AGE acepta a la diputada díscola en el grupo parlamentario sin el aval de EU

Díaz cede pero deja clara su discrepancia con la medida propiciada por Beiras

La diputada Carmen Iglesias
La diputada Carmen Iglesias ÓSCAR CORRAL

La diputada Carmen Iglesias, suspendida de militacia por Esquerda Unida tras negarse a ceder su escaño a una compañera de Anova, se integrará en el grupo parlamentario de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) como independiente. Esquerda Unida (EU) ha accedido a que Iglesias forme parte del grupo de la coalición en la Cámara gallega porque considera que el conflicto no tiene entidad para dinamitar la alianza con Anova, aunque ha dejado clara su disconformidad “con el fondo y la forma” como Xosé Manuel Beiras, portavoz de AGE y líder de Anova, propició su entrada. Para Rubén Pérez, secretario de Organización de EU, el conflicto por el escaño de Ourense “demuestra que hay que reforzar AGE y sacarlo del Parlamento como un movimiento político amplio”. La decisión de integrar a Iglesias se abordó ayer por la mañana en una reunión del grupo parlamentario y la dirección de EU la transmitió por la tarde a su Consello Político, que ratificó además que el expediente de expulsión que le ha abierto este partido a Iglesias siga adelante.

El embrollo por el escaño que dejó libre David Fernández Calviño tras su dimisión ha dejado heridas inesperadas en AGE, justo en un momento en el que la militancia de Anova debatía la reedición del pacto con EU de cara a las elecciones europeas del próximo mayo. Cuando Iglesias, número dos por la lista electoral de Ourense, se negó a cederle el puesto a una compañera de Anova para mantener el equilibrio de diputados de las dos fuerzas que integran la coalición, EU actuó con contundencia con su militante. Apelando a sus estatutos —que establecen que los militantes están obligados a poner sus cargos a disposición del partido— y tras intentar convencerla de que cediera, la dirección que encabeza Yolanda Díaz expedientó a Iglesias y dejó claro públicamente que si no cejaba en su empeño de entrar en el Parlamento no sería admitida en el grupo de AGE y debería formar en solitario un Grupo Mixto.

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La semana pasada, sin embargo, Beiras, que hasta el momento se había mantenido al margen del conflicto de EU con su afiliada, soltó en una rueda de prensa su intención de abrirle la puerta a Iglesias en el grupo de AGE si esta así lo solicitaba, una postura defendida hasta entonces en privado pero que el nacionalista hizo pública sin esperar a reunirse con el resto de diputados de la coalición.

AGE afronta hoy otra jornada complicada. Martiño Noriega, número dos de Anova y partidario de reforzar la alianza con EU, anunciará si sigue en el cargo o dimite. Noriega abrió esta semana un periodo de reflexión sobre su continuidad en el puesto de coordinador debido al enfrentamiento que mantiene con el sector de Anova que aboga por marcar distancias con EU. Noriega ha insistido en que si finalmente opta por abandonar, seguirá en esta fuerza como militante y como miembro de su órgano de coordinación. El líder de Anova, Xosé Manuel Beiras, se mostró ayer comprensivo con la posible renuncia de Noriega. “No tiene por qué estar atrapado en política”, aseveró el histórico nacionalista, abriendo la puerta a la dimisión de su ahijado político, tras recordar que el también alcalde de Teo es médico de profesión. “Es un hombre que puede decir: ‘si yo no puedo hacer lo que considero que tengo que hacer, pues por qué no dejo la política durante un tiempo”, añadió Beiras, quien admite la situación “convulsa” que vive Anova, una formación nacida en el verano de 2012 tras escindirse del BNG con la promesa de acabar con las peleas orgánicas que caracterizan a los partidos tradicionales. Paradójicamente está ahora inmersa en el mismo problema del que pretendía liberarse.

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