la alcaldesa Sonia Castedo como el consejero de Turismo, Máximo Buch, hace un año alabaron las ventajas. El Ayuntamiento de Alicante medita las condiciones que se requieren para formar parte de la red de ciudades AVE. Entre los requisitos está el pago de 7.000 euros anuales y una aprobación en el pleno.