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Los bomberos acudieron al santuario de Muxía sin su camión principal

El sindicato del cuerpo denuncia que fueron avisados con una tardanza de 90 minutos

 Cuando uno de los rayos que la ciclogénesis regaló a la Navidad gallega se descargó sobre un transformador e incendió la ermita de Muxía -la hipótesis más probable- los bomberos del parque comarcal de Cee estaban en huelga y acudieron al incendio sin el camión principal, el más polivalente, porque lleva un mes averiado sin bomba ni agua. Denuncian que tardaron unos 90 minutos en alertarlos de un fuego del que ya estaba sobre aviso Protección Civil en Muxía y que tampoco tenían equipos de radio para coordinarse entre ellos porque la empresa les recanea los equipos de comunicación.

Después de que el fuego haya calcinado uno de los templos más emblemáticos de Galicia, los bomberos de A Costa da Morte insisten en denunciar las deficiencias de un servicio privatizado que no cuenta con los medios humanos y técnicos necesarios para enfrentar situaciones de riesgo que amenazan a la personas y al patrimonio, critican un portavoz sindical. Recibieron la primera llamada de un particular a las 8:30 la mañana del día 25, casi al mismo tiempo que la oficial cuando apenas les restaban unos minutos para el cambio de guardia, explican desde el Comité coruñés. En el turno de 24 horas estaban tres efectivos que salieron disparados con dos de los tres camiones: un vehículo escalera y otro nodriza con 8.000 litros. El principal, al que llaman 'primera salida', quedó aparcado “sin bomba y sin agua por una avería de larga duración”.

No fue el único obstáculo que se encontraron al llegar a la iglesia donde ya estaban los efectivos de la agrupación local de Protección Civil. Cuentan que se toparon con las puertas del templo abiertas, 'alguna fuera cortada con motosierra' -precisan-, y el oxígeno avivaba la virulencia de las llamas. El primer paso fue cerrar el portón para desactivar el 'efecto tiro' que generaba el aire en la combustión.

Cuando los tres bomberos del turno de relevo llegaron a la base de Cee la mañana de Navidad, a las 9:00 horas, no se pudieron comunicar con los que estaban en Muxía “ni por radio ni por teléfono” porque no tenían equipos de transmisión suficientes “ni una herramienta de coordinación con el 112” así que desconocían como estaba la situación. Acabaron trabajando los 6 bomberos al mismo tiempo -los 3 del turno saliente y los 3 del reemplazo- hasta que el fuego se extinguió junto a las personas y medios movilizados desde Carballo y Vimianzo. Los bomberos de Cee sostienen que Protección Civil de Muxía estaba al corriente del incendio a las 7:00 horas pero nadie requirió su presencia hasta una hora y media después.

“Después del accidente de Angrois en los parques comarcales nos quitaron el remoto del 112 -sistema informático que señala las incidencias- y que nos permitía anticiparnos a las llamadas”, explica Carlos Sayar, portavoz del Sibgal, el sindicato profesional. “Para recortar gastos”, se queja, la dirección de Natutecnia limitó al mínimo el número de radios y linternas de forma que cada bombero tiene que ceder su equipo de comunicación al su compañero en el relevo. De este modo, los que salen no pueden informar a los que entran si están desplazados en una emergencia. La calidad del material de trabajo y los equipos de protección individual así como la falta de mantenimiento de los vehículos del parque también están en el listado de exigencias que la plantilla plantea a la empresa, sin olvidar que accidente laboral con baja les supone una merma “del 25%” en la nómina. “Muchos acuden a pesar de las heridas”, sostienen desde el sindicato profesional (Sibgal).

Los bomberos de Cee, junto a los que trabajan en los parques de As Pontes y Santa Comba, en A Coruña, además de Sarria, Monforte y Chantada, en Lugo, iniciaron su protesta laboral el pasado 6 de septiembre para exigirle a Natutecnia, la empresa concesionaria, unas condiciones dignas para su ejercicio profesional y, cuatro meses después, siguen adelante sin acuerdo ni aproximación. Son unos 100 profesionales que prestan servicio a 45 municipios gallegos a través de una concesión indirecta de la Xunta a una empresa que incurre en continuos “incumplimientos e irregularidades”.