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Una celebración que divide a Granada

Grupos extremistas se ‘apoderan’ de la conmemoración de la conquista de la ciudad en 1492

PP y UPyD participan en unos actos a los que PSOE e IU no asisten

Un grupo de ultraderecha, durante la celebración de la Toma de Granada. Ampliar foto
Un grupo de ultraderecha, durante la celebración de la Toma de Granada.

La conmemoración de la Toma de la ciudad de Granada por los Reyes Católicos en 1492 volvió ayer a convertir la plaza del Carmen de la capital, donde se ubica el Ayuntamiento, en un lugar singular. Hay quienes acuden para festejar el acto tradicional, pero también se reúnen pequeños grupos de extrema derecha e izquierda que durante varias horas intercambian consignas a favor y en contra de la festividad.

Desde hace años la división en la sociedad —o, al menos, en parte de ella— es patente y se convoca incluso un acto alternativo por parte de la Plataforma Granada Abierta, que reclama al Ayuntamiento que cambie la fiesta local al 26 de mayo, día de Mariana Pineda, ya que creen "insostenible" esta celebración en democracia y por ello convocan un encuentro por el diálogo entre culturas.

El equipo de gobierno municipal (PP) considera, por su parte, la fiesta "tranquila, tradicional, querida" e incluso "hasta familiar", según declaró ayer el portavoz, Juan García Montero, quien destacó la importancia del día y aplaudió el comportamiento cívico de la mayoría de ciudadanos. "Debemos estar muy orgullosos de que hace tantos años se constituyese el primer Estado moderno de Europa y nuestra ciudad tuviese un papel fundamental", dijo el concejal.

PP y UPyD participan en unos actos a los que PSOE e IU no asisten

El acto, que ayer se celebró bajo una fina lluvia, consiste en una ceremonia cívico-religiosa. La corporación municipal bajo mazas se dirige escoltada por gastadores del Ejército a la Capilla Real, donde asiste a una misa y lleva a cabo una ofrenda floral en los sepulcros de los Reyes Católicos. Posteriormente, la comitiva oficial vuelve al Ayuntamiento, donde un concejal, en este caso el de Juventud, Juan Francisco Gutiérrez, tremola el pendón y saluda a los congregados con el ritual de Granada qué.

Desde la salida de la corporación hasta su vuelta aproximadamente dos horas más tarde, representantes de Alianza Nacional, España en Marcha o Falange enfrentan sus consignas a las de grupos como la Coordinadora Antifascista de Granada o el Sindicato Andaluz de Trabajadores. La presencia de ambos es minoritaria entre el público de la plaza pero sonora. Están separados físicamente y bajo vigilancia policial. Cada año se despliega un amplio dispositivo.

Este año en la celebración tradicional, solo la concejal de UPyD, Mayte Olalla, acompañó al equipo de gobierno que dirige José Torres Hurtado, ya que ni PSOE ni IU estuvieron presentes. El portavoz del gobierno municipal consideró una "falta de respeto" dicha ausencia, independientemente de la forma de pensar que tenga cada uno, explicó.

El portavoz de IU sí asistió por el contrario al acto paralelo al que fue invitado el ex defensor del pueblo andaluz, José Chamizo, que tildó de "peligrosa" la celebración por considerar que actúa como efecto llamada para concentrar a grupos de extrema derecha frente a los intereses de los inmigrantes. Dichas declaraciones están sustentadas "en un absoluto desconocimiento de lo que supone la fiesta para los granadinos", en opinión de García Montero. El alcalde añadió que "se atrae a la extrema derecha si hay una contrapartida".

En cualquier caso, y como es también tradicional durante los últimos años, partidarios y detractores de la fiesta acudieron a la plaza incluso bajo la lluvia. Algunos de los turistas que pasaban por el céntrico lugar se atrevían a preguntar a los congregados por la presencia de banderas preconstitucionales o símbolos anarquistas.

El Ayuntamiento y la Diputación pretenden que la conmemoración se declare Patrimonio Cultural Inmaterial, aunque el pasado año se toparon con la negativa de la Junta de Andalucía para declararla Bien de Interés Cultural. La pretensión ahora es que las cámaras nacionales respalden el reconocimiento que pretende el PP. Para ello, dicho grupo presentó hace meses una moción en el Senado. "No hay que borrar la historia sino hacer un buen uso de ella", zanjó el alcalde, José Torres Hurtado.