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Rosario Porto reconstruye ante el juez las últimas horas de Asunta en Santiago

La madre de la pequeña se ha sometido durante seis horas a un examen psiquiátrico

Rosario Porto, flanqueada por una comisión judicial, reconstruyó ayer entre Santiago y Teo (A Coruña) sus movimientos en la tarde del 21 de septiembre, cuando desapareció su hija, Asunta Basterra, cuyo cadáver fue hallado la madrugada del día 22 en una pista forestal del municipio vecino de Compostela.

Junto con el juez que instruye la causa, José Antonio Vázquez Taín y los letrados personados en la causa, Rosario Porto ha recreado durante más de dos horas y media los trayectos que dice que realizó durante aquella tarde.

En una primera versión de los hechos, Rosario Porto había declarado que dejó a Asunta sobre las 19,00 horas del 21 de septiembre en su casa de Santiago de Compostela, y que cuando ella regresó un par de horas después, la niña ya no estaba. No obstante, modificó su relato de los hechos cuando en su primera declaración en sede judicial conoció la existencia de imágenes de cámaras de seguridad en las que se la veía en el coche junto a la menor en dirección a Teo. Para intentar clarificar las últimas horas de Asunta, este jueves se procedió a la reconstrucción de los movimientos de Rosario Porto durante la tarde de aquel 21 de septiembre. La comitiva judicial estuvo formada por hasta seis vehículos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, además de la furgoneta blanca, sin rotular y con los cristales tintados en la que viajaba la madre de la menor, que no se ha bajado del vehículo en ningún momento.

La reconstrucción se inició poco después de las 17,00 horas en la calle General Pardiñas, de donde Porto recogió el día de los hechos su automóvil, aparcado en el garaje del piso en el que vivieron su padres. En este punto, la comitiva se detuvo unos cinco minutos, para lo que fue necesario cortar la circulación momentáneamente. En esta céntrica calle santiaguesa, la comitiva provocó expectación entre numerosos transeúntes que se concentraron en torno al portal de la vivienda de los abuelos maternos de Asunta. Junto a ellos, un nutrido grupo de periodistas fue obligado a retroceder por los agentes, hecho que llevó a pensar que la madre de la niña se bajaría de la furgoneta para acceder a la vivienda, lo que no sucedió.

De esta forma, tras recorrer el centro de Santiago y pasar por Doutor Teixeiro -donde está el piso en que Asunta vivía con su madre--; y República Argentina --donde se encuentra el piso de su exmarido, Alfonso Basterra-, la comitiva se desplazó por O Hórreo, sobre las 17,15 horas. A continuación, la madre de Asunta, que está imputada por el asesinato de su hija, fue conducida a la casa de Montouto, en Teo, donde los investigadores creen que la niña falleció en la tarde del 21 de septiembre. Allí llegaron a las 17,30 horas y la comisión judicial se detuvo otros cinco minutos, aproximadamente.

Porto regresó a Compostela, a las 17,50 horas de un día con tráfico intenso debido a la lluvia, para, según su versión, dejar a su hija Asunta en la Praza Doutor Puente Castro (muy cercana a la casa del padre de la niña) y volver a la casa de Montouto, donde permaneció entre las 18,00 y las 18,10 horas. La comitiva judicial que realizaba la reconstrucción se dirigió después desde Teo a un centro comercial en el que la madre de Asunta, según su relato, pretendía realizar unas compras el 21 de septiembre pero no las llegó a realizar al percatarse que le faltaba el bolso. Dentro de la reconstrucción realizada este jueves, a las 18,30 horas abandonó el polígono en el que se encuentra dicho centro y, posteriormente, el dispositivo desplegado regresó una tercera vez a la casa de Montouto.

Frente a esta casa, los vehículos se han parado en las tres ocasiones en el camino de acceso a la finca, fuera del recinto. Los trayectos han estado escoltados en todo momento por agentes que controlaban la circulación por los viales periféricos de la ciudad de Santiago, donde han ocasionado algunas retenciones.

Ya sobre las 19,30 horas, los automóviles pasaron de nuevo por General Pardiñas, esta vez sin pararse para, después, concluir en los juzgados de Santiago, casi a las 19,40 horas. Sobre las 20,45 horas, Rosario Porto dejó la sede judicial en una furgoneta de la Guardia Civil. En total, ha participado en las diligencias este jueves durante más de 11 horas, después de que en las primeras semanas tras el crimen rechazase colaborar con la investigación judicial hasta que no se levantase el secreto de sumario.

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