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¿Qué hago yo aquí?

Diplocat invita a ocho escritores nórdicos a Barcelona

"Tuve la sensación de ser capturada por el independentismo catalán”, dice una de las invitadas

Hanne Orstavik.
Hanne Orstavik.

La primera experiencia de diplomacia cultural que quería llevar a cabo el nuevo organismo de la Generalitat para extender la diplomacia pública, el Diplocat, acabó ayer con la sensación de extrañeza de algunos de sus protagonistas. Diplocat invitó a Barcelona a ocho escritores de Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia para “fortalecer los vínculos de confianza entre Cataluña y los países nórdicos”. Algunos de los autores mostraron ante la prensa su extrañeza por las actividades en las que han participado en los cuatro días que han estado en Barcelona en el marco del encuentro Nordic Catalonia.

“Se me escapa un poco el objetivo final de este intercambio”, confesó la escritora noruega Hanne Orstavik, tras explicar que ninguna de sus obras —traducidas a 15 lenguas— están publicadas ni en catalán ni en castellano. “La diplomacia siempre busca alguna cosa más, ¿qué es en este caso?”, se preguntó. Tras la cuestión, dio uno de los posibles motivos: conocer el proceso soberanista de Cataluña. “La primera noche tuve la sensación de que fui capturada por el movimiento independentista catalán, pero ha sido muy interesante”, dijo, antes de concluir con nuevas dudas sobre el objetivo de su visita. “¿Formamos parte de un movimiento de liberación de algún tipo?”. Tras la rueda de prensa, Orstavik matizó que en la ciudad se respiraba el independentismo como un tema “candente”.

El secretario general de Diplocat, Albert Royo, salió al paso para defender el papel de los organizadores del evento. “El objetivo no es capturar a nadie”, aclaró, y detalló que el motivo de la visita era realizar un intercambio cultural, y no político. Según Royo, la extrañeza de Orstavik llega por la inexperiencia de esta autora noruega en los encuentros culturales de este tipo. La apelación al proceso soberanista, añadió, se produce porque es un tema recurrente de conversación: “Si el debate político está en la calle no se puede esconder”.

El único contenido político que ha tenido la visita de los ocho escritores nórdicos, apuntó Rojo, fue la reunión que tuvieron con el consejero de Cultura Ferran Mascarell. Los autores también visitaron el nuevo centro cultural del Born, dedicado a explicar la derrota de Cataluña el 1714. Las otras visitas de la que gozaron fueron el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), y la Sagrada Familia. Además, participaron en dos conferencias: una sobre literatura y sociedad, en la que junto a otros autores catalanes hablaron de los derechos lingüísticos y de las traducciones; y otra sobre la literatura como diálogo intercultural, en la que compartieron mesa con escritores de otros países que viven en Cataluña.

El sueco Kjell Espmark habló de la “tragedia de Cataluña” que ha visto estos días en Barcelona, gracias a una visita “muy enriquecedora” que, ilustró, le ha servido para ampliar su visión. Espmark había visitado España hace 33 años para documentarse sobre la Guerra Civil.
El también sueco Ulf Eriksson destacó la importancia de la bilateralidad de este tipo de encuentros. En el evento también participaron el danés Ib Michael, los finlandeses Jukka Laakarinne y Leena Parkkinen, la noruega Kjersti A.Skomsvold y la islandesa Sigurbjörg Prastardóttir.

Diplocat valora muy positivo el desarrollo de este evento y promete promover más iniciativas de diplomacia cultural. El nuevo órgano de diplomacia pública de la Generalitat ha doblado su Presupuesto este año, lo que ha motivado fuertes críticas de la oposición al Gobierno catalán. Precisamente ayer Royo tuvo que defender su gestión en la comisión de Acción Exterior, Unión Europea y Cooperación del Parlament. PP y Ciutadans criticaron la misión “política” de Diplocat, que cuyo objetivo, según Royo, es implicar a Cataluña en los debates internacionales.